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Dejar el cargador enchufado a la corriente después de completar la carga de un dispositivo es una práctica habitual en muchos hogares. Aunque no representa un peligro inmediato en la mayoría de los casos, mantener estos equipos conectados permanentemente puede generar un consumo eléctrico innecesario y, dependiendo de la calidad del cargador, aumentar algunos riesgos.

Los cargadores actuales cuentan con sistemas de protección que reducen los problemas asociados al uso cotidiano. Sin embargo, los especialistas recomiendan desconectarlos cuando no están siendo utilizados, especialmente si se trata de accesorios antiguos, dañados o de origen desconocido.

El cargador sigue consumiendo electricidad aunque no esté conectado al dispositivo

Uno de los motivos por los que se recomienda desenchufar un cargador es el llamado consumo fantasma o consumo en espera. Cuando un cargador permanece conectado a la toma eléctrica, continúa utilizando una pequeña cantidad de energía aunque no tenga ningún teléfono, computadora u otro equipo conectado.

En los cargadores modernos este consumo suele ser muy bajo y, en la práctica, el impacto de un solo cargador en la factura de electricidad es casi imperceptible. Sin embargo, la suma de varios dispositivos conectados permanentemente, como cargadores, televisores, consolas y otros aparatos electrónicos, puede representar un pequeño porcentaje del consumo total de un hogar.

Los cargadores de mala calidad pueden aumentar el riesgo de sobrecalentamiento

El mayor cuidado debe estar puesto en los cargadores falsificados, dañados o que no cumplen con normas de seguridad. Estos dispositivos pueden tener componentes de menor calidad que no controlan correctamente la temperatura o la circulación de energía.

Cuando un cargador permanece conectado durante largos períodos, sus componentes internos continúan recibiendo electricidad. En equipos certificados y fabricados por marcas reconocidas, el riesgo es bajo, pero en accesorios defectuosos puede existir una mayor posibilidad de fallas, calentamiento excesivo o daños en el dispositivo conectado.

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Dejar el celular conectado después de cargarlo no provoca una sobrecarga inmediata

Uno de los mitos más extendidos es que un teléfono conectado toda la noche puede seguir recibiendo electricidad hasta dañar la batería. Actualmente, la mayoría de los dispositivos con baterías de ion de litio incorporan sistemas que regulan la carga y reducen el ingreso de energía cuando alcanzan el 100%.

El problema principal no es una supuesta sobrecarga constante, sino mantener durante mucho tiempo la batería al máximo nivel y expuesta al calor. Esa combinación puede acelerar el desgaste químico de la batería y reducir su vida útil con el paso de los ciclos de carga.

El calor es uno de los principales enemigos de la batería

Las altas temperaturas pueden afectar el rendimiento de las baterías de litio. Por ese motivo, dejar un dispositivo cargando durante muchas horas, especialmente en lugares donde acumula calor o mientras se utiliza de forma intensiva, puede favorecer un mayor desgaste.

Usar el teléfono, una computadora portátil u otro equipo mientras se está cargando puede aumentar la temperatura del dispositivo, ya que la batería recibe energía al mismo tiempo que el equipo consume recursos para funcionar.

Qué puede ocurrir si un cargador queda enchufado durante mucho tiempo

Además del consumo eléctrico mínimo, un cargador conectado permanentemente queda expuesto a posibles variaciones de tensión de la red eléctrica. En situaciones poco frecuentes, como una falla eléctrica o una sobretensión, el accesorio podría sufrir daños.

Desconectar los cargadores cuando no se utilizan permite reducir ese desgaste y evita que un equipo innecesario permanezca conectado durante horas. La recomendación es especialmente importante para cargadores antiguos, cables deteriorados o accesorios que presentan calentamiento, ruidos extraños o daños visibles.