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En una decisión que generó controversia internacional, Donald Trump ordenó la suspensión del procesamiento de visas de inmigrante para ciudadanos de 75 países, alegando que estos reciben “prestaciones sociales del gobierno estadounidense a niveles inaceptables”.

La medida, que comenzará a aplicarse desde el 21 de enero de 2026, representa uno de los movimientos más restrictivos en política migratoria de las últimas décadas y afecta tanto a naciones con relaciones tensas con Washington como a aliados tradicionales de Estados Unidos.

Entre los países latinoamericanos impactados figuran Brasil, Colombia, Uruguay, Guatemala, Nicaragua, Haití y Cuba, mientras que en otras regiones se incluyen Rusia, Irán, Somalia, Egipto, Tailandia, Nigeria y Pakistán, entre muchos otros.

La suspensión alcanza a 75 países de América Latina, África, Asia y Medio Oriente, e incluye tanto naciones consideradas rivales como aliados históricos de Estados Unidos.
La suspensión alcanza a 75 países de América Latina, África, Asia y Medio Oriente, e incluye tanto naciones consideradas rivales como aliados históricos de Estados Unidos.Fuente: EPA/PRESIDENTIAL PRESS SERVICEPRESIDENTIAL PRESS SERVICE / HANDOUT

Una medida que escala la guerra contra la inmigración

La suspensión de visas americanas se suma a una serie de acciones agresivas que la administración de Donald Trump implementó desde su regreso al poder. Según cifras oficiales, más de 100,000 visas ya fueron revocadas desde que asumió nuevamente la presidencia, estableciendo un récord histórico. Además, el Departamento de Seguridad Nacional reportó que más de 605,000 personas fueron deportadas, mientras que 2.5 millones adicionales abandonaron el país de forma voluntaria.

Es importante destacar que esta medida no afecta las visas de turista ni de negocios, aunque la administración se comprometió a revisar exhaustivamente el historial de redes sociales de todos los solicitantes.

La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, enfatizó que la suspensión permanecerá vigente hasta que Estados Unidos pueda “garantizar que los nuevos migrantes no extraigan riqueza del pueblo estadounidense”.

Aliados tradicionales en la lista: Brasil y Uruguay sorprenden

La inclusión de países con relaciones históricamente amistosas con Estados Unidos generó particular sorpresa en círculos diplomáticos. Brasil, la economía más grande de América Latina, Colombia, un aliado estratégico en la lucha contra el narcotráfico, y Uruguay, reconocido por su estabilidad democrática, figuran entre los afectados. También aparecen en la lista Egipto, Tailandia, Jordania y Kuwait, naciones que mantienen lazos de cooperación significativos con Washington.

La lista completa incluye 75 países de África, Asia, Europa del Este, Medio Oriente y América Latina. Donald Trump fue explícito sobre su preferencia por reducir la migración de personas que no son de ascendencia europea, llegando a calificar a algunos grupos de inmigrantes con términos despectivos mientras expresaba su disposición a recibir ciudadanos escandinavos.

La medida no afecta a las visas de turista o negocios, pero paraliza por completo los trámites de inmigración permanente. Fuente: Shutterstock.
La medida no afecta a las visas de turista o negocios, pero paraliza por completo los trámites de inmigración permanente. Fuente: Shutterstock.

¿Qué significa esto para los solicitantes?

Para millones de personas que actualmente tienen trámites en proceso o planeaban solicitar una visa de inmigrante, esta medida representa un freno absoluto a sus aspiraciones. A diferencia de las visas de turista o trabajo temporal, las visas de inmigrante están diseñadas para quienes buscan establecerse permanentemente en Estados Unidos, lo que incluye reunificación familiar y casos de empleo permanente.

El Departamento de Estado no específico cuánto tiempo durará la suspensión ni qué criterios específicos deberán cumplir los países para que se levante el bloqueo. Mientras tanto, los solicitantes de las 75 naciones afectadas enfrentan una incertidumbre total sobre el futuro de sus planes migratorios, en lo que representa uno de los capítulos más restrictivos de la política inmigratoria estadounidense en décadas.