

Irán quiere un arma que cambie las reglas del juego en el Golfo Pérsico. Y China tiene exactamente lo que busca: el misil antibuque CM-302, conocido en los círculos de defensa como el “asesino de portaaviones”. Seis fuentes con conocimiento directo de las negociaciones, consultadas por Reuters, aseguran que Teherán y Pekín están cerca de cerrar un acuerdo para la transferencia de estos sistemas. La operación violaría el embargo de armas de la ONU reimplantado en septiembre de 2025.
El contexto no puede ser más tenso. Estados Unidos tiene desplegada en la región una de sus mayores fuerzas navales en décadas. El portaaviones USS Abraham Lincoln y su grupo de ataque ya están en el mar Arábigo. El USS Gerald R. Ford navega hacia allí. Entre los dos buques suman más de 5000 efectivos y 150 aeronaves. Es en ese escenario donde la posible llegada del CM-302 a manos iraníes genera alarma en Washington.
El misil chino que Irán quiere para frenar a la flota de EEUU
El CM-302 es la versión de exportación del misil YJ-12, desarrollado por la empresa estatal China Aerospace Science and Industry Corporation (CASIC). La compañía lo comercializa como el mejor misil antibuque del mundo, capaz de hundir un portaaviones o un destructor. Sus características técnicas lo hacen especialmente difícil de interceptar: alcanza velocidades de entre Mach 3 y Mach 4, vuela a baja altitud en la fase terminal y puede realizar maniobras evasivas para engañar a los sistemas de defensa de los buques.
El análisis de Army Recognition sitúa su alcance entre los 290 y los 460 kilómetros según la variante y la plataforma de lanzamiento, que puede ser terrestre, naval o aérea. Además, combina guiado inercial con navegación satelital, lo que le da precisión incluso en entornos con interferencias electrónicas. “Si Irán tiene capacidad supersónica para atacar barcos en la zona, eso cambiaría completamente las reglas del juego”, advirtió Danny Citrinowicz, exoficial de inteligencia israelí e investigador del Instituto de Estudios de Seguridad Nacional de Israel. “Estos misiles son muy difíciles de interceptar.”

¿Por qué Irán necesita este misil ahora?
Irán salió debilitado de la guerra de 12 días con Israel en junio de 2025. Las operaciones israelíes y estadounidenses conocidas como “Midnight Hammer” y “Rising Lion” destruyeron buena parte de su sistema de defensa aérea y mermaron su arsenal de misiles. Reconstruir esa capacidad se convirtió en una prioridad nacional.
Las negociaciones con China para el CM-302 comenzaron hace al menos dos años, pero se aceleraron bruscamente tras ese conflicto. Reuters reportó que el viceministro de Defensa iraní, Massoud Oraei, viajó a China al frente de una delegación para avanzar en las conversaciones. Asia Times detalla que Irán también negocia la adquisición de sistemas de misiles tierra-aire MANPADS, armamento antibalístico y armas antisatélite de fabricación china. Para financiar las compras, Teherán habría propuesto saldar deudas petroleras acumuladas por empresas chinas, estimadas en torno a los 1.000 millones de dólares.
Pekín niega, pero las fuentes de inteligencia apuntan en otra dirección
La portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de China, Mao Ning, negó de forma tajante que su país esté negociando la venta de misiles CM-302 a Irán. Calificó los informes como “completamente falsos” y reafirmó que Pekín actúa como un “país responsable” que cumple sus obligaciones internacionales. Así lo recogió Zona Militar, que también informó que el Ministerio de Defensa chino no respondió a las solicitudes de comentarios.
Los servicios de inteligencia de varios países aliados de EEUU, sin embargo, sostienen lo contrario. Middle East Eye reveló que China ya habría enviado drones kamikaze a Irán y que discute activamente la venta de misiles balísticos. Un analista chino del portal Guancha, citado por Resumen Latinoamericano, confirmó que “China suministró armas a Irán durante mucho tiempo” y que ese flujo “podría reanudarse”.

A eso se suma que, a principios de 2026, Irán completó su transición del sistema GPS al sistema de navegación satelital chino BeiDou, que ahora guía sus misiles y drones con mayor precisión. La relación militar entre ambos países va mucho más allá de lo que Pekín reconoce públicamente.



