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La empresa estatal Tren Maya, administrada por la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), presentó una serie de solicitudes de registro de marca con el objetivo de ampliar sus actividades comerciales más allá del transporte ferroviario. Entre ellas destaca la intención de comercializar productos como pieles de animales, joyería e incluso ofrecer servicios financieros.

Las solicitudes coinciden con avances en la construcción de infraestructura complementaria, como una terminal de carga en Cancún, y con procesos legales en curso impulsados por organizaciones como el Centro Mexicano de Derecho Ambiental (Cemda), que intentaron frenar obras por posibles daños ambientales, sin éxito hasta ahora.

Sedena envió solicitud de registro de marca para ampliar el servicio del Tren Maya
Sedena envió solicitud de registro de marca para ampliar el servicio del Tren Maya

Conoce los detalles del cambio que podría dar el transporte público en México.

¿Qué cambios tendrá el Tren Maya con el control de Sedena?

Según el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI), ingresaron 24 solicitudes de registro de marca entre noviembre y diciembre de 2025. Aunque aún no fueron aprobadas, se incluyen el uso de denominaciones como “Tienda Tren Maya”, bajo las cuales se contempla la venta de:

  • Artículos de cuero
  • Productos de guarnicionería
  • Joyería con piedras preciosas
  • Relojes
  • Otros bienes de lujo

Se analiza incursionar en servicios bancarios, financieros e inmobiliarios

Estas iniciativas generaron críticas, especialmente por parte de ambientalistas, quienes consideran contradictorio que el proyecto ferroviario busque obtener dinero con productos derivados de animales.

¿Qué servicio ofrece el Tren Maya en México?

Actualmente, el Tren Maya ya cuenta con 32 marcas registradas vinculadas a servicios de transporte, hotelería y restaurantes. De aprobarse las nuevas solicitudes, la empresa podría explotar estas marcas por un periodo de hasta 10 años, conforme a la legislación vigente.

En paralelo, el proyecto genera controversias. Distintos activistas cuestionaron tanto el impacto ambiental -incluyendo la alteración de ecosistemas y desplazamiento de fauna- como su viabilidad económica.

Según datos oficiales, entre diciembre de 2023 y febrero de 2025, los ingresos por venta de boletos fueron significativamente menores en comparación con la inversión total destinada a la obra.

Además, recientes decisiones judiciales permitieron que continúen trabajos como el desmonte de terrenos para nuevas instalaciones, pese a las objeciones de organizaciones civiles. Esto abre el camino para que el proyecto avance sin mayores obstáculos legales en el corto plazo.