

Existe una creencia sumamente extendida en la sociedad urbana: pocos trabajos son tan demoledores y extenuantes como la albañilería. Cargar bultos de 50 kilos bajo las inclemencias del tiempo, manipular mezcla corrosiva y arriesgar el cuerpo en las alturas parece ser el techo del esfuerzo físico humano.
Sin embargo, quienes han estado en las entrañas más profundas del trabajo manual tienen una lectura completamente distinta. Para quienes conocen la verdadera crudeza del esfuerzo continuo, la ciudad ofrece un matiz que la mayoría pasa por alto.
Así lo sostiene David Hernández García, un veterano con 34 años de experiencia en la construcción. A sus 60 años recién cumplidos, su testimonio rompe de lleno con la percepción popular al comparar la obra urbana con el trabajo rural: “Es un poquito más pesado el campo porque todo el tiempo estás en el monte y en el sol. Aquí, pues, hay tiempo en que se va uno a la sombra”.

¿Cómo llegó David del campo hacia la albañilería en la ciudad?
David llegó a la Ciudad de México procedente del estado de Oaxaca, sin dinero, sin conocidos y sin un lugar donde pasar la noche. “Nos aventamos a la aventura un tiempo”, recuerda sobre sus primeros días.
En aquellos tiempos, dormía en el suelo de la propia obra junto a 15 compañeros para cuidarse mutuamente y abaratar costos, según contó en una entrevista en el canal de YouTube de Eva María Beristain.
Comenzó desde el peldaño más bajo: ayudante de albañil. En aquel entonces, su jornal diario era de apenas 80 pesos. Sin embargo, lejos de la queja, su visión desafía la lógica del consumo actual: “Empecé ganando un sueldito de 80 pesos al día. Antes era dinero, buen dinero. De esos 80 pesos me alcancé a comprar un par de zapatos y una muda de ropa”.
El costo invisible de ser albañil
Aunque David encuentra alivio en los techos y la sombra de las estructuras que construye, el oficio no está exento de un peaje físico voraz, algo que el ciudadano promedio olvida al ver un edificio terminado.

La adaptación del cuerpo exige un proceso de curtido brutal. “Cuando empieza uno de ayudante, toda la yema de los dedos se cuartea y sangra a veces. Al menos cuando yo empecé, todos los dedos se me quemaban por la mezcla”, remarcó.
Además, dentro de este ámbito, la informalidad es una costumbre. “La mayoría trabaja por debajo del agua para no pagar impuestos”, destacó.
A pesar de las secuelas físicas y el trabajo en negro, David mantiene una ética de trabajo intacta que desconcierta a las nuevas generaciones: “A mí, gracias a Dios, no se me dificulta nada. Será porque me gusta o no sé”.
¿Cuánto gana un albañil en México en promedio en 2026?
Los albañiles son una de las fuerzas laborales más importantes de México, con alrededor de 1.74 millones de trabajadores activos durante 2025. Según datos citados por un artículo de El Heraldo, el ingreso promedio nacional de los albañiles fue de 8,880 pesos mensuales durante el primer trimestre de 2025.
Sin embargo, los datos de la Encuesta Nacional de Empresas Constructoras indican un aumento de los salarios en 2026, elevando el ingreso estimado a unos 9,457 pesos al mes.
Los estados que ofrecen las mejores remuneraciones son:
- Baja California Sur: 15,300 pesos mensuales
- Nayarit: 14,300 pesos
- Quintana Roo: 12,700 pesos.


