

Irán y Omán avanzan en un acuerdo para reabrir una ruta marítima clave en el estrecho de Ormuz. Sin embargo, desde Teherán insisten en que la normalización total del paso —vital para el comercio mundial de petróleo y gas— seguirá supeditada a las decisiones de Estados Unidos, que mantiene el bloqueo sobre los puertos iraníes.
El vocero de la Cancillería de Irán, Esmail Baqai, confirmó que ambos países ya acordaron las coordenadas del nuevo corredor marítimo y que trabajan en una declaración conjunta para sellar el entendimiento. El funcionario aclaró que ese documento podrá avanzar “siempre que terceras partes no obstaculicen el proceso”.
El contexto actual es de un estrecho de Ormuz cerrado por Teherán, en represalia por la escalada del conflicto con Washington y los bombardeos ordenados por Estados Unidos.
Irán condiciona la reapertura al accionar de EE.UU.
Pese a los avances con Omán, Baqai fue claro: un acuerdo bilateral no alcanza para garantizar la seguridad de la navegación. “Los factores que hacen que el estrecho de Ormuz sea inseguro siguen existiendo por parte de EEUU”, sostuvo, apuntando al bloqueo naval de Washington y a lo que calificó como “otras acciones agresivas y amenazantes contra Irán y sus intereses”.
Desde la Casa Blanca, Donald Trump había asegurado en los últimos días que el estrecho reabriría “muy pronto”, con la advertencia de que, si eso no sucede, Irán recibirá un golpe “muy fuerte”. El mandatario incluso llegó a decir que un acuerdo podría cerrarse antes de este jueves, algo que Teherán desmintió al negar la existencia de conversaciones directas con Washington.
El vicepresidente JD Vance, en cambio, matizó las expectativas. En diálogo con Fox News admitió que las negociaciones “van a ser complicadas y van a tomar tiempo”, y atribuyó las dificultades a las internas del poder iraní: “Los iraníes son gente extremadamente difícil (...) su sistema está fragmentado”, dijo, al señalar que conviven sectores que buscan cerrar el conflicto con otros que —según su descripción— pretenden prolongarlo.

La tensión no cede en la región
Mientras la vía diplomática sigue su curso, el terreno permanece inestable. Irán sostiene por ahora una única ruta de navegación pegada a su costa y evalúa cobrar peajes por el uso del corredor, algo que Estados Unidos y otros países rechazan por considerarlo contrario al derecho marítimo internacional.
La puesta en marcha de una ruta alternativa por Omán en junio ya había disparado roces con Teherán y derivó en ataques contra embarcaciones.
En ese marco, la agencia marítima británica Ukmto informó este jueves que la tripulación de un petrolero reportó haber escuchado explosiones al cruzar el estrecho de Ormuz.
A la par, los rebeldes hutíes de Yemen —alineados con Irán— reivindicaron ataques contra dos buques cisterna sauditas en el mar Rojo y el golfo de Adén, dentro del bloqueo que declararon contra la flota saudí.
El frente libanés también suma presión: el ejército israelí confirmó la muerte de dos soldados en combates en el sur del Líbano, donde continúan los enfrentamientos con Hezbolá.


