La inteligencia artificial empieza a cambiar una de las decisiones más habituales: qué computadora comprar. Hasta ahora, buena parte de las funciones de IA estaban asociadas a equipos de alta gama, con precios elevados y prestaciones que quedaban fuera del alcance de muchos usuarios. Pero esa lógica comienza a cambiar.

Una nueva generación de procesadores con capacidades para acelerar aplicaciones de inteligencia artificial de manera local, acerca esas capacidades a un público amplio.

Para entender cómo la IA empieza a bajar de las PC premium hacia equipos de uso cotidiano, El Cronista dialogó con Mariela Lucchesi, Country Manager de Intel en Argentina.

– ¿Qué cambia con esta nueva generación de chips?

– Lo vemos como un hito porque acelera algo que para nosotros es clave, que la innovación no se quede solo en los segmentos premium. Durante mucho tiempo, las capacidades avanzadas llegaban primero a las PC más caras y recién después bajaban al resto del mercado. Con los procesadores Intel Core Serie 3 (Wildcat Lake) queremos acortar esa distancia.

Para Argentina y América Latina, esto es especialmente relevante porque hay muchas personas, familias y empresas usando equipos que ya cumplieron varios años.

La frase que resume este lanzamiento es simple: la IA no debería ser un lujo; debería empezar a ser parte de la computación cotidiana. Ya sea que se trate de estudiantes, trabajadores híbridos o Pymes.

La idea es que el usuario no tenga que ser experto en especificaciones para sentir el beneficio. Una buena PC con IA debería sentirse simple: más rápida, más útil, con mejor batería y lista para nuevas herramientas. En otras palabras, la IA tiene que pasar de ser promesa a ser experiencia diaria.

Y esto también tiene que ver con futuro. En los próximos años, cada vez más aplicaciones van a incorporar IA de forma nativa y muchas de ellas van a funcionar mejor cuando la PC pueda procesar parte de esas tareas localmente.

Asus Vivobook 16SE, una de las nuevas computadoras equipadas con el chip Intel Core Serie 3 Wildcat Lake.
Asus Vivobook 16SE, una de las nuevas computadoras equipadas con el chip Intel Core Serie 3 Wildcat Lake.

– ¿Por qué es importante que esas tareas ahora se ejecuten directo en la computadora y no en la nube?

– Porque permite que algunas experiencias inteligentes ocurran directamente en el equipo, con menor latencia y mejor eficiencia. También puede ofrecer, en determinados casos, más control sobre la información.

La idea es que la IA no sea algo que el usuario tenga que abrir y aprender a utilizar cada vez, sino que esté integrada en las experiencias que ya forman parte de su vida cotidiana. Una videollamada, por ejemplo, puede tener reducción de ruido o mejoras de imagen; una aplicación puede ayudar a resumir información o una herramienta de edición puede utilizar IA para facilitar una tarea.

El objetivo es que la tecnología trabaje en segundo plano y permita que las personas hagan más, sin agregar complejidad.

– En la región hay equipos que tienen varios años. ¿Cómo se cruza eso con la llegada de PC preparadas para IA?

En América Latina todavía existe una oportunidad importante de renovación por la antigüedad de las computadoras. Hay que considerar que la renovación también tiene un impacto directo en la productividad. Un equipo moderno permite aprovechar nuevas herramientas de colaboración, automatización e inteligencia artificial que hoy son cada vez más relevantes para estudiantes, profesionales y empresas.

En ese contexto, los procesadores Intel Core Serie 3 ofrecen mejoras significativas frente a PC de generaciones anteriores.

La renovación ya no es solo en cambiar una computadora lenta por una rápida; se trata de acceder a una PC preparada para nuevas experiencias, movilidad y herramientas de IA que pueden generar beneficios.

Los procesadores de última generación integran una sección específica (NPU) para acelerar aplicaciones con inteligencia artificial.
Los procesadores de última generación integran una sección específica (NPU) para acelerar aplicaciones con inteligencia artificial.

– ¿Cómo quedan las Pymes ante este panorama?

– Para las Pymes, la incorporación de la IA no significa renovar todo de una vez, sino contar con una vía más accesible para modernizarse de manera gradual.

Muchas pequeñas empresas necesitan equipos confiables para ventas, administración, atención al cliente, colaboración o creación de contenido, pero al mismo tiempo deben optimizar cada inversión.

Para las empresas, la IA puede convertirse en una herramienta para hacer más con los mismos recursos, mejorar procesos y ganar competitividad sin necesidad de realizar inversiones disruptivas.

– ¿Qué usos concretos se pueden encontrar los usuarios finales?

– Van a notar mejoras muy prácticas. Por ejemplo, un docente puede usar herramientas de IA para convertir apuntes en una guía de clase, resumir lecturas, preparar actividades o mejorar la calidad de una clase virtual con audio más claro y menos ruido de fondo. Un estudiante, por su parte, puede organizar materiales, resumir textos, preparar presentaciones, editar imágenes para un trabajo práctico o mantener una videollamada de equipo sin que la PC se sienta lenta.

Para quienes trabajan de forma remota, las ventajas aparecen en videollamadas más claras, reducción inteligente de ruido, multitarea más eficiente y una mayor autonomía.

Son beneficios que no requieren entender cómo funciona la tecnología detrás de la IA. Simplemente permiten que la PC acompañe mejor la forma en que estudiamos, trabajamos y colaboramos.

– ¿Los chips con IA impactarán en otros mercados?

– Hay una evolución amplia, aunque la velocidad de adopción depende de cada industria, de las necesidades específicas y de los niveles de inversión.

La oportunidad está en llevar capacidades de inteligencia artificial y procesamiento más cerca de donde se generan los datos: una tienda, una terminal de venta, una planta industrial o un edificio inteligente.