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Llenar la casa de plantas ayuda a dar vida a los ambientes, sumar color y atraer buenas energías. Sin embargo, no todas son fáciles de cuidar. Entre las más recomendadas aparece la lengua de suegra, una planta resistente que ayuda a purificar el aire del hogar y atraer prosperidad.

¿Qué significa tener una lengua de suegra en casa?

Según el Feng Shui, la lengua de suegra tiene un efecto muy positivo en el hogar, ya que purifica el aire al absorber toxinas, neutraliza energías negativas y atrae prosperidad y abundancia. Además, su forma puntiaguda se interpreta como un elemento protector que bloquea influencias no deseadas y refuerza la energía del espacio.

¿Dónde colocar la lengua de suegra?

Para que sus beneficios se manifiesten, el Feng Shui recomienda ubicarla en lugares específicos del hogar:

Cerca de la entrada

El mejor lugar es junto a la puerta de entrada, siempre dentro de la casa. Allí ayuda a proteger el hogar de energías negativas y atraer prosperidad y buena suerte. Se aconseja no colocarla directamente frente a la puerta, porque podría bloquear el flujo de energía positiva.

Sector sureste del hogar

Este rincón está asociado al dinero, la abundancia y el crecimiento económico. Colocar allí la lengua de suegra potencia su energía vinculada a la prosperidad.

Sector este del hogar

Si el objetivo es mejorar la salud y el bienestar, la planta debe ubicarse en el este, zona asociada al equilibrio físico y emocional.

¿Qué significa que florezca la lengua de suegra?

Aunque no es común, la lengua de suegra puede florecer. Según el Feng Shui, esto significa que la planta está por alcanzar su punto máximo de energía positiva. Además, puede sugerir crecimiento personal y espiritual para quien vive en el hogar y expansión de la armonía, la salud y las buenas relaciones.

Truco casero para hacerla florecer

Para mejorar el crecimiento y la salud de la planta, se puede utilizar un fertilizante natural elaborado con cáscara de banana, rica en potasio y fósforo. Es económico, ecológico y fácil de preparar.

Para aprovecharlo, existen tres métodos recomendados:

  • Cortar la cáscara en trozos pequeños e incorporarla al sustrato. Los nutrientes se liberan de forma lenta y continua.
  • Hervir las cáscaras durante 10 minutos, dejar enfriar y usar el agua resultante para regar la planta.
  • Colocar las cáscaras en agua durante 2 o 3 días y usar esa mezcla para hidratar el sustrato.