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La obesidad es una enfermedad crónica, compleja y con tendencia a la recurrencia. Reconocerlo permite dejar atrás una explicación simplista “comer menos y moverse más” y comprender que su prevención y tratamiento involucran factores biológicos, psicológicos, sociales y ambientales.

En la Argentina, el exceso de peso es frecuente: la cuarta Encuesta Nacional de Factores de Riesgo (2018/2019) informó que el 61,6% de la población adulta tenía sobrepeso u obesidad. El dato pone en perspectiva un desafío que no es individual: las posibilidades de acceder a alimentos saludables, los horarios de trabajo, el descanso, el estrés, la actividad física disponible y el entorno también influyen en la salud.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define a la obesidad como una enfermedad que surge de interacciones complejas entre la genética, la neurobiología, los hábitos, el acceso a una alimentación saludable y el entorno. A nivel global, más de mil millones de personas viven con obesidad. Abordarla sin culpas y con información basada en evidencia es clave para prevenir complicaciones y mejorar la calidad de vida.

¿Cómo se evalúa?

El índice de masa corporal (IMC), calculado a partir del peso y la estatura, es una herramienta de tamizaje habitual en adultos: un IMC igual o superior a 30 se clasifica como obesidad y entre 25 y 29,9 como sobrepeso. Sin embargo, no debe interpretarse de manera aislada.

Foto: Asociación obesidades en México.
Foto: Asociación obesidades en México.

El equipo de salud puede complementarlo con la medición del perímetro de cintura, la presión arterial, análisis de glucosa y lípidos, antecedentes clínicos, medicamentos en uso y evaluación de otras enfermedades asociadas. En algunos casos también pueden emplearse métodos para estimar la composición corporal. La evaluación debe ser individual: el IMC no distingue masa grasa de masa muscular ni muestra por sí solo cómo se distribuye la grasa corporal.

Enfermedades y condiciones asociadas

Tener obesidad no implica que una persona vaya a desarrollar necesariamente otras enfermedades. Sí puede aumentar la probabilidad de que aparezcan determinadas condiciones, sobre todo cuando existen otros factores de riesgo. Entre las más frecuentes se encuentran:

  • Diabetes tipo 2 y alteraciones de la glucosa.
  • Hipertensión y enfermedad cardiovascular.
  • Apnea obstructiva del sueño.
  • Enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica.
  • Artrosis y dolor musculoesquelético.
  • Alteraciones reproductivas y del embarazo.
  • Algunos tipos de cáncer.

La obesidad también puede afectar la salud mental y la calidad de vida. El estigma, la discriminación y las experiencias negativas dentro y fuera del sistema de salud pueden ser barreras reales para pedir ayuda y sostener un tratamiento.

Un abordaje que va más allá de la balanza

El objetivo no es ajustarse a un ideal estético. Es reducir riesgos, mejorar la función física, el descanso, el bienestar y el control de las enfermedades asociadas. Por eso, el tratamiento se adapta a cada persona y puede incluir acompañamiento nutricional, actividad física acorde a sus posibilidades, estrategias para el descanso y la salud mental, y seguimiento clínico.

En algunas situaciones, el profesional tratante puede indicar medicamentos. Los agonistas del receptor GLP-1, entre ellos la semaglutida de Novo Nordisk en las presentaciones autorizadas para cada indicación, actúan sobre vías que participan en la regulación del apetito y de la glucosa. Se usan bajo prescripción y como parte de un plan integral; no reemplazan la evaluación clínica ni son adecuados para todas las personas.

En este contexto, programas de cuidado a pacientes como ​Novo a la Par® brindan información y herramientas para apoyar a las personas en el seguimiento de sus tratamientos y en la adopción de hábitos saludables. Los especialistas coinciden en que la prevención y el manejo del sobrepeso y la obesidad requieren un abordaje integral que combine cambios en el estilo de vida, seguimiento profesional y, cuando corresponde, tratamiento médico.

Los estudios clínicos muestran que algunos tratamientos farmacológicos pueden contribuir a una reducción de peso clínicamente significativa y a mejoras metabólicas. Por ejemplo, el estudio SELECT observó que semaglutida 2,4 mg redujo el riesgo relativo de eventos cardiovasculares mayores en adultos con sobrepeso u obesidad, enfermedad cardiovascular establecida y sin diabetes. Ese resultado corresponde a una población específica y no debe extrapolarse automáticamente a todas las personas con obesidad, a otras dosis o a otros tratamientos.

También existen tratamientos quirúrgicos que pueden considerarse en casos seleccionados, luego de una evaluación interdisciplinaria. La elección depende de la historia clínica, las enfermedades asociadas, las preferencias de la persona, la disponibilidad y los riesgos y beneficios de cada alternativa.

Cuándo consultar

Una consulta puede ser útil si hay aumento de peso sostenido, antecedentes familiares de diabetes o enfermedad cardiovascular, presión arterial elevada, ronquidos con pausas respiratorias, cansancio persistente, dolor articular o preocupación por la alimentación y la relación con el cuerpo. El acompañamiento profesional permite evaluar el riesgo individual y construir objetivos alcanzables, sostenibles y centrados en la salud.

La obesidad es un desafío de salud pública y una condición clínica que puede tratarse. El acceso a atención basada en evidencia, entornos más saludables y una conversación libre de prejuicios son parte de la respuesta.

La información presentada en esta nota tiene fines exclusivamente informativos y se basa en evidencia científica disponible. La mención de tratamientos o medicamentos no constituye una recomendación, y cualquier decisión terapéutica debe ser evaluada junto a un profesional de la salud, quien podrá determinar la alternativa más adecuada según las necesidades de cada persona.

Este contenido patrocinado fue elaborado con inteligencia artificial generativa y contó con la supervisión, edición y validación de un periodista de El Cronista.