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Buenos Aires es una ciudad famosa por sus cafés históricos, pero muy pocos pueden presumir de haber abierto sus puertas en el siglo XIX y seguir funcionando hoy con la misma mística.

En el barrio de Monserrat, a metros de la Plaza de Mayo, el café La Puerto Rico se destaca no solo por ser uno de los Bares Notables más antiguos de la Capital, sino también por conservar una costumbre que ya casi desapareció: tostar sus propios granos de café dentro del local.

La historia de un café con más de 130 años en el barrio

El local fue fundado en 1887 por el español Gumersindo Cabada, quien eligió ese nombre tras haber vivido un tiempo en la isla caribeña antes de instalarse en la Argentina.

Aunque en sus comienzos funcionó sobre la calle Perú, al poco tiempo se mudó a su ubicación definitiva en la calle Alsina.

Desde sus primeros años se convirtió en un punto de encuentro habitual para los vecinos de la zona, trabajadores de las oficinas del centro y figuras de la política porteña.

El ritual de tostar los granos a la vista de los clientes

La gran diferencia de este bar con la mayoría de las cafeterías de la Ciudad es su tostadero propio. Todos los días, el aroma a café recién tostado sale a la vereda y se siente a varios metros de distancia.

En el lugar se seleccionan granos traídos de países como Brasil y Colombia para tostarlos en una máquina tradicional, lo que permite ofrecer una bebida bien fresca y vender café en grano o molido al peso para que los clientes se lo lleven a sus casas.

Una restauración que devolvió el brillo a su arquitectura

A lo largo de los años, el paso del tiempo desgastó la estructura del local e incluso atravesó períodos de cierre.

Sin embargo, una minuciosa obra de restauración permitió recuperar su aspecto clásico.

Hoy en día se pueden apreciar sus pisos originales de granito, los mostradores de madera maciza, las luminarias de época y los detalles en bronce que hacen sentir a los visitantes como si estuvieran en los primeros años del siglo XX.

Los clientes famosos que marcaron la historia del lugar

Por las mesas de La Puerto Rico pasaron personalidades muy reconocidas de la cultura argentina.

El escritor Jorge Luis Borges era uno de los visitantes más frecuentes que elegía sus rincones para leer o mantener charlas, al igual que la actriz y humorista Niní Marshall.

Además, por su cercanía con la Casa Rosada y el Cabildo, siempre fue un punto estratégico para reuniones de políticos, historiadores y periodistas.

Pastelería artesanal para acompañar el café recién hecho

La oferta del bar se completa con una cocina que respeta las opciones clásicas de la gastronomía porteña.

En sus mostradores se destacan las medialunas de manteca recién hechas, las cremonas, los alfajores artesanales y los tradicionales sándwiches de miga.

Todo está pensado para acompañar el café de la casa, manteniendo vivas las recetas sencillas que disfrutaron distintas generaciones de porteños.