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Vaca Muerta dio un nuevo paso para convertir su producción de gas en exportaciones. El consorcio encargado de desarrollar el San Matías Pipeline cerró un préstamo sindicado por u$s 900 millones con un grupo de bancos internacionales para financiar la construcción del gasoducto que conectará la cuenca neuquina con las futuras terminales flotantes de gas natural licuado ubicadas en la costa de Río Negro.
La operación se concretó el 28 de agosto y fue estructurada por Citi, JP Morgan, Santander e Itaú.
El financiamiento tiene un plazo de siete años, incluye tres años de gracia y paga una tasa equivalente a SOFR más 4,25 puntos porcentuales. La SOFR es la tasa de referencia utilizada para los préstamos denominados en dólares y reemplazó a la Libor en buena parte del sistema financiero internacional.
El costo final del crédito, por lo tanto, dependerá de la evolución de esa tasa. Sin embargo, el plazo y el período de gracia permiten adaptar los pagos al cronograma de construcción y puesta en marcha de la infraestructura, según el Informe Mensual de Energía y Mercado elaborado por RICSA ALyC.
La operación representa alrededor del 69% de la inversión total prevista para San Matías Pipeline, calculada en u$s 1.300 millones. El capital restante deberá ser aportado por los socios o cubierto mediante otras fuentes de financiamiento.
El proyecto que financiarán los bancos
El consorcio está integrado por Pan American Energy, YPF, Pampa Energía, Harbour Energy y Golar LNG. El proyecto contempla la construcción de un gasoducto de 472 kilómetros entre Tratayén, en Neuquén, y el Golfo San Matías, en Río Negro.
La obra permitirá transportar el gas producido en Vaca Muerta hasta la costa atlántica, donde será procesado y convertido en GNL para su exportación. El objetivo es comenzar a abastecer las terminales flotantes desde 2027.
La infraestructura es una pieza clave del nuevo modelo exportador del sector. Vaca Muerta cuenta con recursos de gas a gran escala, pero necesita capacidad de transporte, plantas de licuefacción y terminales marítimas para acceder al mercado internacional.
El GNL permite enfriar el gas hasta convertirlo en líquido, reducir su volumen y transportarlo en buques hacia mercados que no están conectados mediante gasoductos. De esa forma, la producción argentina puede llegar a compradores de Europa, Asia y otros destinos.
El préstamo sindicado también constituye una señal financiera relevante. La participación de cuatro bancos internacionales permite repartir el riesgo de una obra de gran escala y muestra que los proyectos vinculados con la exportación de energía argentina comienzan a acceder a financiamiento de largo plazo.

La apuesta exportadora de Vaca Muerta
El San Matías Pipeline forma parte de una ola más amplia de inversiones destinadas a superar los límites de transporte que durante años condicionaron el crecimiento de Vaca Muerta.
En el mercado petrolero, Oldelval anunció una inversión de u$s 25 millones para ampliar su capacidad desde 530.000 hasta 730.000 barriles diarios. Esa capacidad adicional será ofrecida de manera interrumpible mientras avanza la construcción de Vaca Muerta Oil Sur.
El consorcio de VMOS, por su parte, decidió elevar la capacidad prevista para la primera fase del oleoducto. El diseño inicial contemplaba transportar entre 180.000 y 190.000 barriles diarios, pero ahora apunta a comenzar con una capacidad de 500.000 barriles diarios y superar los 700.000 hacia 2028.
Las obras marítimas de VMOS terminarían en diciembre y la primera carga de exportación está prevista para enero de 2027, de acuerdo con el informe.
En el segmento gasífero, la apuesta es todavía mayor. YPF presentó ante el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones el proyecto Argentina LNG, que contempla desembolsos por u$s 51.000 millones y una capacidad exportadora de entre 12 millones y 18 millones de toneladas anuales de GNL.
El comienzo de las operaciones está previsto entre 2029 y 2031. Según RICSA, YPF conservará el 36% de los bloques de gas que abastecerán el proyecto, mientras que Eni y XRG, el brazo inversor de ADNOC, tendrán una participación del 32% cada una.
Los dólares que ya genera el sector
La expansión de la infraestructura llega en momentos en que la balanza energética argentina comienza a mostrar resultados concretos.
Las exportaciones de combustibles y energía alcanzaron los u$s 1.506 millones en julio, con un crecimiento interanual de 97,8%. Las ventas externas de petróleo crudo encabezaron el avance, con un salto de 144,4% frente al mismo mes del año anterior.
El superávit energético fue de u$s 892 millones en julio y acumuló u$s 6.853 millones entre enero y julio, un aumento de 84% respecto del mismo período de 2025.
El crédito por u$s 900 millones apunta precisamente a resolver una parte de ese cuello de botella. Su importancia excede el monto: marca el ingreso del financiamiento internacional en una fase decisiva de la expansión de Vaca Muerta.




