

En el arranque de un 2026 que asoma con una calma financiera esquiva en décadas anteriores, Agustín Etchebarne, director de la Fundación Libertad y Progreso, trazó un panorama optimista pero cargado de advertencias para el equipo económico.
El economista analizó, durante una entrevista con El Observador, el “cambio de paradigma” que atraviesa el ahorrista argentino, la batalla contra la inflación y el rol estratégico de la Patagonia en la nueva alianza con los Estados Unidos.
Su definición más tajante, sin embargo, estuvo dirigida al corazón de la cultura financiera local: “La historia de la Argentina dice que el que apostaba al dólar ganaba. Esta vez, perdió el que apostó al dólar”, sentenció.
El fin de la “corrida permanente” y la remonetización, según Etchebarne
Para el especialista, el escenario actual dista años luz de la turbulencia electoral de 2025. Con un Riesgo País en franco descenso tras la ratificación del rumbo económico en las urnas, el economista destacó que el país está saliendo de la trampa de la desvalorización del peso.
“Cuando tenías una inflación del 211%, la gente recibía el sueldo y corría a gastarlo porque el dinero se le quemaba en las manos. Eso destruía la demanda de dinero”, explicó. Según el analista, el proceso actual es el inverso: una remonetización. Al bajar la inflación, el público vuelve a demandar pesos, lo que permite al Banco Central (BCRA) emitir para comprar divisas sin generar presiones inflacionarias desmedidas.
“Esta situación es la que permitirá que las tasas de interés sigan bajando y que el crédito se recupere. El modelo es distinto porque el ancla es distinta: el superávit fiscal primario es la base de todo”, subrayó.
Cuál es la proyección del dólar y las reservas del BCRA para 2026
Uno de los puntos más salientes de la visión de Etchebarne es la recomposición del balance del Banco Central. Tras un 2025 donde la entidad logró reducir sus pasivos (deuda) en más de un 90%, el desafío para 2026 es la acumulación de activos (reservas).
“El viernes hay un vencimiento de u$s 4200 millones, pero el dinero ya está. Se consiguió un REPO por u$s 3000 millones y el resto ya estaba en las arcas del Central”, aclaró para llevar tranquilidad a los mercados. Según las proyecciones de su fundación, el BCRA podría sumar entre 10.000 y 15.000 millones de dólares por año.
“Para las elecciones de 2027, el Banco Central debiera tener u$s 25.000 millones más de reservas que ahora”, proyectó, aunque aclaró que en economía “no existen los datos precisos por los miles de factores que no dominamos”.
Inflación: ¿hacia el índice “cero” en agosto?
Respecto a los precios, Etchebarne validó parcialmente la hoja de ruta de Javier Milei, aunque con matices técnicos. Mientras el Presupuesto oficial prevé una inflación del 10,5% para todo 2026, la Fundación Libertad y Progreso la sitúa en un rango de entre el 15% y 16%.
“Diciembre cerró arriba de dos puntos y enero probablemente también esté cerca de ese número. Pero a partir de ahí veremos una baja progresiva”, explicó. Sobre la promesa presidencial de llegar a una inflación de “0, algo” en agosto, Etchebarne lo ve como una posibilidad real: “Si el segundo semestre mantiene esa tendencia, en 2027 Argentina finalmente entrará en un régimen de inflación de un dígito anual, igualando a los países normales".
El factor geopolítico: IA, Patagonia y Venezuela
El analista no se limitó a lo doméstico. Destacó que el apoyo de figuras como Donald Trump y Scott Besent ha sido clave, pero que la alianza con EE. UU. trasciende nombres propios. “Argentina es hoy una pieza estratégica en el desarrollo de la Inteligencia Artificial”, afirmó, citando la inversión de u$s 25.000 millones de OpenAI para el proyecto Stargate.

La Patagonia, con sus bajas temperaturas y vientos constantes, ofrece el entorno ideal para data centers de bajo costo de enfriamiento, un “cuello de botella” físico que la IA enfrenta a nivel global. A esto se suma el potencial en litio, cobre y tierras raras.
Finalmente, Etchebarne se refirió a la situación en Venezuela y su impacto en el precio del crudo. “Para la economía mundial es muy positivo que un país superpetrolero vuelva a producir bajo supervisión de EE. UU. Esto puede presionar el petróleo a la baja, lo que afecta a las petroleras locales que cotizan en bolsa, pero ayuda a la estabilidad global”, concluyó.




