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Con el pago del medio aguinaldo de junio a la vuelta de la esquina, miles de trabajadores empiezan a evaluar qué hacer con este ingreso adicional. En un contexto donde ordenar las finanzas personales volvió a ser clave, la decisión de destinarlo al consumo, al ahorro o a la inversión puede marcar la diferencia.
En diálogo con El Cronista, Nahuel Bernués, economista, asesor financiero y fundador de Quaestus Advisory, planteó que este ingreso debe contemplarse como una oportunidad estratégica más que como un dinero extra. “El aguinaldo puede ser el punto de partida de un hábito de inversión a consciencia”, sostuvo.
Entre gastar, ahorrar o invertir: qué hacer con el aguinaldo
Para Bernués, el primer paso no es elegir un instrumento, sino ordenar prioridades. “Siempre que se pueda, invertir es la mejor opción porque permite crear patrimonio y hacerlo crecer. Ahorrar se limita a conservarlo, con el riesgo de que pierda poder adquisitivo por la inflación. Gastar sin criterio es lo menos inteligente”, explicó.

Bajo esa lógica, el experto recomendó estructurar el uso del aguinaldo en tres etapas:
- Cancelar deudas: sobre todo si la tasa de financiamiento es más alta que la de mercado.
- Cubrir gastos previstos en el corto plazo: vacaciones, reparaciones, etc.
- Destinar el excedente a inversión: dependerá del perfil de riesgo y el horizonte de inversión de cada uno.
Este enfoque dialoga con una tendencia que reflejó un informe de Focus Market: el 23% de los argentinos destinará el aguinaldo al pago de deudas en 2026, más del doble que el 9% registrado el año anterior. El dato muestra un cambio en la forma en que los hogares priorizan el uso del ingreso extra, cada vez más enfocados en sanear su situación financiera.
¿Conviene dolarizar el aguinaldo?
“Comprar dólares es una alternativa cuando queremos ahorrar. Si queremos que ese ahorro no pierda poder adquisitivo, hay que pensar en un paso más allá e invertir en activos con rendimiento real en esta moneda”, señaló Bernués.

En el corto plazo, sin embargo, el especialista reconoció que pueden existir oportunidades en pesos, especialmente en un contexto de relativa estabilidad cambiaria. “Puede ser atractivo un rendimiento entre 1,8% y 2,1% mensual (TEM), traducido en una tasa anual del 26,5% aproximadamente”, indicó, en referencia a las Lecaps.
Para horizontes más extensos, la lógica cambia: “Hay que pensar en instrumentos indexados a inflación o dolarizar invirtiendo en bonos que generen una rentabilidad por encima de inflación”.
Un cambio en el comportamiento de los argentinos
Los datos de Focus Market también muestran un retroceso del consumo frente a otras alternativas. Mientras en 2025 el 31% de los encuestados destinaba el aguinaldo a gastos generales, en 2026 ese porcentaje se reduce al 16%.
En paralelo, opciones vinculadas a la inversión mantienen protagonismo, aunque con cambios internos. El 14% prevé invertir en acciones, el 11% en fondos comunes de inversión y un 18% optará por comprar dólares. Incluso aparecen alternativas más marginales, como el oro (2%) o las billeteras digitales remuneradas.
Este reacomodamiento confirma que el aguinaldo dejó de ser visto exclusivamente como una oportunidad de consumo y empezó a ser considerado una herramienta financiera.
Los errores que se repiten y condicionan el resultado
Más allá de las alternativas disponibles, Bernués advirtió que el principal problema suele estar en la conducta. Entre los errores más frecuentes mencionó:
- Gastar el aguinaldo antes de cobrarlo.
- Dejar el dinero inmovilizado en una caja de ahorro.
- Invertir sin entender cómo funcionan los instrumentos de inversión.
Cómo armar una estrategia según el perfil
A la hora de invertir, el especialista planteó que no existe una única cartera ideal, sino combinaciones que dependen del perfil de riesgo:
- Para un inversor conservador: 20% lecaps para manejar algo en pesos a corto plazo, 20% en bonos CER que vencen en diciembre 2027 y el resto del 60% dolarizado con bonos bopreal serie 1 y/o AO27.
- Para un inversor moderado: 10% lecaps/boncaps para estabilidad y liquidez, 20% en bonos CER esperando vencimiento mayor a un año, 40% bonos hard dollar y 30% cedears de ETFs.
- Para un inversor agresivo: 20% bonos CER/duales, 35% bonos hard dollar y 45% cedears de ETFs.
“Si el aguinaldo es genuinamente un excedente, se convierte en una de las mejores oportunidades para empezar o reforzar una posición a mediano/largo plazo. El error es mezclar los dos objetivos sin separar los fondos y podés terminar vendiendo en el peor momento porque ‘necesitabas la plata’”, concluyó el especialista.




