

En un contexto donde el mercado cambiario muestra una calma que desconcierta a los pequeños y medianos ahorristas, las dudas sobre la sostenibilidad de este “veranito” financiero se multiplican.
Sin embargo, para el analista Salvador Di Stefano, la tendencia no solo es lógica, sino que se “profundizará”.
Lejos de ver un rebote inminente, el consultor asegura que la moneda estadounidense dejó de ser el refugio por excelencia y fue categórico al desmitificar uno de los grandes temores del mercado actual: el supuesto retraso en la cotización.
“La gente dice que el dólar está atrasado. No, error, el dólar que tenemos que mirar nosotros es el mayorista, que es el que fija los precios de importación y exportación de la economía”, sentenció el analista en diálogo con Ahora Play, descartando que el tipo de cambio actual sea una bomba de tiempo.
Según el consultor, la dinámica actual responde a una corrección tras la incertidumbre política del pasado reciente. “Tuvimos una anomalía que fueron las elecciones, donde la gente, por temor, se fue a resguardo del dólar”, explicó.
Ahora que el escenario se clarificó y “el plan económico no se truncó”, el flujo se invirtió y “la gente volvió a vender dólares para tener pesos”, insistió.
Para el consultor, la estrategia del Gobierno es clara y los inversores deben entender las nuevas reglas de juego. “El plan de Milei nació con la máxima de que la tasa de interés tiene que ser más alta que la tasa de inflación, porque no se puede estafar al ahorrista”, detalló. En este esquema, la divisa norteamericana pierde su atractivo histórico como herramienta de capitalización rápida.

“Tener dólares es más aburrido que chupar un clavo porque no tiene retorno, es una cosa muerta”, afirmó, e hizo el contrapunto con otras inversiones en la economía real, como la compra de un inmueble, donde “si al año le ganás un 5%, en 20 años recuperaste la inversión”.
Ante este panorama, el consultor insiste en que la discusión financiera en Argentina debe madurar. “Cambió todo, en el mundo hay una carrera por la inversión y en la Argentina estamos discutiendo si hay que comprar dólares, estamos en el paleozoico”, disparó.
¿Cuánto más puede bajar el dólar?
¿Por qué sigue bajando la cotización pese a la inflación? Di Stefano apunta a un exceso de oferta genuina en el mercado. “Las empresas colocaron obligaciones negociables y hoy tienen que vender esos dólares en el mercado, al igual que las provincias que colocaron bonos, eso es lo que está ocurriendo”, analizó, sumado a una “política despejada” que favorece las exportaciones de energía y ganadería.
El fortalecimiento del peso, según su visión, es una consecuencia directa del ordenamiento fiscal. “El peso argentino se va a seguir apreciando, porque si el Estado argentino tiene más superávit y el BCRA compra más dólares y tiene un activo más robusto, el peso va a valer más”, proyectó.
Mirando hacia el futuro, el analista aseveró que la cotización “puede caer todavía más” con la llegada de la cosecha gruesa y puso una fecha de vencimiento a esta “paz cambiaria”, utilizando una metáfora infantil para ilustrar el momento de oportunidad.
“Faltan 619 días para las elecciones, tenemos por lo menos 400 días para olvidarnos del dólar y jugar en el bosque mientras el lobo no está”, graficó.
Sin embargo, advirtió que el comportamiento del inversor cambiará al acercarse nuevamente a las urnas. “Unos 200 días antes de los comicios es probable que la gente salga a buscar cobertura, pero antes no”, aclaró.




