

El economista Carlos Melconian fue tajante al asegurar que “la economía argentina sólida no está” y advirtió que el Gobierno quedó “preso de sus palabras” tras abandonar la promesa de una dolarización inmediata.
En diálogo por Radio La Red, el expresidente del Banco Nación define a la economía argentina como frágil ante la coyuntura global y cuestionó la solidez del actual programa: “Si me decís para soportar una crisis... habría que ver qué crisis”.
Y continuó: “No hay evaluación de una economía en términos de cuán relevante es o no, excepto que los últimos 20 años, 30 años, haya tenido condiciones, no digo excepcionales, permanentes, pero donde supo ahorrar, supo capitalizar, supo acumular reservas, tiene estabilidad inflacionaria, estabilidad cambiaria, tiene un régimen cambiario establecido”.
Según su análisis, Argentina está “en el medio de una transición permanente” hacia un nuevo régimen económico, un proceso que comenzó hace dos años pero que, a su entender, aún no logra definir su destino final y que tiene “signos de interrogación a futuro”.
“Entonces no se puede denominar a una economía sólida en esas condiciones. Sí se puede denominar sólida a otras economías que tienen con qué. La Argentina todavía no tiene con qué”, disparó Melconian.

La promesa que no cumplió el Gobierno
En ese contexto, el economista habló sobre lo que prometió el Gobierno que no pudo, hasta el momento, aplicar en su accionar: la reforma impositiva.
"No se puede prometer una revolución tributaria y después retirar del Congreso lo poco que se había presentado, para luego trasladar la responsabilidad a gobernadores e intendentes diciendo que ellos tienen que bajar impuestos”.
“Por eso no pongo el foco en exigirle al Gobierno una baja de impuestos como el IVA o Ganancias. La situación fiscal es muy ajustada y no es sencillo hacerlo, pero también es cierto que el Gobierno quedó preso de sus propias promesas en un momento delicado”, opinó.
Qué propuso Melconian para el dólar
Melconian insistió en su propuesta de un esquema bimonetario, similar a los casos de Perú y Uruguay. Afirmó que la sociedad ya decidió transaccionar en pesos pero ahorrar en dólares, lo que refuerza la necesidad de un programa bimonetario.
“En tanto y en cuanto la recuperación del peso sea veloz, más rápida es la salida de la economía y de su nivel de actividad. Pero es algo de manual”, aseguró.
De todas formas, el economista subrayó que el éxito de cualquier plan radica en “reganar la confianza”, un activo que, a su juicio, todavía no se ha consolidado.






