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Los cambios demográficos, el aumento de la expectativa de vida y la menor cantidad de aportantes por jubilado ponen bajo presión a los sistemas previsionales tradicionales y obligan a mirar alternativas de largo plazo.

Por eso, cada vez más especialistas recomiendan construir un fondo de retiro propio que complemente o, incluso, reemplace buena parte de los ingresos provenientes del sistema estatal. La clave está en empezar temprano, ahorrar de manera sistemática e invertir con una estrategia de largo plazo.

“Cada persona debería pensar en armarse su propia jubilación asumiendo que el Estado no va a serle muy útil en ese sentido. A lo sumo será un complemento, pero no hay que tomarlo como base”, sostiene Blas Díaz Saubidet, head of Club de Inversores.

Por qué es importante armar un fondo para la jubilación

En diálogo con El Cronista, Nahuel Bernués, asesor financiero y fundador de Quaestus Advisory, explica que décadas atrás los sistemas previsionales fueron diseñados bajo una lógica en la que existían aproximadamente cuatro trabajadores activos por cada jubilado. Hoy, según señala, esa relación ronda apenas 1,5 aportantes por beneficiario, una dinámica que dificulta la sustentabilidad del sistema.

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Para Díaz Saubidet, el panorama tampoco es alentador. “El sistema no cierra hace años: cada vez menos aportantes y más jubilados. Por el momento no parece cambiar la tendencia”, advierte.

Frente a este escenario, construir una jubilación propia deja de ser una opción y se convierte en una necesidad para quienes aspiran a mantener independencia financiera una vez finalizada la vida laboral.

Cuándo empezar a ahorrar e invertir para la jubilación

Cuanto antes se empiece, menor será el esfuerzo mensual necesario para alcanzar un mismo objetivo. Según explica Bernués, el principal motivo es el poder del interés compuesto, es decir, la capacidad de generar rendimientos no solo sobre el capital aportado sino también sobre las ganancias acumuladas.

“Alguien que empieza a los 25 años con aportes modestos puede terminar acumulando más que alguien que arranca a los 40 con aportes mucho más altos, simplemente por el tiempo que el dinero tiene para trabajar”, señala.

Díaz Saubidet también destaca que comenzar temprano permite aprender y corregir errores cuando todavía queda tiempo para recuperar posibles pérdidas. “Tenés el tiempo a favor y, lo más importante, margen para equivocarte. No es lo mismo equivocarse a los 25 que a los 60”, afirma.

Sin embargo, ambos aclaran que nunca es tarde para comenzar. Aunque iniciar el camino a los 40 o 50 años exigirá mayores aportes y disciplina, sigue siendo una alternativa mucho mejor que no planificar el retiro.

Cuánto dinero hay que acumular para jubilarse cómodo

El monto que se necesita ahorrar depende de la edad a la que se empieza, cuándo se planea dejar de trabajar, los gastos previstos durante la jubilación y el rendimiento que se espera obtener de las inversiones.

Para dimensionar el esfuerzo, Bernués plantea el caso de una persona de 30 años que quiere retirarse a los 65 y estima que vivirá hasta los 90. Su objetivo es contar con u$s 1400 mensuales durante los 25 años de retiro, para cubrir gastos de vivienda, alimentación, salud y actividades recreativas.

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Bajo ese escenario, el especialista calcula que necesitaría acumular alrededor de u$s 220.000 al momento de jubilarse, suponiendo que el capital continúa invertido y obtiene un rendimiento anual del 6% en dólares durante la etapa de retiro.

Para alcanzar ese objetivo, una persona de 30 años debería invertir aproximadamente u$s 160 por mes. Si comienza a los 40, el aporte mensual necesario aumenta a unos u$s 325 para llegar al mismo capital.

Es decir, postergar diez años el inicio prácticamente duplica el monto que habrá que destinar cada mes para llegar al mismo objetivo.

Para Díaz Saubidet, más allá de los números concretos, la clave pasa por la consistencia: “Lo más importante es tener una conducta y sostenerla en el tiempo”.

Cómo calcular cuánto dinero se necesita para el retiro

Una forma de empezar es estimar los gastos mensuales que se quieren cubrir una vez que se deje de trabajar y calcular cuánto representarían durante un año. A partir de allí, existen distintas reglas de referencia que pueden ayudar a dimensionar el capital necesario.

Una de las más conocidas es la regla del 4%, que propone retirar durante el primer año de jubilación hasta el 4% del capital acumulado y ajustar ese monto por inflación en los años siguientes. Para obtener una primera estimación, se multiplican los gastos anuales por 25.

También existe la regla del 80%, que plantea como referencia que una persona necesitará alrededor del 80% de sus ingresos previos para mantener su nivel de vida durante la jubilación. La lógica es que algunos gastos pueden disminuir después de dejar de trabajar, aunque otros, como los vinculados con la salud, podrían aumentar.

Otra referencia es la regla del 15%, que propone destinar al menos ese porcentaje de los ingresos mensuales al ahorro para el retiro durante la vida laboral.

Bernués aclara que estas fórmulas “son puntos de partida para dimensionar el objetivo y empezar a moverse”, aunque destaca que no contemplan todas las variables de una planificación financiera real.

En cualquier caso, el especialista advierte que estas metodologías deben adaptarse a la realidad argentina y calcularse en dólares para evitar que la inflación erosione el poder adquisitivo del capital acumulado.

Cómo invertir para construir una jubilación en dólares

Una vez definido el objetivo de capital y el monto que se puede destinar al ahorro, el siguiente paso es elegir los instrumentos financieros. Los especialistas coinciden en que no existe una única alternativa adecuada para todos los inversores, sino que la cartera debe responder al horizonte temporal, la tolerancia al riesgo y las necesidades de cada persona.

Bernués señala que un fondo de retiro eficiente requiere diversificación y menciona entre las alternativas los bonos de largo plazo, preferentemente en dólares, las obligaciones negociables de empresas de primera línea, las acciones y los CEDEARs.

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Díaz Saubidet también destaca la posibilidad de invertir a través de fondos, obligaciones negociables, CEDEARs, acciones y metales, entre otros instrumentos. Otra alternativa son los vehículos específicos de retiro, que pueden ayudar a ordenar los aportes, aunque recomienda revisar sus costos, condiciones de liquidez y demás características antes de contratarlos.

La composición de la cartera dependerá del perfil de cada inversor. Una persona más conservadora puede priorizar la renta fija, con una selección cuidadosa de los emisores y las condiciones de cada instrumento. Quien tenga mayor tolerancia al riesgo puede asignar una proporción más alta a la renta variable, siempre que el horizonte de inversión y sus objetivos lo permitan.

En todos los casos, diversificar es importante para evitar que el resultado del fondo dependa excesivamente de una sola empresa, sector o clase de activo.

Además, la estrategia no debería mantenerse necesariamente igual durante toda la vida laboral. A medida que se acerca la edad de retiro, conviene revisar la cartera y evaluar cuánto riesgo se está dispuesto a asumir, especialmente si pronto será necesario comenzar a utilizar el capital acumulado.

“Al final, la clave no es el instrumento, es cómo combinás todo para llegar a tu objetivo”, señala Díaz Saubidet.

Qué errores evitar al planificar la jubilación

Uno de los errores más frecuentes es postergar el comienzo del ahorro con la idea de que todavía hay tiempo. Cada año que pasa no solo reduce el período disponible para realizar aportes, sino también el tiempo durante el cual esos aportes pueden generar rendimientos.

“Cada año no solo es un año menos de acumulación, sino que también es un año menos de interés compuesto”, advierte Bernués.

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Otro problema es confundir ahorro con inversión. Guardar dinero permite acumular capital, pero invertirlo busca que ese patrimonio crezca. Bernués advierte que la diferencia entre ambas estrategias puede ser considerable al momento del retiro.

También es importante evitar una planificación que no contemple la inflación. Los gastos que hoy parecen suficientes para mantener un determinado nivel de vida pueden cambiar sustancialmente en las próximas décadas. Por eso, el objetivo debe actualizarse en función de las necesidades futuras y de la evolución del poder adquisitivo.

A su vez, Díaz Saubidet recomienda no concentrarse exclusivamente en recortar gastos para aumentar el ahorro. También considera relevante trabajar sobre la capacidad de generar ingresos, ya que mejorar los ingresos puede ampliar el margen disponible para invertir todos los meses.

Por último, ambos especialistas destacan la importancia de mantener una conducta consistente. No es necesario empezar con grandes sumas, pero sí establecer un plan realista y sostenerlo en el tiempo, revisándolo cuando cambien los ingresos, los objetivos o las condiciones financieras.