Los rendimientos de los bonos del gobierno de Estados Unidos subieron a su nivel más alto en casi tres años después de que el ampliado programa de recompra de deuda por u$s 6.000 millones del secretario del Tesoro, Scott Bessent, decepcionara a los inversores.
El Departamento del Tesoro informó el miércoles que recompraría u$s 6.000 millones en deuda del gobierno estadounidense, en la primera operación de recompra desde que Bessent anunciara, a mediados de agosto, el programa ampliado destinado a sostener al mercado de bonos más grande del mundo.
La nueva cifra representa un salto respecto de la promesa del Tesoro de duplicar “como mínimo” sus compras regulares de bonos del gobierno a largo plazo hasta los u$s 4.000 millones, al rediseñar el programa existente para ayudar a apuntalar los precios en el mercado de bonos del Tesoro estadounidense, de u$s 32 billones. Sin embargo, es inferior a las estimaciones de u$s 8.000 millones y u$s 10.000 millones que circularon entre los analistas de Wall Street a principios de esta semana.
Los rendimientos del Tesoro subieron tras el anuncio, con el bono de referencia a 10 años avanzando 0,05 puntos porcentuales en el día hasta ubicarse apenas por debajo del 4,86%, su nivel más alto desde fines de 2023. Los movimientos en los rendimientos a 20 y 30 años fueron de una magnitud similar.
“Esta cifra [u$s 6.000 millones] es una decepción; había expectativas de que Bessent hiciera más. Por eso suben los rendimientos”, dijo Mike O’Rourke, de Jones Trading. “En lo personal, creo que debería abandonar esta política por completo.”
Los rendimientos cedieron por la tarde respecto de los máximos de la jornada tras una licitación de bonos a 10 años por u$s 39.000 millones que recibió una demanda sólida, con un rendimiento máximo aceptado de 4,834% y un ratio de cobertura (bid-to-cover) de 2,71.
La licitación del miércoles fue sólida: los primary dealers —los grandes bancos responsables de absorber toda la oferta que no compran los inversores— se quedaron con la porción más pequeña de una colocación a 10 años desde septiembre de 2025, según Vail Hartman, analista de BMO Capital Markets.
La intervención de recompra marca la última prueba para Bessent, a quien el presidente Donald Trump ha recurrido en repetidas ocasiones para calmar los nervios del mercado. El martes, el secretario del Tesoro desafió a los mercados a apostar en su contra en el marco de una intervención separada para sostener al yen japonés.
“Tengo información asimétrica. Ahora la banca soy yo”, dijo. “Pueden apostar en mi contra si quieren.”
Bessent espera que la ampliación de las recompras frene la reciente liquidación de deuda estadounidense a largo plazo, algo que, según insistió, no “refleja los fundamentos subyacentes del mercado”.
Los mayores rendimientos de los bonos a largo plazo elevan los costos de financiamiento para los consumidores estadounidenses —especialmente en las hipotecas— y también para las empresas que buscan levantar capital. Los rendimientos estadounidenses son además una referencia para billones de dólares en activos en todo el mundo.
La nueva política del Tesoro enfrentó críticas de Wall Street, con inversores que advierten que podría minar la credibilidad del organismo y jugar en contra de los esfuerzos de la Reserva Federal por controlar una inflación persistentemente elevada. Los inversores también dudan de que la operación logre bajar los rendimientos.

El anuncio inicial de u$s 4.000 millones del mes pasado no produjo ningún efecto duradero sobre los rendimientos de los bonos, que se mantienen en máximos de varios años debido a una economía doméstica que funciona a pleno, las presiones inflacionarias derivadas de la guerra en Irán y la preocupación por el creciente tamaño del déficit estadounidense.
“No estoy segura de cuánto efecto tendrán finalmente estas recompras sobre el mercado del Tesoro”, dijo Subadra Rajappa, jefa de investigación en Estados Unidos de Société Générale, en referencia a las expectativas de que las operaciones podrían ayudar a bajar los rendimientos de los bonos.
“Demuestra una comprensión de la importancia de la liquidación en el tramo largo. Pero creo que, en términos generales, lo que necesitan abordar es la trayectoria de la deuda y el déficit. Todo lo demás es cosmético.”
En una recompra, un operador le entrega al Departamento del Tesoro un bono a 10, 20 o 30 años emitido en años anteriores —y por lo tanto menos líquido— a cambio de la emisión más reciente de ese mismo bono.
El programa apunta a mejorar la liquidez del mercado, facilitando que los operadores compren y vendan grandes volúmenes de bonos sin generar movimientos de precios exagerados.
El Tesoro hará el jueves por la mañana el anuncio final sobre los bonos elegibles para la recompra y luego llevará adelante la operación entre las 13.40 y las 14.00, hora del Este de Estados Unidos. Los resultados de la operación se publicarán poco después de las 14.00.
Por separado, el Tesoro realizará una nueva licitación de bonos a 30 años el jueves. Los rendimientos a los que se coloquen esos bonos indicarán si los mercados confían en los intentos de Bessent por bajar los rendimientos.
“En las últimas semanas, el secretario Bessent recurrió a la ingeniería financiera para presionar a la baja los rendimientos de largo plazo”, dijo Michael Strain, economista del American Enterprise Institute, de orientación derechista.
“No creo que ningún intento de ingeniería financiera pueda superar la fuerza de los fundamentos económicos.”



