Los inversores adinerados intentaron retirar más de u$s 20.000 millones de los fondos de crédito privado en el primer trimestre, lo que pone de manifiesto la creciente presión sobre una clase de activo que se había convertido en una fuerza dominante en Wall Street.

Según Financial Times, las solicitudes de reembolso, que ascienden a 20.800 millones de dólares, afectaron a grandes grupos, entre ellos Apollo, Ares, Blackstone, Blue Owl y KKR.

Fondos que gestionan en conjunto carteras por valor de unos u$s 300.000 millones atendieron poco más de la mitad de las solicitudes de reembolso.

Estas retiradas reflejan la creciente preocupación por los préstamos que el sector del crédito privado concede a las empresas de software respaldadas por fondos de capital privado y la incertidumbre a la que se enfrentan estas empresas a medida que avanza la IA.

Esto ocurre además en un momento en que los inversores están preocupados por viejas compras apalancadas que los fondos de capital privado no han logrado vender, operaciones que en gran medida fueron financiadas con crédito privado.

Greg Obenshain, director de crédito de Verdad Advisers, afirma que “los flujos son un indicador anticipado de dificultades: reflejan las expectativas futuras de problemas y ayudan a revelar dichas dificultades”.

El sector del crédito privado ha crecido muy rápido desde la crisis financiera de 2008, cuando los reguladores limitaron el riesgo que podían asumir los grandes bancos. Las gestoras ocuparon ese vacío, proporcionando fondos cada vez mayores al sector de las adquisiciones y atrayendo inversiones de fondos de pensiones y fundaciones, seducidos por las atractivas rentabilidades que ofrecían.

Más recientemente, los gestores de crédito privado se han centrado en minoristas adinerados, a quienes consideran un mercado clave para el crecimiento. A diferencia de los institucionales, que toman decisiones a largo plazo, los minoristas tienden a ser más volátiles y se han mostrado reacios a los límites de reembolso de los instrumentos de crédito privado.

Los ejecutivos de todo el sector han adoptado diferentes estrategias ante el aumento de las solicitudes de reembolso. Algunos, como Blackstone y Oaktree, han autorizado los retiros. Otros, como HPS Investment Partners, de BlackRock, Apollo, Ares, Blue Owl y Morgan Stanley, han limitado los reembolsos para proteger a los inversores que optan por permanecer.

El sector del crédito privado ha crecido muy rápido desde la crisis financiera de 2008, cuando los reguladores limitaron el riesgo que podían asumir los grandes bancos. Fuente: archivo.
El sector del crédito privado ha crecido muy rápido desde la crisis financiera de 2008, cuando los reguladores limitaron el riesgo que podían asumir los grandes bancos. Fuente: archivo.

Los gestores señalan que no observan un deterioro en los préstamos suscritos. Tanto Blackstone como Apollo han lanzado campañas de relaciones públicas para ayudar a contrarrestar la narrativa negativa sobre la recesión que sufre el crédito privado.

Pero algunos en Wall Street creen que el crédito privado se verá sometido a mayor presión si hay una recesión. Morgan Stanley prevé que la tasa de impago del sector aumente del 5% actual al 8% el próximo año, dada su elevada exposición a las empresas de software.

Los límites que los gestores han impuesto a las retiradas han provocado que muchos fondos hayan seguido creciendo en tamaño.

Sin embargo, el reciente éxodo de profesionales del sector ha atraído la atención de la Fed y del Tesoro de EE.UU.

Jamie Dimon, CEO de JPMorgan, alerta de que las pérdidas para los prestamistas a empresas endeudadas serán mayores de lo que muchos esperan, dado el debilitamiento de los estándares crediticios. Y la agencia de ráting Moody’s ha rebajado sus perspectivas para el sector del crédito privado, ante la “presión de reembolso” a la que se enfrentan los fondos.