Los precios del trigo se dispararon a medida que la escalada de ataques de Rusia y Ucrania contra los puertos y buques comerciales del otro en el mar Negro amenaza con asfixiar las exportaciones marítimas de granos de dos de los mayores proveedores del mundo.

Los futuros de referencia del trigo subieron a máximos de casi tres años, mientras los operadores reaccionan a la creciente disrupción de las operaciones de exportación, que incluyen ataques al mayor puerto de Ucrania sobre el Danubio y a las terminales rusas del mar Negro en Novorossiysk en las últimas dos semanas.

“Es peor para el mercado del trigo de lo que fue Ormuz para el crudo”, dijo Andrey Sizov, director general de SovEcon, una consultora especializada en los mercados agrícolas del mar Negro, en referencia al impacto sobre el suministro energético global que tuvo el cierre casi total del estrecho de Ormuz durante la guerra con Irán.

“Cuanto más se prolongue esto, mayores serán las consecuencias que veamos”, señaló, dado que no hay señales de desescalada en la guerra de Rusia contra Ucrania.

Rusia es el mayor exportador mundial de trigo y Ucrania el quinto. Juntos, abastecen cerca del 30% de la demanda mundial. La disrupción en los puertos de ambos países en las cuencas de Azov y el mar Negro reduciría el suministro global en hasta 86 millones de toneladas este año, alrededor del 17% de las exportaciones mundiales de cereales, según Oxford Economics, con 52 millones de toneladas afectadas del lado ruso y 34 millones del lado ucraniano.

La consultora señaló que las rutas alternativas para las exportaciones ucranianas por ferrocarril y por el río Danubio solo reemplazarían unos 17 millones de toneladas, incluso si se habilitara capacidad adicional en esas rutas.

Los ataques rusos contra buques de carga paralizaron el tránsito por Odesa, el principal puerto marítimo de Ucrania, y por otros puertos ucranianos del mar Negro, justo cuando comienza la cosecha principal del país. Al mismo tiempo, un ataque ucraniano contra Novorossiysk la semana pasada obligó a detener las operaciones en las tres principales terminales graneleras de ese puerto ruso.

Si bien Ucrania acordó, a instancias del vicepresidente de EE.UU., JD Vance, no repetir sus ataques contra los buques tanque que utilizan la terminal petrolera de Novorossiysk, no asumió un compromiso similar respecto de sus terminales graneleras.

La disrupción llegó en un momento particularmente inoportuno. La cosecha de trigo de invierno está muy avanzada en ambos países y agosto marca el inicio del período pico de embarque de la nueva cosecha hacia los compradores internacionales.

Los recientes ataques redujeron drásticamente el volumen de granos que sale de Ucrania, país que depende de la agricultura para el 60% de sus ingresos por exportaciones. Sus exportaciones de granos este mes caen cerca de un 75% respecto del año pasado, según datos oficiales.

Rusia también tiene dificultades para mover su cosecha después de que Ucrania intensificara los ataques contra sus puertos y buques. SovEcon prevé que exporte unas 2,2 millones de toneladas este mes, por debajo de las 4,6 millones de toneladas de agosto de 2025, con la mayor parte de los envíos circulando por rutas fuera de las cuencas de Azov y el mar Negro.

“La capacidad de exportación de granos de Rusia en el mar Negro y Azov está actualmente paralizada”, dijo Sizov, y señaló que la capacidad de exportación en la región cayó de unas 3,3 millones de toneladas mensuales a apenas 250.000 toneladas en la única instalación operativa que le queda a Rusia, el puerto de Tuapse, sobre el mar Negro.

“No descartamos nuevos ataques contra Novorossiysk, sobre todo teniendo en cuenta versiones de que los sistemas de defensa aérea locales sufrieron daños severos”, agregó Sizov.

Ucrania acordó no atacar la terminal petrolera de Novorossiysk, pero no asumió el mismo compromiso con las terminales graneleras.
Ucrania acordó no atacar la terminal petrolera de Novorossiysk, pero no asumió el mismo compromiso con las terminales graneleras.Fuente: EPASTRINGER

El repunte de los precios del trigo se suma a la presión sobre los commodities agrícolas provocada por la sequía generalizada, la disrupción derivada del fenómeno de El Niño y la escasez de fertilizantes a raíz de la guerra con Irán, lo que alimenta los temores de que la nueva escalada pueda derivar en una suba más amplia de los precios globales de los alimentos.

“Esperamos que los precios globales de los alimentos aumenten un 11,8% este año… y un 4,8% en 2027”, dijo Tatiana Orlova, economista jefe de Oxford Economics. Si bien la inflación alimentaria de este año probablemente sea menor a la del año pasado, agregó que, “dado que Rusia es el mayor exportador de granos del mundo y Ucrania el quinto, la reciente escalada de los combates en las cuencas de Azov y el mar Negro podría derivar en un shock global de precios de alimentos más severo”.

Los precios de los granos treparon a máximos históricos tras la invasión a gran escala de Rusia a Ucrania en 2022, pero cayeron después de la iniciativa del mar Negro para el transporte de granos, mediada por la ONU, que permitió el paso libre de buques. Tras el colapso del acuerdo en julio de 2023, Ucrania desarrolló nuevas rutas de exportación a lo largo de la costa del mar Negro hacia el puerto rumano de Constanța y por el Danubio.

Sin embargo, el verano de calor extremo y escasas lluvias de este año redujo el nivel del agua en el Danubio, lo que disminuye la carga que pueden transportar los buques y encarece los fletes. Rusia también atacó infraestructura en Izmail, el principal puerto exportador de granos de Ucrania sobre el Danubio, la semana pasada.

Pese a la suba de los futuros de trigo, algunos analistas sostienen que los precios todavía no reflejan adecuadamente el riesgo de una disrupción prolongada del suministro del mar Negro.

Incluso antes del último ataque contra Novorossiysk, la consultora de agronegocios BMI advirtió que el mercado estaba descontando “relativamente poca disrupción sostenida”, una postura que calificó de “equivocada”. Una interrupción prolongada o repetida de las exportaciones rusas y ucranianas tendría consecuencias para el suministro mundial de trigo “desproporcionadamente grandes respecto de lo que implican los precios actuales”, señaló.

“Los operadores de commodities ya no creen en los shocks de oferta”, dijo Sizov, y agregó que desde 2022 el mercado adoptó la idea de que todos los problemas en el mar Negro son temporales. “‘Tarde o temprano esto se resuelve y el mercado se desploma’… es una forma de pensar muy popular”.

De todos modos, Sizov dijo que espera que el máximo de tres años alcanzado por los futuros de trigo en julio sea “superado” pronto.