

Los bajos salarios que se pagan en España hacen que en muchos casos tener empleo ya no garantiza evitar la pobreza. Esta afirmación cobra más fuerza aun cuando el coste habitacional absorbe una parte cada vez más elevada de los ingresos. Así lo evidencia el nuevo informe de Oxfam Intermón, que revela que el gasto de la vivienda empuja a 770.000 trabajadores más por debajo del umbral de la pobreza, elevando el total a cerca de tres millones.
El trabajo de la organización no gubernamental, que lleva por título `Cuando trabajar no es suficiente: el impacto del coste de la vivienda en la pobreza laboral´, tras afirmar que el 11,48% de las personas trabajadoras se encuentra en situación de pobreza, calcula que si a ese porcentaje se le suma los pobres que acarrea los costes adicionales, éste se elevaría hasta el 15,49%, más de 4 puntos porcentuales.
“Los desahucios son la cara más extrema de la crisis habitacional, pero no la única. Hay otra realidad menos visible: personas que trabajan y consiguen pagar a duras penas su casa cada mes, pero que después de hacerlo no disponen de ingresos suficientes para sostener una vida digna. La vivienda se está convirtiendo en uno de los factores que más empobrecimiento y desigualdad generan”,
Peor situación para las personas que viven de alquiler
Según Oxfam Intermón, los propietarios que alquilan son los que sufren el mayor impacto. Porque, explica, antes de pagar la vivienda, su tasa de pobreza laboral se sitúa en el 19,35%, porcentaje que sube a 34,08% después de descontar el pago de la renta, lo que se traduce en una diferencia de casi 15% y un incremento del 76% en términos relativos.
Para poner blanco sobre negro, una de cada tres personas trabajadoras que arrienda a precio de mercado queda por debajo del umbral de la pobreza después del pago.

La situación contrasta con la de quienes viven en una casa en propiedad. Después de afrontar los gastos residenciales, la tasa alcanza el 10,22% entre quienes todavía pagan una hipoteca y el 7,95% entre quienes tienen ya la tienen completamente pagada.
La brecha entre crecimiento económico y pobreza laboral
Lo cierto es que la presión de los costes residenciales se superpone a un problema que España arrastra desde hace años. En este punto, el informe apunta que la tasa de pobreza laboral apenas varió entre 2022 y 2024: pasó del 11,64% al 11,48%, una reducción de apenas 0,16 puntos. Mientras en el mismo periodo, el PIB creció más de un 6%.
“Esto confirma que el crecimiento sostenido de la economía no se traduce en una reducción significativa de la pobreza entre las personas que trabajan. La brecha entre crecimiento económico y bienestar es tan profunda que, al ritmo actual de reducción de la tasa, España tardaría 59 años en alcanzar la media europea, que es de 8,2%”, afirma el organismo.

Los datos muestran, además, importantes desigualdades dentro del mercado de trabajo. La pobreza laboral alcanza el 31,42% entre las personas trabajadoras de nacionalidad de países de fuera de la Unión Europea (UE), frente al 8,71% entre quienes tienen nacionalidad española.
García-Gil recuerda que siempre se consideró que la mejor herramienta contra la pobreza era el empleo y este análisis, sostiene, demuestra que trabajar no es suficiente. La parcialidad involuntaria o el autoempleo condenan a la precariedad a una de cada diez personas trabajadoras.
“Si a eso le sumamos que los salarios están subiendo mucho menos que el precio de la vivienda se crea un cóctel de miseria donde se entrecruzan la pobreza laboral y los elevados costes residenciales hasta asfixiar económicamente a cientos de miles de hogares”, observa el experto.
Andalucía y Madrid, a la cabeza
Las diferencias entre comunidades autónomas son también significativas. Andalucía registra la tasa de pobreza laboral más elevada, con un 17,65%, seguida de la Comunidad Valenciana (16,95%) y Extremadura (16,54%).
Pero el mapa cambia cuando se incorpora el coste de la vivienda. Los datos muestran que el impacto no es homogéneo en todo el territorio: Madrid es la comunidad donde más aumenta la pobreza laboral tras descontar los gastos residenciales. Pasa del 7,29% al 12,73%, un incremento de 5,44 puntos porcentuales. Le sigue Cataluña, donde la tasa sube del 7,90% al 12,86%, casi 5 puntos, y Murcia, en donde aumenta del 15,37% al 20,23%.
Con todo, de acuerdo al informe de Oxfam Intermón, el efecto es todavía más intenso entre quienes alquilan a precio de mercado. Porque más de la mitad de las personas trabajadoras inquilinas de Castilla y León quedan por debajo del umbral después de pagar el alquiler (del 29,65% al 50,68%) y cerca de la mitad en Castilla-La Mancha (del 22,53% al 48,69%). En el País Vasco pasa del 12,98% al 31,07%, una subida de más de 18 puntos porcentuales.













