

El Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) ha puesto fin a la renovación automática de los subsidios por desempleo para beneficiarios españoles mayores de 23 años, una medida que podría dejar a muchos sin ingreso si no conocen sus alternativas.
Sin embargo, este cambio no significa el cierre de todas las redes de seguridad social. De hecho, existen mecanismos que permiten seguir percibiendo algún tipo de ayuda, como el Ingreso Mínimo Vital (IMV), diseñado para quienes no cuentan con suficientes recursos económicos.

Qué implica que el SEPE deje de renovar subsidios a mayores de 23 años
Hasta ahora, muchos desempleados que agotaban su prestación contributiva o subsidio podían solicitar prórrogas sucesivas siempre que cumplieran requisitos (como inscripción como demandante de empleo y carencia de ingresos superiores a ciertos límites).
Sin embargo, el SEPE ha confirmado que no renovará los subsidios por desempleo a mayores de 23 años una vez que estos lleguen al final de su período de ayuda
El subsidio por desempleo en España es una prestación asistencial que se concede cuando se han agotado las prestaciones contributivas o no se tienen los requisitos para acceder a ellas.
Para poder recibirlo, es necesario estar inscrito como demandante de empleo ante el SEPE y no superar el límite de ingresos establecidos, que en muchos casos no supera el 75% del Salario Mínimo Interprofesional. Con esta nueva medida, muchas personas que dependen de esta ayuda deberán planificar su futuro con otras prestaciones o recursos.
Este ajuste tiene especial impacto entre quienes han pasado largos periodos en situación de desempleo y carecen de cotizaciones suficientes para acceder a pensiones contributivas o prestaciones continuadas. La decisión viene acompañada de otros cambios en el sistema español de protección que buscan vincular más estrechamente el acceso a las ayudas con criterios de búsqueda activa de empleo y sostenibilidad económica.
Cómo funciona la transición al Ingreso Mínimo Vital después de agotar el subsidio
Uno de los principales mecanismos que se ha habilitado para paliar esta situación es la llamada “pasarela al IMV”, que facilita el acceso al Ingreso Mínimo Vital cuando se agota el subsidio por desempleo. Según información actualizada, miles de personas podrán recibir esta ayuda sin necesidad de iniciar nuevos trámites burocráticos gracias a un procedimiento automático diseñado por la Seguridad Social.
Para poder acogerse a esta transición, es necesario cumplir ciertas condiciones previstas en la normativa del IMV. Entre los requisitos básicos se encuentra tener entre 23 y 65 años, residir legalmente en España y demostrar que la unidad de convivencia carece de ingresos suficientes, es decir, que se encuentra en situación de vulnerabilidad económica.
Además, el SEPE enviará una notificación informativa durante el trimestre previo al agotamiento del subsidio, invitando al beneficiario a acudir a su oficina con antelación para firmar una declaración responsable. Con este paso, la entidad gestionadora puede remitir los datos necesarios para que el organismo que tramita el IMV evalúe la solicitud.
Este proceso evita que muchas personas queden desamparadas al terminar su subsidio, aunque no sustituye plenamente la prestación original. De hecho, los importes y condiciones del IMV son distintos y dependen del nivel de ingresos, patrimonio y composición de la unidad de convivencia, pudiendo oscilar entre diversos niveles según lo establecido por el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones.
Qué otros apoyos sociales pueden solicitar quienes pierdan el subsidio
Más allá del IMV, existen opciones adicionales de apoyo social para desempleados que han perdido sus subsidios y no reúnen condiciones para otras prestaciones contributivas. Una de las alternativas clásicas es la Renta Activa de Inserción (RAI), una prestación para parados de larga duración que no tienen derecho a otras ayudas y que puede proporcionar ingresos durante periodos limitados, sujeto a ciertos requisitos de edad y búsqueda activa de empleo.
Otra vía pueden ser las prestaciones autonómicas, como la Renta Mínima de Inserción o similares, ofrecidas por las comunidades autónomas para personas en riesgo de exclusión social. Estas ayudas suelen requerir cumplir criterios de necesidad económica y tener vinculaciones con programas sociales más amplios.

También es posible solicitar servicios de orientación laboral y formación profesional a través del propio SEPE o de los servicios autonómicos de empleo, que pueden mejorar las oportunidades de encontrar un nuevo puesto de trabajo antes de que se agoten los apoyos económicos. Este enfoque forma parte de una política más amplia que busca combinar la protección social con medidas activas de inserción en el mercado laboral.
Quienes se encuentren en situaciones especialmente difíciles, como personas con discapacidad, cargas familiares elevadas o mayores de cierta edad, pueden acceder a prestaciones específicas diseñadas para estos colectivos, siempre que cumplan con los requisitos legales establecidos.




