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A sus 59 años, el empresario chino Liang Shi vuelve a enfrentarse al examen de acceso a la universidad en China, conocido como ‘gaokao’. Será la trigésima vez que intente superar una prueba considerada una de las más exigentes del país y que cada año moviliza a millones de estudiantes en busca de una plaza en instituciones de prestigio.

Convertido en un símbolo de perseverancia para unos y en objeto de críticas para otros, Liang asegura que no piensa rendirse pese a los fracasos acumulados. “Estoy seguro de que lo voy a conseguir tarde o temprano”, declaró a EFE. “Si me quedo atrapado pensando en los fracasos anteriores, no voy a poder avanzar, así que creo que lo mejor es dejar atrás los malos recuerdos. Estoy bastante estable emocionalmente”, aseguró.

Diez horas de estudio al día para afrontar el examen más importante de China

Natural de la provincia de Sichuan, Liang será uno de los casi trece millones de aspirantes que este domingo se presentarán al ‘gaokao’, un examen cuya preparación, según él mismo reconoce, resulta “dura”, marcada por el cansancio, la soledad y la irritación.

La singularidad de su historia ha hecho que los medios chinos sigan de cerca cada uno de sus intentos. Cada año, cuando se acerca la fecha de la prueba, la prensa vuelve a documentar sus preparativos, sus declaraciones previas al examen y el resultado de una nueva tentativa que, hasta ahora, no ha terminado con éxito.

Según el portal Jiemu News, Liang comenzó a preparar la convocatoria de este año en octubre de 2025 y durante las últimas semanas ha llegado a estudiar unas diez horas diarias. Sin embargo, reconoció que, a medida que se acerca la fecha del examen, le resulta más difícil mantener la calma.

Estudiantes esperando a rendir el examen de acceso a la universidad en China, llamado 'gaokao'.
Estudiantes esperando a rendir el examen de acceso a la universidad en China, llamado 'gaokao'.Fuente: EPAWU HAO

Tres décadas persiguiendo el sueño de entrar en la universidad

Liang se presentó al ‘gaokao’ por primera vez en 1983. Tras fracasar en sus primeros intentos, ingresó en una escuela de formación profesional, aunque abandonó los estudios un año después.

Con el paso del tiempo trabajó en distintos sectores y logró una posición económica acomodada gracias a una fábrica de materiales de construcción. Pese a ello, nunca abandonó su objetivo de ingresar en la Universidad de Sichuan, una de las instituciones académicas más prestigiosas de su provincia.

Este año ha rebajado sus expectativas y, ante la dificultad de acceder a esa universidad, se ha marcado como meta conseguir al menos la admisión en una carrera de grado.

Hasta 2001 no pudo participar en varias convocatorias debido a que las normas impedían presentarse a personas casadas o mayores de 25 años. Cuando esas restricciones desaparecieron, retomó sus intentos pese a que cada examen representa para él una experiencia “dolorosa”.

En 2023 obtuvo 424 puntos sobre un máximo de 750, una puntuación que quedó 34 puntos por debajo de la nota necesaria para acceder a una universidad de segundo nivel de su región. En 2025 alcanzó 454 puntos, todavía 13 menos que la línea de admisión a estudios de grado en Sichuan, según la prensa local.

Casi trece millones de aspirantes se enfrentaron este domingo al examen de acceso a la universidad en China, llamado 'gaokao'. (Fuente: Freepik).
Casi trece millones de aspirantes se enfrentaron este domingo al examen de acceso a la universidad en China, llamado 'gaokao'. (Fuente: Freepik).

Entre las críticas y la admiración: el debate que divide a China

La insistencia de Liang ha provocado durante años un intenso debate entre los internautas chinos. Mientras algunos lo acusan de “montar el espectáculo” y de malgastar recursos públicos, otros valoran su perseverancia, defienden su derecho a seguir presentándose y recuerdan que no recibe ningún trato preferente por su edad o por el número de intentos acumulados.

También existen dudas sobre si podría seguir el ritmo académico universitario después de tantos años alejado de las aulas. Sin embargo, el empresario asegura comprender las críticas y considera “de lo más normal” que muchas personas no compartan su forma de pensar.

Ellos no me entienden, pero yo a ellos sí, porque como no han pasado por esto, tienen una mentalidad distinta. Cada cabeza es un mundo: hay quienes piensan que con comer tres veces al día ya tienen la vida resuelta, pero otros buscamos algo más”, comenta Liang.

El empresario se toma con humor los comentarios y pide a los internautas que “no se preocupen tanto” por su vida. Mientras espera enfrentarse una vez más al examen, no tiene claro qué hará si vuelve a quedarse a las puertas de la universidad. “Soy un hombre muy emocional y no sé de qué humor me va a agarrar ese día. Podría ser que diga ‘hasta aquí’, o también que me trague el orgullo y no me rinda”, remata.