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El consumo eléctrico en el hogar no siempre se detiene cuando los dispositivos se apagan. Existe un gasto silencioso que pasa desapercibido y que, con el tiempo, impacta de forma directa en la factura.

Entre todos los aparatos, el televisor en modo standby aparece como uno de los principales responsables de ese consumo “fantasma”.

Aunque parezca inofensivo, ese pequeño piloto encendido indica que el equipo sigue utilizando energía. En contextos de tarifas en aumento, identificar estos hábitos resulta clave para reducir gastos sin perder confort.

El televisor se mantiene en modo de espera para responder de forma inmediata al control remoto. Esa funcionalidad implica un consumo constante, que se repite durante horas e incluso días. En muchos hogares, el aparato permanece en ese estado más tiempo del que se usa encendido.

Agencia Internacional de la Energía advierten que, si bien el gasto individual parece bajo, la suma de varios dispositivos en standby puede representar hasta un 10% del gasto eléctrico de un hogar.

Este dato explica por qué el televisor se convierte en un foco de atención al momento de ajustar el uso eléctrico.

¿Por qué el modo standby sigue consumiendo energía?

El modo standby no implica un apagado total. El televisor mantiene activos ciertos circuitos internos para poder encenderse rápidamente, recibir señales o actualizar configuraciones. Esa disponibilidad constante exige energía, aunque el usuario no perciba actividad visible.

Fuente: Freepik
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Además, los modelos más modernos incluyen funciones inteligentes, conexión a internet y sistemas de actualización automática. Estas características incrementan el consumo en reposo respecto a televisores más antiguos, lo que refuerza la necesidad de prestar atención a este detalle.

Otro factor relevante es el tiempo acumulado. Un televisor puede permanecer en standby más de 20 horas al día. Esa continuidad transforma un consumo mínimo en un gasto significativo a fin de mes. En términos anuales, el impacto se vuelve aún más evidente.

¿Cómo reducir este gasto sin complicaciones?

La forma más efectiva consiste en desconectar el televisor por completo cuando no se utiliza. Esto se puede lograr con una regleta con interruptor, que permite cortar la energía de varios dispositivos al mismo tiempo sin esfuerzo.

Existen opciones más tecnológicas, como enchufes inteligentes. Fuente: archivo.

También existen enchufes inteligentes que facilitan la programación de cortes automáticos. Esta opción resulta útil para quienes buscan comodidad sin modificar sus hábitos diarios de forma drástica. La tecnología, en este caso, puede jugar a favor del ahorro.

Por último, revisar la configuración del televisor ayuda a minimizar el consumo en reposo. Algunos modelos permiten desactivar funciones que no resultan esenciales, como el encendido rápido o las actualizaciones automáticas constantes. Con pequeños ajustes, el ahorro se vuelve concreto y sostenido.