

En un mercado automotriz que lleva meses con listas a la baja, la marca del óvalo acaba de dar otro paso en esa dirección. Ford Argentina ajustó el precio de su SUV tope de gama, la Everest, que pasó de $ 93.292.200 a $ 89.560.510, una diferencia de más de $3,7 millones.
La reducción alcanza a la única versión disponible en el país, la Titanium 4x4, un vehículo importado desde Tailandia que compite de frente con la Toyota SW4 y la Chevrolet Trailblazer.
El motor detrás del ajuste es estructural: la eliminación del impuesto interno a los vehículos de alta gama, que en su segunda escala había llegado a representar una carga del 35% —aunque en el último año se había recortado al 18%— permitió que las terminales trasladaran esa quita al precio de lista.
Ford fue una de las marcas que más rápido actuó en ese sentido, anticipándose incluso al calendario formal de entrada en vigencia de la medida.
La Everest se distingue dentro del segmento de SUV grandes por apostar a un motor naftero en lugar del diésel que predomina entre sus rivales directos. El propulsor es un Ecoboost de 2.3 litros turbo con cuatro cilindros, 300 CV de potencia y 446 Nm de torque, asociado a una caja automática de diez velocidades y tracción integral.
La plataforma es compartida con la Ranger, lo que le aporta robustez y capacidad fuera del asfalto, aunque con un nivel de equipamiento y confort superior al de una pick-up de trabajo.

En materia de equipamiento, la versión Titanium incluye, entre otros elementos, el plegado eléctrico de la tercera fila de asientos, lo que permite expandir el maletero hasta 1.823 litros. El habitáculo para siete pasajeros y la orientación hacia viajes largos en familia son los argumentos centrales con los que la marca posiciona al modelo frente a la competencia del segmento D.
La baja de la Everest no es un movimiento aislado. En lo que va de 2026, Ford aplicó rebajas en al menos siete modelos de su portfolio local, con reducciones que en algunos casos superaron el 25%. La estrategia combina el efecto de la quita impositiva con una necesidad comercial concreta: reactivar un mercado que cerró el primer trimestre del año con una caída acumulada del 3,1% en ventas frente al mismo período del año anterior.
En ese contexto, la ventana para acceder a vehículos 0 km a precios más bajos que hace seis meses sigue abierta, aunque los analistas del sector advierten que la foto puede cambiar si el tipo de cambio o la inflación vuelven a presionar los costos de producción e importación.
Por ahora, la combinación de listas reducidas y financiación activa —la Everest cuenta con planes a tasa cero en algunos concesionarios— convierte a la SUV de Ford en una de las propuestas más competitivas de su categoría en el mercado argentino



