En esta noticia
La escalada de cruces entre Javier Milei y Luiz Inácio Lula da Silva ya tiene impacto diplomático y empezó a incidir en empresas con operaciones binacionales. Por lo tanto, la pregunta clave es qué margen de maniobra queda para el comercio bilateral si la relación política sigue deteriorándose, y qué sectores están más expuestos a ese enfriamiento.
Tras una serie de declaraciones de Milei contra Lula, en las que lo había calificado de “ladrón” y “presidiario”, Brasil decidió rebajar el nivel de su representación diplomática en la Argentina y postergó sin fecha el regreso del embajador Julio Bitelli a Buenos Aires. La Cancillería argentina calificó la medida de “unilateral” y lamentó lo que consideró un aislamiento de Brasil “por cuestiones puramente ideológicas”.
Consultado por El Cronista, Jorge Berciano, director de la consultora en comercio internacional UNEXAR, explicó el estado de la relación comercial entre ambos países y el impacto que puede tener la crisis política sobre el intercambio.
Un vínculo que mueve casi USD 30.000 millones al año
Brasil es el principal socio comercial de la Argentina en materia de mercaderías, sin contar servicios. Esto significa que es el país al que más se le compra y se le vende. Según los datos relevados por Berciano, el volumen del intercambio comercial entre ambos países (exportaciones más importaciones) asciende a casi u$s 30.000 millones anuales.
Sin embargo, ese vínculo es deficitario para la Argentina, ya que el promedio de los últimos cuatro años ronda los u$s 4.800 millones negativos para el país, un desequilibrio que, según el consultor, podría resolverse “vendiendo más y no comprando menos”.
La relación comercial creció de manera exponencial a partir de la creación del Mercosur en la década del noventa y, pese a sus idas y vueltas, el bloque le permite a las empresas “importar mercaderías con aranceles menores, en muchos casos del 0%, respecto de los países extra Mercosur”, precisó en su análisis. A eso, según explicó, se le suma el menor tiempo de traslado por tratarse de un país limítrofe y el costo de los fletes internacionales, sustancialmente más bajos que desde Europa o el sudeste asiático.
Qué implica para las empresas con operaciones binacionales
Para las compañías que operan de los dos lados de la frontera, “es una pésima noticia”, sostuvo Berciano. “En lo inmediato, el comercio seguirá funcionando como hasta ahora, pero los proyectos de inversión ingresan en una etapa de stop and see, es decir, de espera hasta ver cómo evoluciona la situación” política en ambos países, de cara a las elecciones presidenciales de Brasil en octubre de 2026 y de la Argentina en octubre de 2027.
El consultor remarcó que el “‘inconveniente’ se da entre los presidentes de ambos países y no entre las empresas”. No obstante, eso no evitaría que el clima político pueda afectar la toma de decisiones de inversión.

El sector automotriz, el más expuesto
Al analizar el primer semestre de 2026, Berciano indicó que entre los primeros diez productos exportados a Brasil, los despachos del rubro automotriz representaron el 53% del total, unos u$s 1.900 millones, mientras que las importaciones del mismo rubro alcanzaron el 26%, unos u$s 1.940 millones, siempre dentro del top ten de productos.
Por eso, si se profundiza la crisis entre los presidentes, el sector automotriz sería “el más afectado”, remarcó el consultor en comercio internacional, teniendo en cuenta que las terminales de ambos países funcionan de manera complementaria, ya que fabrican automóviles, partes o piezas para ensamblar determinados modelos en el país que resulte “más conveniente”, ya sea la Argentina o Brasil.
Qué peso tiene Brasil en la balanza comercial y qué margen hay para diversificar
Consultado por el peso que tiene Brasil hoy en la balanza comercial argentina en comparación con otros socios y qué margen tiene la Argentina para diversificar hacia otros destinos si la relación se sigue deteriorando, Berciano indicó que, en 2025, las exportaciones argentinas a Brasil representaron el 15% del total exportado por el país, mientras que las importaciones desde Brasil representaron el 24% de las compras externas argentinas.
Según el consultor, al analizar las mercaderías exportadas, “el rubro automotriz es el que más tiempo y dinero necesitaría para reubicar su producción en terceros países” en caso de un deterioro mayor del vínculo.
En su análisis señaló que el resto de los productos que la Argentina le exporta a Brasil, entre ellos trigo, leche y papa, corresponden mayormente a productos primarios y manufacturas de origen agropecuario. Para esos rubros, según el consultor, resultaría más sencillo encontrar colocación en otros mercados, aunque por una cuestión de calidad y no de precio.
Según sostuvo, el vínculo comercial entre ambos países tiene raíces que se remontan a 1988, cuando el Programa de Integración y Cooperación Económica (PICE) sentó las bases “para el intercambio compensado de vehículos y autopartes que, años más tarde derivó en la creación de MERCOSUR”.
Este procesó es comprable, según Berciano, con lo ocurrido en Europa, donde la Comunidad Europea del Carbón y del Acero derivó en la Comunidad Económica Europea.
El trasfondo político
En cuanto al detrás de escena político, Berciano apuntó que la administración de Milei “tironeó” las bases del Mercosur desde que asumió, al “firmar acuerdos por fuera del bloque, cuestionar su funcionamiento y confrontar ideológicamente con la administración de Lula”.
Esa tensión, que ya venía de meses atrás, escaló en la última semana con insultos cruzados entre ambos mandatarios y con la decisión brasileña de rebajar el nivel de su representación diplomática en Buenos Aires. En ese sentido, Berciano afirmó que el Mercosur “sigue funcionando pero no evoluciona”.
La tensión diplomática ya había tenido sus chispazos en enero de 2026, cuando Brasil ya había dejado de representar los intereses argentinos en la embajada de Venezuela en Caracas tras un fuerte malestar en Brasilia por publicaciones de Milei en redes sociales, y Lula evitó viajar a Asunción para la firma del acuerdo Mercosur-Unión Europea.





