Aunque con un ritmo sensiblemente menor al registrado un año atrás, en julio, la agroindustria volvió a ser el principal proveedor de dólares de la economía argentina durante julio con la liquidación de u$s 2918 millones.
Pese a la magnitud de la cifra, el volumen de divisas que movieron las empresas nucleadas en la Cámara de la Industria Aceitera (CIARA) y el Centro de Exportadores de Cereales (CEC) es 3% inferior a la de junio y refleja una caída de 28% en la comparación interanual.

En la misma línea, en los primeros siete meses del año, el ingreso de divisas alcanzó los u$s 16.297 millones, un 16% por debajo del mismo período del año pasado.
Entre los factores que explican este comportamiento, el propio sector atribuyó la caída a que julio de 2025 constituyó un mes atípico, impulsado por el vencimiento del esquema temporal de reducción de derechos de exportación dispuesto por el Gobierno, que aceleró las ventas externas y la registración de Declaraciones Juradas de Venta al Exterior (DJVE).

En otras palabras, la comparación enfrenta un escenario extraordinario con otro que, según CIARA-CEC, refleja una campaña agrícola “normal”, sin incentivos fiscales transitorios que modifiquen el ritmo habitual de comercialización de los granos.
Ese cambio de comportamiento también modifica el escenario macroeconómico. Durante buena parte de 2025, la rebaja temporal de retenciones adelantó ventas y aceleró el ingreso de divisas, generando un flujo excepcional para el Banco Central y reforzando la oferta de dólares en el mercado cambiario.
En 2026, en cambio, la comercialización vuelve a responder principalmente a factores productivos, de precios internacionales y necesidades financieras de los productores.
Para el equipo económico que lidera Luis Caputo, el dato adquiere relevancia porque la estrategia cambiaria ya no puede apoyarse en un estímulo extraordinario proveniente del agro.
La estacionalidad propia de la cosecha gruesa comienza a perder fuerza y el segundo semestre suele caracterizarse por una menor oferta de divisas del complejo cerealero-oleaginoso.
Sin embargo, el Gobierno apuesta a que otras fuentes de generación de dólares ganen protagonismo.
La energía aparece como el principal aportante a partir del crecimiento de las exportaciones de petróleo y gas que vienen incrementando su participación en el comercio exterior y constituyen uno de los pilares sobre los que el oficialismo proyecta una menor dependencia histórica del complejo agroexportador.
Ante la “normalización” en la liquidación de divisas, el desafío de Economía pasa por sostener el equilibrio cambiario en una economía que continúa mostrando debilidades frente al riesgo de “dolarización” como refugio.
Con el pico de liquidación de la cosecha ya superado, la estrategia cambiaria del Gobierno dependerá cada vez más de que otras fuentes de generación de divisas ganen protagonismo, especialmente las exportaciones de energía.





