Pese a que los indicadores de consumo, empleo e inversión todavía no dan señales positivas, el equipo económico espera que la actividad empiece a mostrar recuperación en el último trimestre.
“Miren cemento”, sugirió un funcionario muy cercano al ministro de Economía, Luis Caputo, en referencia a un sector clave para medir la construcción, la inversión y parte de la demanda interna. El funcionario pidió hacer “doble clic” en algunos indicadores y prestar atención a los datos que se conocerán el próximo mes.
El cemento es un indicador clave, ya que su reactivación puede ser una señal de que la recuperación se extiende hacia los sectores más golpeados del modelo Milei: industria, construcción, comercio y consumo.
Los datos disponibles todavía muestran debilidad. En los primeros ocho meses del año, el consumo interno de cemento acumuló una baja de 3,9%, según la Asociación de Fabricantes de Cemento Portland. En agosto, los despachos de cemento alcanzaron 817.082 toneladas, una caída de 8,1% interanual y prácticamente sin cambios frente a julio.
El INDEC informó además que el consumo aparente de cemento Portland cayó 8,1% interanual en julio, mientras que la actividad de la construcción retrocedió 4,5%.
En ese sentido, el último EMAE disponible (julio) muestra una economía en “serruchito”: la actividad desestacionalizada alternó subas y bajas durante el año —0,3% en enero, -2,5% en febrero, 2,6% en marzo, -1,6% en abril, -0,6% en mayo y 0,8% en junio—.

Aunque el indicador acumula un crecimiento interanual de 1,9% en el primer semestre y junio marcó una mejora de 2,7% interanual, la tendencia-ciclo avanzó apenas 0,2% mensual. La señal es, por ahora, de estabilización y recuperación gradual, todavía sin una expansión sólida y generalizada.
Con información más actualizada a la que publica el Indec, funcionarios del equipo económico ven que el “serrucho” podría comenzar a frenarse a partir de septiembre lo que se reflejaría en las publicaciones de octubre.
Otro indicador que mira el Gobierno
Además del superávit fiscal y la inflación a la baja, el ministro de Economía, Luis Caputo, destacó que la balanza comercial podría cerrar el año con un resultado positivo de entre u$s 27.000 millones y u$s 28.000 millones.
“Ese número también está subestimado”, afirmó Caputo, en referencia a la proyección del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM). El saldo comercial terminaría siendo “algo más cercano a 27 o 28.000 millones”, señaló en la exposición que realizó en la Cámara de Exportadores de la República Argentina (CERA),

Si se concreta, sería el mayor superávit comercial de la historia, por encima de los u$s 18.928 millones registrados en 2024 y más del doble de los u$s 11.286 millones de 2025.
El equipo económico considera que el excedente comercial le da margen para llegar con mayor comodidad al cierre del año. La entrada de dólares provenientes de las exportaciones es presentada como un respaldo para sostener la estabilidad cambiaria y evitar que el tipo de cambio alcance el techo de la banda.
Exportaciones récord
En esta misma línea, el ministro puso el foco en los niveles récord en cantidad de exportaciones medidas en cantidades y remarcó que el crecimiento no se concentra únicamente en energía y minería.

Mencionó subas desde diciembre de 2023 de 17% en soja, 35% en maíz, 233% en trigo, 100% en el complejo petrolero-petroquímico, casi 200% en girasol, 170% en litio y 50% en pesca.
También destacó que las exportaciones PyME alcanzaron su máximo de los últimos 12 años y que la cantidad de empresas exportadoras está en un récord de la última década.
De cara al último tramo del año, ese flujo de dólares es clave, ya que es el que permite sostener la estabilidad cambiaria y avanzar en la normalización del mercado, explico Caputo. “No solo garantiza la estabilidad cambiaria actual, sino a futuro”, afirmó.
El límite electoral
La defensa del superávit fiscal y comercial se da en la previa de las elecciones y frente a los pedidos para que el Gobierno ponga “un poco más de plata en la calle”.

Caputo rechazó la posibilidad de un “plan platita” y reafirmó la continuidad del ajuste como una decisión política. “Al populismo no se lo combate con más populismo, se lo combate con más ortodoxia”, dijo parafraseando al Presidente.
Frente a las próximas elecciones, la apuesta oficial es que la mejora del bolsillo llegue a través de menor inflación, mayor actividad, crédito y empleo privado, sin abandonar el equilibrio fiscal.





