Entre el desgaste por las fallas en la comunicación oficial y la falta de margen para un “plan platita”, en el entorno libertario confían en la estabilidad macroeconómica y en la dispersión del peronismo para encarar el camino hacia 2027. Sin embargo, la verdadera amenaza que hoy enciende las alarmas en la Casa Rosada no radica en la oposición tradicional, sino en el fantasma de un outsider de centro-derecha capaz de dividir el voto propio.

En el círculo que analizan la estrategia de imagen y campaña del presidente Javier Milei conviven dos certezas. La primera es que no hay margen para un relanzamiento de fondo: “Mucho para hacer no hay porque este Gobierno no va a hacer ningún plan platita”, resumieron fuentes en diálogo con El Cronista.

La segunda es que la recuperación, si llega, tiene que salir sola, a fuerza de que la macroeconomía no empeore y de que dejen de sucederse escándalos como los que protagonizó el propio Manuel Adorni antes de dejar la vocería. “Uno tiende a pensar que sacando del mapa los grandes escándalos la cosa debería ir recuperando sola, o al menos no empeorar. Sobre todo si la inflación sigue más o menos controlada, o a la baja, hay que ver, eso tiende a recuperar solo”, explicaron.

Desde La Libertad Avanza tienen una lectura pesimista del factor exvocero y advirtieron, en diálogo con este medio, que el punto de vista comunicacional el Gobierno no pudo recuperar su imagen desde el escándalo. “Adorni nos comió la mitad del relato. La reelección estaba asegurada, hasta él”, aseguraron voces legislativas del Senado.

El malestar interno por la falta de allegada a su electorado quedó expuesta con Adorni y fue eso lo que motivó la llegada de Adrián Ravier. No obstante, el nuevo portavoz se convirtió en otro frente abierto, dado que desde hace poco más de un mes ya señalado puertas adentro por una seguidilla de traspiés.

Entre los episodios más recordados figuran su publicación calificando a la Argentina como “país bananero” en el marco del reclamo por Malvinas -que después tuvo que salir a corregir públicamente-; su afirmación de que el dólar podría llegar a $ 1700 u $ 1800 “en los próximos meses”; su frase sobre que ante la suba de tarifas de gas “la gente tratará de abrigarse más que prender el gas”, y hasta un episodio en plena conferencia de prensa en el que leyó por error la respuesta correspondiente a otra pregunta y tuvo que interrumpirse para pedir disculpas y cambiar de hoja.

Pese a la seguidilla, en el Gobierno por ahora descartan un recambio: “No veo ningún cambio, me resultaría raro”, dijeron cerca de la Presidencia. La frase resume bien el clima interno: no lo echan, pero tampoco lo defienden con entusiasmo.

Adrián Ravier en conferencia de prensa (Prensa Presidencia)
Adrián Ravier en conferencia de prensa (Prensa Presidencia)

Pero las críticas no se quedan en Ravier e incluso llegaron a los ministros. El canciller Pablo Quirno no negó, en una entrevista con A24, que el proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada podría llegar a habilitar la compra de una “provincia”, y en relación a esa batalla comunicacional perdida en el Senado también reprocharon que la militancia digital no salió a respaldar ni explicar el contenido del proyecto de ley en el momento que más se necesitaba. La discusión pública, así, quedó en manos casi exclusiva de la oposición, y ese vacío contribuyó a que la votación se convirtiera en una derrota política antes de ser una derrota parlamentaria.

Otro caso comentado es el del ministro de Economía, Luis Caputo. “Toto se las mandó”, resumió una fuente con acceso a la discusión sobre comunicación de Gobierno, en referencia a los dichos del funcionario sobre los deudores morosos del sistema financiero.

Consultado públicamente sobre la creciente morosidad bancaria, Caputo había apuntado directamente al comportamiento de los propios deudores: “La gente se sobreendeudó a tasas muy altas, pensando que la inflación iba a licuar las deudas y eso no pasó”, sostuvo el ministro, y descartó además cualquier programa oficial de asistencia, al considerar que la solución del problema debía quedar en manos de los bancos y sus clientes, “entre privados”.

Para quienes militan la imagen presidencial, ese tipo de definiciones, tomadas de manera aislada por fuera de cualquier estrategia comunicacional, son las que después hay que salir a explicar puertas afuera. “Dijo algo que ahora pasa de largo, aunque duele, pero hacerlo en plena campaña te puede hacer mucho daño porque habla de una falta de empatía total”, sugirieron ante El Cronista.

Otras fuentes prevén que timing para dar ciertas discusiones es algo extremadamente calculado. “Vos tenés un plan de Gobierno, tenés que ir eligiendo los momentos. Se mira mucho más esto, especialmente estando tan lejos de la elección, para ir viendo qué sabés que tenés que hacer, cómo impactan en la sociedad”, analizaron habitués de Casa Rosada.

La lectura convive con una advertencia mucho más inquieta sobre el escenario electoral de 2027. En el peronismo dividido, el oficialismo encuentra hoy su principal red de contención: “Hoy por hoy le dan un ballotaje a cualquiera de los candidatos que se están manejando del peronismo, y si van dividido mejor todavía, la gente tiende a no votar para atrás”, sostuvieron fuentes con acceso a las encuestas que manejan en el Gobierno.

Dicen que hoy ni Axel Kicillof ni Sergio Massa logran superar a Milei en un mano a mano, y que en un eventual escenario de ballotaje aunque sea con números ajustados la victoria se mantendría en el Presidente. “El tema es que no venga uno de afuera. Por ahora la gente no responde a quién va a votar porque no saben. El tema no es tanto lo que perdió Milei, sigue siendo un poco alto, pero el techo está bajo hoy. Hay que esperar”, agregaron.

Ese “uno de afuera” que enciende las alarmas en el radar oficialista tiene más de un rostro en las especulaciones del círculo rojo. Por un lado, entre sectores empresariales y el peronismo de centro comenzó a sonar con fuerza el nombre del banquero Jorge Brito. Por su perfil como presidente de River Plate y titular del Banco Macro, diversos dirigentes ven en él la proyección de una oferta moderada o de “centro” pos-Milei capaz de disputar votos por fuera de la polarización tradicional.

Javier Milei y su Gabinete en el Tedeum del 9 de Julio (NOTICIAS ARGENTINAS)
Javier Milei y su Gabinete en el Tedeum del 9 de Julio (NOTICIAS ARGENTINAS)

En esa misma línea, aunque desde el ecosistema mediático y empresarial, emerge la figura de Daniel Hadad. El fundador de Infobae recaló en varias entrevistas recientes donde evitó cerrar de forma categórica la puerta a un salto a la política activa. Con cautela, pero dejando abierto el interrogante, el empresario señaló: “Yo hoy, sinceramente, de lo que tengo ganas es de colaborar para que mi país funcione mejor”.

En la mesa de estrategia libertaria la lectura sobre ambos nombres es idéntica: la eventual irrupción de figuras independientes con alto nivel de conocimiento y un perfil moderado o de centro-derecha podría perforar el techo electoral que el Gobierno necesita consolidar la reelección de cara a 2027. Las mismas fuentes consultadas por El Cronista no disimulan la preocupación que les genera ese escenario: “Si se presentara un Jorge Brito sería un problema. Te pega donde más duele. Te divide el voto de la derecha”, sostuvieron.