Las finanzas están diseñadas para cubrir un capital de cualquier acontecimiento que pueda suceder a futuro. Solo hay que ponerle un precio a ese riesgo y aceptarlo. Pero el trabajo de los analistas pasa por predecir esos hechos con la mayor certeza posible, y achicar de ese modo el costo a la cobertura.

Hoy todo el mercado percibe que, en el caso de los activos argentinos, el combo que debe ser anticipado contiene una mezcla inestable de economía débil y horizonte político difuso. No es un mix fácil de evaluar y por eso muchos prefieren salirse antes de esa ruta y buscar apuestas más seguras.

Los inversores buscan anticiparse al riesgo ante un escenario económico y político incierto.
Los inversores buscan anticiparse al riesgo ante un escenario económico y político incierto.

Lo que por lo menos resulta evidente es que el momento actual es un caldo de cultivo inmejorable para que crezca la incertidumbre. El Gobierno viene prometiendo crecimiento y los números no hacen más que esquivarlo. Pero nadie se anima a apostar si el problema es la foto (lo que dicen Milei y el equipo económico) o la película (el discurso que sacuden los críticos y la oposición).

El Presidente asegura que la dispersión en términos de resultados que genera la transformación que vive la economía le resta confiabilidad a indicadores como el EMAE, cuyo objetivo es adelantar la tendencia mensual del PBI, pero no es el PBI.

Tal vez sea mucho decir que las cifras que lo sostienen atraviesan una locura temporal, como afirmó Milei el domingo cuando aseguró que están marcando “cualquier cosa”. Pero un repaso de lo que publica el Indec permite corroborar que en febrero la variación desestacionalizada marcó una caída de 2,2%, en marzo un salto de 2,7% y en abril otra baja de 1,4%. Si no es volatilidad, se le parece bastante.

Los inversores asocian esta foto a un proceso de pérdida de apoyo político, y por eso creen que la eventual reelección de Milei se volverá lejana a menos que este rumbo se revierta. Buscan adelantar una decisión que los votantes tomarán en agosto del año que viene, con los números de hoy.

Es entendible que intenten cubrirse, pero no hay que esperar que la ansiedad que despierta este proceder sea acompañada por resultados fidedignos. Las elecciones están lejos y queda mucho camino por recorrer.