

La Federación de Trabajadores del Complejo Industrial Oleaginoso, Desmotadores de Algodón y Afines de la República Argentina (FTCIODyARA), conocidos como los “aceiteros” anunció el inicio de una huelga nacional con paro activo y movilización a partir de las 00 horas del miércoles 11 de febrero, en rechazo al proyecto de reforma laboral impulsado por el Gobierno. La medida se enmarca en el plan de lucha definido junto a las organizaciones del Frente de Sindicatos Unidos (FreSU) y se da en un momento clave del trámite legislativo de la iniciativa oficial.

Según el comunicado difundido por la conducción del gremio, la huelga apunta contra lo que definieron como una reforma “regresiva”, que “no incluye ni un solo artículo que favorezca a las y los trabajadores” y que, por el contrario, “fortalece la posición de las patronales”. En ese sentido, la federación sostuvo que el proyecto busca debilitar pilares centrales del modelo sindical argentino, como los convenios colectivos de trabajo, el derecho de huelga, las asambleas en los lugares de trabajo y las comisiones internas.
El anuncio de la medida de fuerza se produce horas después de que el oficialismo cerrara un acuerdo político para avanzar con la reforma laboral en el Senado.
Tras una reunión de la Mesa Política Nacional en la Casa Rosada, la senadora Patricia Bullrich confirmó cambios en el texto del proyecto y dio por asegurado el escenario para la media sanción, con el acompañamiento de aliados del PRO y la UCR.

Entre las modificaciones, el Gobierno aceptó eliminar del proyecto los cambios en el Impuesto a las Ganancias, ajustar el esquema de aportes sindicales solidarios y redefinir el funcionamiento del Fondo de Asistencia Laboral (FAL), clave en el nuevo sistema de indemnizaciones.
En ese contexto, los aceiteros resolvieron profundizar su estrategia de confrontación. En el documento, la federación afirma que la reforma “no va a crear empleo de calidad” y recordó que experiencias similares “no ocurrieron en los años 90 en nuestro país ni en ningún lugar del mundo”. También advirtió que el objetivo central del proyecto es “quitarnos derechos, impedirnos organizarnos y limitarnos el derecho a luchar”.
El gremio anunció además una movilización al Congreso de la Nación, convocada para el mismo miércoles 11, con concentración a las 12 horas en la intersección de Avenida de Mayo y Bernardo de Irigoyen, en la Ciudad de Buenos Aires.

La huelga nacional se suma a las movilizaciones que ya se realizaron en Córdoba y Rosario en las semanas previas, como parte de un plan de acción de alcance federal.
La irrupción de los aceiteros no es un dato menor. Se trata de uno de los sindicatos con mayor capacidad de presión sobre la economía real, debido a su rol estratégico en el complejo agroexportador y en la generación de divisas. Además, el sector se destacó en los últimos años por cerrar paritarias por encima del promedio del mercado laboral, con acuerdos que funcionaron como referencia para otros gremios industriales y de servicios.

A diferencia de otros sectores sindicales, la conducción aceitera mantiene una posición crítica frente a la actual conducción de la CGT y opta por una estrategia de confrontación directa frente al programa económico del Gobierno.




