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La inflación de junio fue del 1,9%, el dato mensual más bajo en 11 meses, y logró perforar por primera vez en 2026 el piso del 2%. De esta manera, el índice acumuló en el primer semestre una suba de 16,8%, mientras que la medición interanual alcanzó un 33,5%.
Pasado el shock del período enero-marzo, con un índice que logró alcanzar un 3,4%, los economistas señalan que la clave pasará por consolidar el proceso de desinflación, luego de que en el segundo trimestre se revirtiera la tendencia alcista.
Con el último dato correspondiente al Índice de Precios al Consumidor (IPC), siete componentes registraron un aumento de precio relativo y cinco una baja en el período comprendido entre noviembre de 2023 y junio de 2026.
Así lo reflejó Nadin Argañaraz, economista y titular del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), a través de un informe en el que muestra cómo se reacomodaron los precios relativos de la economía argentina.
“Prendas de vestir y calzado“ es el rubro que más perdió terreno, con una caída relativa del 36,6%, en un contexto de mayor competencia derivada de la apertura de importaciones.
Le siguen “Equipamiento y mantenimiento del hogar” (-22,8%), “Bebidas alcohólicas y tabaco” (-11,6%), “Recreación y cultura” (-8,9%) y “Alimentos y bebidas no alcohólicas” (-6,4%).
En el extremo opuesto, “Vivienda, agua, electricidad y otros combustibles”, que incluye alquileres y servicios públicos, registró una suba relativa del 67,2% entre noviembre de 2023 y junio de 2026.
Detrás se ubican “Educación” (+29,3%) y “Comunicación” (+25,5%). En tanto, con aumentos más moderados, aparecen “Bienes y servicios varios” (+18,6%), “Transporte” (+15,1%) y “Restaurantes y hoteles” (+9,7%).
Por último, el rubro “Salud” se mantuvo casi sin alteraciones, con apenas un 3,3% de incremento relativo, acompañando casi de cerca al promedio general de la inflación.
Qué sucedió en las distintas regiones del país
En paralelo, un análisis de IERAL de la Fundación Mediterránea permite detectar los distintos ritmos de actividad económica en las regiones: Gran Buenos Aires (GBA), Pampeana, NOA, NEA, Cuyo y Patagonia.
“El indicador a utilizar es el precio relativo de cada rubro. Se lo compara cuánto sube ese rubro frente al nivel general de precios. Si el precio relativo de alimentos cae, no significa que los alimentos bajen en pesos, sino que aumentan menos que el promedio”, aclaró Jorge Day, economista y responsable de la sección “Regional”.
El análisis toma como mes base noviembre de 2023 igualado a 100, y compara la evolución de cada rubro y cada región hasta mayo de 2026.
En primer lugar, Day señala que los bienes que se pueden exportar o importar tienen precios más ligados a la cotización del dólar y, por eso, tienden a evolucionar de forma similar.
El caso de los “Alimentos” es el más significativo de este comportamiento uniforme entre regiones. “Si la Patagonia tiene mayor dinamismo (vía Neuquén), no necesariamente debería verse en sus precios, sino en sus cantidades: ventas y empleo“, explicó el economista.

Por su parte, los servicios dependen de los ingresos, las regulaciones o las políticas específicas. Entonces, si una región se ve atravesada por un proceso de mayor actividad económica, no necesariamente impacta en todos los precios, sino en aquellos cuya oferta no puede expandirse rápidamente.

Tal es así que el Gran Buenos Aires muestra la menor presión relativa en servicios, producto de un menor dinamismo de la demanda o debilidad de sectores relevantes, como parte de la industria sustituta de importaciones.
A esto se suman dos aspectos no menores, según resaltó Day. El rubro “Alquileres”, para el cual se modificó el mes base a junio de 2024, registró un aumento de su precio relativo en la Patagonia. “Este comportamiento es consistente con una región que atrae trabajadores, empresas y proveedores, y también refleja restricciones de oferta: la vivienda no se expande rápidamente”, sostuvo.
El informe del IERAL da cuenta de una mayor presión de demanda en la Patagonia, vinculada posiblemente con Neuquén y Vaca Muerta, que concentra buena parte de las inversiones ingresadas bajo el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), impulsado por el gobierno de Javier Milei.
En cambio, “Restaurantes” muestra una señal favorable en el caso de la región patagónica, aunque menos marcada que en el rubro anterior. “Perdió fuerza a partir de la segunda mitad de 2025. Posiblemente, es una señal de que la oferta de ese servicio tiende a crecer más rápidamente que la de viviendas”, marcó el economista.

En conclusión, medir los precios relativos de los distintos rubros permite detectar señales de la actividad, en este caso en las distintas regiones del país. De hecho, los resultados evidencian un mayor impulso económico en la Patagonia frente al Gran Buenos Aires, sobre todo en los servicios más vinculados con la demanda local.





