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Javier Milei dejó un mensaje de más reformas, apertura comercial y desregulación en su tercera inauguración de sesiones ordinarias en el Congreso. Volvió a defender el equilibrio fiscal como base de su plan económico y planteó un año de mucha actividad legislativa para generar un entorno que dé lugar a la inversión privada como motor de crecimiento.

Con presupuesto por primera vez en su gestión, remarcó que es uno “sin déficit fiscal” y “libre de default” ratificó que el equilibrio se sostuvo mediante recorte del gasto y no con suba de impuestos, y destacó la reducción “en un 30% del gasto primario del Estado nacional en términos reales”.

Con la baja del impuesto PAIS como único gravamen eliminado, Milei planteó que se bajaron impuestos por “dos puntos y medio del PBI” junto con baja de retenciones para economías regionales y de aranceles para importaciones.

En ese marco, confirmó que se presentará la reforma impositiva: “necesitamos menores impuestos, porque el sistema tributario tiene que servir al crecimiento; no al recaudador de turno” y señaló que provincias y municipios tienen que “acompañar”.

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Otro eje fue la desregulación. Señaló que se realizaron “más de 14.500 desregulaciones en un sinfín de áreas” y planteó que el objetivo es profundizar ese camino.

Prometió proyectos “que barrerán con una montaña de cadenas regulatorias y darán rienda suelta a la inversión en industrias hoy muertas” aunque reconoció que “nadie sabe cuál será la industria del futuro en 10 o 50 años”.

El trabajo del Congreso este año busca generar inversión. Defendió el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), con “proyectos aprobados por u$s 25.000 millones y solicitudes adicionales en evaluación por u$s 45.000 millones” y planteó que la meta es que “el resto de la economía pueda eventualmente tener el mismo trato que el RIGI”. También destacó el RIMI para medianas inversiones, orientado a potenciar a las pymes mediante incentivos a la incorporación de bienes de capital, que se aprobó en el marco de la reforma laboral.

Pese a las críticas por la “excesiva apertura”, Milei la defendió y dijo que ratificará el acuerdo con Estados Unidos, como se hizo con la Unión Europea. “Reformaremos el Código Aduanero para adecuarlo a nuestros nuevos desafíos”, anticipó y planteó que la Argentina debe cerrar nuevos acuerdos para “sentarse en la mesa del comercio internacional hasta ser tan relevantes que nuestros intereses no puedan ser desoídos”.

Presidencia

En ese contexto, cuestionó con dureza el esquema de protección industrial y rechazó la idea de que abrir la economía destruya empleo y sostuvo que la competencia permite acceder a “bienes de mejor calidad y a menor precio”, generando reasignación hacia sectores más productivos.

También con la inversión en mente, buscará reforzar la “seguridad jurídica” con reformas del Código Civil y Comercial, el Código Procesal Civil y Comercial, “y un paquete de leyes destinado a proteger los derechos fundamentales de los argentinos”, incluyendo la normativa de defensa del consumidor y de la competencia.

Las “barreras” para la producción y las condiciones

En materia productiva, planteó remover “las barreras legales que se interponen entre la sociedad y su riqueza” para impulsar minería (cobre y litio), hidrocarburos, pesca, agro y economías regionales.

En el sector agropecuario, anticipó que continuará la baja de retenciones “de forma responsable, y solo en la medida que el superávit fiscal lo permita”, y que se establecerá un “régimen de derecho de propiedad a los innovadores en semillas”. También anunció la privatización del sistema de ferrocarriles de carga y la continuidad del proceso de privatizaciones.

La hoja de ruta legislativa será intensa: cada ministerio preparó “10 paquetes de reformas estructurales” y se enviará uno por mes al Congreso.

Serán “nueve meses ininterrumpidos de reformas estructurales que van a rediseñar la arquitectura institucional de la Nueva Argentina” como estrategia para consolidar el crecimiento y reducir la pobreza, que reconoció que todavía está “lejos” en cuanto a objetivo de baja.

Daniel Vides/NA

Para esto, dijo, necesita orden macro y crecimiento sostenido con tres pilares: “la desregulación de la economía”, el fortalecimiento del “capital humano” y “la apertura comercial”. En medio de los cierres de industrias, para Milei sectores como energía, minería y agro permitirán “generar empleo y mejorar salarios”.

El apoyo y los pedidos de los empresarios

En las primeras repercusiones del sector privado, Santiago Mignone, presidente de IDEA, además del orden macro, “es clave que se haya trazado un camino orientado a impulsar los motores del crecimiento de largo plazo” con “reglas claras y políticas consistentes”. Si bien reconoció que se espera la letra chica de los proyectos, valoró “reformas en temas clave como propiedad privada, apertura comercial, marco impositivo y educación”.

Para la Cámara de Comercio (CAC), se necesita el aporte privado para generar un país próspero. Por eso aplaudió la propuesta de una reforma tributaria y “un pleno aprovechamiento de las capacidades productivas de todo el territorio nacional” con legislación aggiornada.

Pese a eso planteó que “las necesarias transformaciones se hagan con el menor costo posible”, con medios “para facilitar la adaptación de empresas y trabajadores a este nuevo contexto, minimizando las consecuencias adversas en materia de actividad y empleo”.

En la previa se especuló con que Milei hablara de su reelección en el discurso. Si avanza con las reformas y sus premisas se cumplen, podrá allanar su camino a un segundo mandato. La teoría será puesta a prueba justamente por la actividad, el empleo y el consumo, que marcan si mantiene la aprobación social para ir por un nuevo período. Se sabe que el bolsillo manda.