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Desde el 1° de junio rige en el país un nuevo modelo de recibo de sueldo que cambia por completo la información que los trabajadores formales reciben cada mes. La medida, establecida por el Decreto 407/2026 en el marco de la Ley de Modernización Laboral 27.802, obliga a los empleadores a detallar no solo el salario neto, sino también el costo laboral completo de cada puesto, algo que hasta ahora era un dato exclusivo de las empresas.

Cabe aclarar que la puesta en marcha no fue pareja: muchas compañías necesitaron tiempo para ajustar sus sistemas de liquidación antes de poder emitir el nuevo formato. Pero después de dos meses de vigencia, el documento ya se generalizó y resulta clave entender qué información aporta.

Nuevo formato de recibo de sueldo: para qué sirve

La norma persigue varios objetivos a la vez: transparentar el costo laboral real de cada trabajador, ordenar la comprensión de los conceptos que integran el salario y las deducciones, y darle mayor trazabilidad a la información.

También busca poner a la vista aportes y costos que antes solo manejaba el empleador, y fortalecer las herramientas de auditoría y control.

Cuatro bloques y un gráfico obligatorio

El nuevo recibo se organiza en cuatro secciones, a las que se suma un gráfico de torta de carácter obligatorio.

El primer bloque reúne los datos identificatorios: razón social, CUIT, domicilio fiscal y datos registrales del empleador, además del nombre completo, CUIL, categoría, convenio colectivo, fecha de ingreso y antigüedad del trabajador. Esta parte busca que la relación laboral quede perfectamente identificada, sin margen para confusiones.

El segundo bloque es el más novedoso: detalla las contribuciones patronales y el costo laboral total, con ítems como los aportes a la seguridad social, la obra social, el INSSJP (PAMI), la ART, las cámaras empresariales y los conceptos sindicales. Cada concepto debe especificar la base de cálculo, la unidad de medida y el monto resultante, y si hay sumas globales para varios empleados, la empresa está obligada a prorratearlas entre cada recibo individual.

El tercer bloque concentra la remuneración bruta y las deducciones: sueldo básico, horas extras, comisiones, presentismo, bonificaciones, viáticos, conceptos no remunerativos y adicionales convencionales, junto con los descuentos correspondientes.

Por último, el cuarto bloque muestra la remuneración neta, es decir, el monto que efectivamente se deposita en la cuenta del trabajador una vez aplicadas todas las deducciones. Ahí también se incorpora una explicación sobre la llamada “cuña fiscal y sindical”, que detalla qué conceptos se descuentan y hacia dónde se destinan esos fondos.

El gráfico de torta, la novedad visual

El frente del recibo incorpora un gráfico de torta obligatorio que resume de forma visual la composición total del costo laboral, agrupando los conceptos que la empresa paga por fuera del salario neto: aportes sindicales, seguridad social, obra social, PAMI, ART y cámaras empresariales, cada uno con su porcentaje sobre el costo total.

A modo de ejemplo, una distribución posible —que varía según convenio y categoría— podría mostrar un 74% correspondiente al salario neto del trabajador, un 22% a contribuciones de la seguridad social, un 2% a la ART y un 1% a PAMI. Un dato para tener en cuenta: un recibo sin este gráfico, o con la información agrupada de forma incorrecta, no cumple con la normativa.

Aportes y contribuciones: la diferencia clave

El nuevo recibo también ayuda a distinguir dos conceptos que suelen confundirse. Los aportes son los descuentos que se aplican sobre el salario bruto del trabajador y financian prestaciones como la jubilación, la obra social, el PAMI y la cuota sindical.

Las contribuciones, en cambio, no descuentan nada del recibo del empleado: las paga directamente el empleador y cubren seguridad social, PAMI, obra social, ART, seguro de vida y cuota sindical.