Luis Caputo destacó que las exportaciones pyme alcanzaron u$s 6446 millones hasta julio, su mayor valor en 13 años y que aumentó la cantidad de firmas que venden al exterior, sin embargo, desde el sector privado apuntan a la mayor concentración y primarización de las ventas al exterior.
La Argentina todavía tiene unas 6000 empresas exportadoras menos que en sus máximos y el actual boom no alcanza por igual a todos los sectores, según la Cámara de Exportadores de la República Argentina (CERA).
En un contexto de incremento de las ventas externas impulsado por el agro, la energía y la minería, el ministro de Economía resaltó en X que durante los primeros siete meses del año las exportaciones de las pymes screcieron un 26% interanual.
El dato contrasta con la mirada de más largo alcance que presentó CERA este miércoles durante Expologística 2026, en La Rural.
LAS EXPORTACIONES DE LAS PYMES ALCANZARON EL MAYOR VALOR DE LOS ÚLTIMOS 13 AÑOS
— totocaputo (@LuisCaputoAR) August 13, 2026
✅ Según la Subsecretaría de la Pequeña y Mediana Empresa, en los primeros 7 meses del año las exportaciones de las PyMEs sumaron USD6.446 millones, registrando una suba de 26% en relación al mismo…
Si bien la entidad proyecta un año récord con exportaciones en torno a los u$s 95.000 millones, advierte que la Argentina pasó de contar con más de 15.000 empresas exportadoras a unas 9000; además, entre quienes perdieron protagonismo aparecen especialmente las firmas vinculadas con bienes industriales y carga contenerizada.
Caputo destacó además que la cantidad de empresas exportadoras aumentó 4% frente al año pasado y 6,6% respecto de 2023.

El crecimiento alcanzó a todos los segmentos: las exportaciones de las microempresas aumentaron 31,4%; las pequeñas, 30,1%; y las medianas, 22,9%.
Por grandes rubros, las Manufacturas de Origen Agropecuario (MOA) avanzaron 35,2%; las Manufacturas de Origen Industrial (MOI), 27,1%; y los Productos Primarios, 23,5%.
En los números oficiales, las pymes aparecen así como parte de la recuperación exportadora que el Gobierno exhibe como una señal del nuevo escenario económico.
Sin embargo, detrás de la mejora reciente aparece un dato estructural que preocupa al sector privado: la Argentina todavía tiene muchas menos empresas exportadoras que una década atrás.
La cantidad de firmas exportadoras varió de forma marginal al pasar de 9107 en 2024 a 9399 en 2025; un repunte poco significativo, por ahora, que solo compensa la caída previa y refleja la alta concentración del comercio exterior argentino, donde las pymes representan tan solo entre el 7,6% y el 7,9% de las exportaciones totales.
De 15.000 a 9000 exportadoras
“Estamos muy contentos porque vemos que realmente están creciendo las ventas externas del país y que eso nos está llevando al récord”, señaló Hernán Novara, economista de la entidad durante el panel de comercio exterior.

Pero inmediatamente introdujo el contrapunto: el aumento del valor exportado convive con una base de empresas exportadoras mucho menor que la que tuvo el país años atrás.
Según los datos presentados por CERA, la Argentina llegó a contar con más de 15.000 empresas exportadoras —cerca de 16.000 en su máximo— y actualmente se encuentra en torno de las 9000.
“Desde 2015 se verifica esta caída y esta consolidación en un nivel más bajo, pero bastante más bajo, de 15.000 a 9000”, explicó Novara.
Para el economista, el dato refleja las dificultades que existen para convertir la exportación en una actividad permanente.
El problema, explicó, pasa por conseguir “constituir una empresa, posicionar un producto, trasladarlo y hacer de eso un negocio que se pueda repetir en el tiempo”.
El récord no llega de la misma manera a todos
La otra advertencia de CERA apunta a la composición del crecimiento. “¿Cuáles son las empresas, el tipo de carga exportada que ha crecido y ha constituido este récord y qué pasa con los que no forman parte de este sendero de protagonismo?”, planteó Novara.
La pregunta resulta central porque, según explicó, las empresas que no están protagonizando el actual boom exportador están vinculadas principalmente con bienes industriales, que a su vez tienen una fuerte relación con la carga contenerizada.
“Esos bienes son los bienes industriales. Esos bienes son los bienes que viajan en contenedor”, sostuvo.
CERA mostró que mientras el movimiento de contenedores aumentó con fuerza en otros países de la región, la Argentina se encuentra prácticamente estancada.
Según los datos exhibidos por Novara durante la presentación, el índice argentino de movimiento de contenedores partía de una base 100 y se ubicaba en torno de 92, mientras Brasil alcanzaba 211.
“La línea azul que se ve al final, que es como una bandera argentina, es la única que baja”, graficó.
Para CERA, esa evolución evidencia un rezago de la logística fluvial y marítima argentina respecto de sus competidores regionales. “Estamos tercerizando en terceros países la logística y eso es una debilidad de la Argentina”, advirtió el econmista de CERA.
El diagnóstico apunta así a un problema que excede el número total de dólares exportados: qué empresas generan esas ventas, qué productos logran llegar al exterior y cuán amplia es la base empresaria capaz de participar sostenidamente del comercio internacional.
Importar para poder exportar
El panel, moderado por la especialista en comercio exterior Yanina Lojo, puso además en discusión una división tradicional de la economía argentina: pensar a importadores, productores y exportadores como sectores contrapuestos.

“Durante mucho tiempo hablamos de importación, exportación y producción como si fueran tiendas completamente separadas”, planteó.
La especialista remarcó que una empresa necesita muchas veces importar insumos, maquinaria y tecnología para aumentar su productividad y luego competir en mercados externos.
Fernando Furci, gerente de la Cámara de Importadores de la República Argentina (CIRA), reconoció que hubo mejoras recientes en los tiempos y procedimientos para importar, pero señaló que todavía queda “un largo camino para recorrer”.
Desde CERA también reconocieron avances. Novara destacó particularmente las modificaciones al régimen de importación temporal para perfeccionamiento industrial, que permite importar insumos, incorporarlos al proceso productivo y posteriormente exportar el producto terminado.
“Estamos en una mucho mejor situación que antes. Esto hay que celebrarlo”, reconoció; sin embargo, durante el encuentro aparecieron todavía obstáculos vinculados con el financiamiento, los costos, la disponibilidad de divisas y la burocracia del comercio exterior.





