Mientras la Selección Argentina se encamina a disputar una nueva Copa del Mundo, el Gobierno decidió subirse a ese clima con una pieza de comunicación que apela a una de las pasiones más transversales del país: el fútbol. Así, la cuenta de La Libertad Avanza, el partido oficial del gobierno, difundió un video con estética futbolera que repasa los principales hitos de su gestión, en un formato que combina animación, épica deportiva y un relato en off con tono radial.

La pieza propone una narración que ubica al propio Milei en el centro de la escena, como protagonista casi excluyente de un partido imaginario en el que la Argentina enfrenta obstáculos heredados y logra revertirlos. En ese recorrido, el Presidente aparece como arquero —en alusión a su pasado en Chacarita— pero también como un jugador ofensivo, una mezcla que en los hechos lo acerca más a un número diez que a un guardameta.
El recurso narrativo no es novedoso en términos de comunicación política, pero sí lo es la forma en que se construye: un relato que remite a las transmisiones radiales de fútbol, con frases altisonantes y metáforas deportivas para describir variables económicas. “Se retiran los kukas, (en el video, la oposición peronista es polémicamente representada por cucarachas, lo que permite jugar con el despectivo ”kukas") dejan un déficit enorme”, arranca la voz en off, para luego detallar que “le van a pegar un remate inflacionario del doscientos once por ciento contra la Argentina”, en referencia a la inflación heredada.

A lo largo del video se enumeran los principales logros que el oficialismo adjudica a la gestión: la baja de la inflación “de un 211% anual a un 30%”, la reducción del gasto público en un 28%, el equilibrio fiscal alcanzado “apenas un mes después de haber asumido”, la eliminación del cepo cambiario, el crecimiento del PBI, la mejora en exportaciones y consumo, la caída de la pobreza y la indigencia, y la baja del riesgo país, entre otros indicadores.
El tono épico atraviesa toda la pieza. “Qué lindo es sentir que todas las promesas se cumplen”, dice el relato hacia el final, en una frase que sintetiza la intención del mensaje: consolidar una narrativa de cumplimiento en medio de un contexto económico todavía exigente. Los más mordaces opositores al Gobierno no se privarán de asociar el “que lindo” con otra frase emblemática de la comunicación política, la que pronunció el expresidente Fernando de la Rúa cuando su gobierno enfrentaba crecientes dificultades.
Sin embargo, más allá de la estética futbolera, lo que llama la atención es el tipo de referencias que utiliza el video. Aunque la figura que se intenta construir se acerca a la de Lionel Messi —un jugador dominante, decisivo—, los intertextos remiten con claridad a Diego Maradona. Expresiones como “genio de la libertad mundial” o la evocación implícita del “barrilete cósmico” remiten de manera directa al histórico relato de Víctor Hugo Morales en el gol a Inglaterra en 1986.
La elección no es menor. Se trata de una figura —Maradona— que no encaja de manera lineal con el ideario del oficialismo, lo que vuelve a poner en evidencia una constante en la estrategia comunicacional libertaria: la apropiación de símbolos culturales que, en principio, se ubican en tradiciones distintas. Ya había ocurrido con el uso de la música de James Brown en piezas oficiales, o con canciones de La Renga en actos partidarios.
En este caso, la operación es similar: tomar un lenguaje —el del relato futbolero clásico— y resignificarlo en clave de gestión económica. El resultado es una pieza que, por momentos, parece más cercana a una transmisión de otro tiempo que a una comunicación institucional.
Otro aspecto que sobresale es la selección de protagonistas. Aunque el video muestra a multitudes alentando desde las tribunas, las únicas figuras identificables son cuatro: el propio Milei, su hermana Karina —secretaria general de la Presidencia—, y los funcionarios Luis Caputo y Federico Sturzenegger, que aparecen hacia el final. El resto del gabinete queda fuera de escena.
Las ausencias no pasan inadvertidas. No aparece Manuel Adorni, en momentos en que su figura enfrenta cuestionamientos, ni tampoco Patricia Bullrich, una de las funcionarias más visibles de la gestión. Tampoco se ve a Sandra Pettovello, otra de las piezas centrales del gabinete. La construcción visual, así, concentra el crédito en un núcleo reducido y refuerza la centralidad presidencial.
Ese foco casi excluyente en la figura de Milei convive con una narrativa que, si bien destaca logros, también deja entrever una necesidad de afirmación. No es casual que el video llegue en un contexto donde, pese a la mejora de algunos indicadores, el Gobierno reconoce que ciertos resultados todavía no alcanzan las expectativas iniciales. Hoy mismo, el ministro de Economía, Luis Caputo, anticipó que la inflación de marzo -que el INDEC dará mañana- será superior al 3%. El propio Milei se vio obligado, la semana pasada, a pedir paciencia al difundirse un dato muy negativo de la performance industrial.
En ese marco, comienza a configurarse un clima particular: sin elecciones en el corto plazo —las presidenciales recién se celebrarán en 2027—, proliferan encuestas, mediciones de imagen y proyecciones políticas. Declaraciones como las de Carlos Melconian sobre un eventual “postmileísmo”, la aparición de figuras emergentes, como Dante Gebel y el impacto de controversias recientes alimentan una dinámica que se asemeja, por momentos, a un escenario preelectoral anticipado.







