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La soja volvió a tomar impulso en el mercado internacional y superó los u$s 440 por tonelada en Chicago, en una recuperación alimentada por una combinación de factores que el mercado sigue cada vez más de cerca y que pueden impactar de manera significativa en Argentina.
Las señales de deterioro en los cultivos estadounidenses por el impacto climático, dudas sobre los rindes y una demanda china más activa, son parte del combo de estos días.
Este martes, el contrato más activo en la Bolsa de Chicago (CBOT) llegó a u$s 12,24 por bushel, equivalente a alrededor de u$s 450 por tonelada, y alcanzó su mayor nivel desde fines de julio, según Reuters. Los valores disponibles se movieron durante la rueda en la zona de u$s 444 a u$s 450 por tonelada.
La referencia necesita una aclaración. Aunque son valores altos Los u$s 450 actuales no son comparables linealmente con u$s 450 de hace 15 o 20 años.
Se trata del mismo valor nominal en dólares, pero no del mismo valor real: la inflación estadounidense acumulada durante ese período redujo significativamente el poder adquisitivo de la moneda.
Por eso, hablar de “máximos” refiere en este caso a los valores alcanzados durante los últimos meses y no a un récord histórico de la soja.
La recuperación se produce, por otra parte, después de semanas en las que el mercado estuvo condicionado por perspectivas relativamente holgadas de oferta. Ahora, distintos datos empezaron a introducir nuevamente una prima de incertidumbre sobre la cosecha estadounidense.
La soja sube: qué cambió en Estados Unidos
El primero de los factores apareció en los campos norteamericanos.
El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) redujo su evaluación de la soja en condiciones buenas o excelentes.
El último dato informado ubicó esa proporción en 61%, un punto porcentual menos que la semana anterior y el nivel más bajo para esta altura del año desde 2023.
En tanto, el informe Agro Perspectivas, elaborado por Dante Romano, profesor del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, ya venía advirtiendo sobre el deterioro.
El relevamiento señalaba que el estado de los cultivos había bajado y se encontraba sensiblemente por debajo del año anterior. Sin embargo, el escenario todavía está lejos de estar definido.
El clima mejoró posteriormente y Romano advierte que el período de llenado de granos podría compensar parte del daño provocado por la sequedad previa.
Además, el último reporte de oferta y demanda del USDA bajó ligeramente el rendimiento esperado pero aumentó el área, de manera que la producción proyectada terminó creciendo en lugar de caer.
Ahí aparece una de las tensiones que explica la volatilidad actual. El mercado teme por los rindes, pero todavía no tiene confirmación de una cosecha estadounidense significativamente menor.
El Crop Tour puso otra vez al clima en el centro
Esta semana comenzó además el Pro Farmer Crop Tour, una recorrida por las principales zonas productoras de Estados Unidos que realiza mediciones directas sobre los cultivos.
Los primeros datos conocidos agregaron argumentos a los compradores. Los inspectores encontraron en Dakota del Sur perspectivas de rendimiento de maíz y conteos de vainas de soja inferiores tanto a los del año pasado como al promedio de los últimos tres años, después de un verano marcado por condiciones cálidas y secas.
El mercado está empezando a pagar por el riesgo de que la cosecha sea menor, pero todavía faltan datos para conocer la magnitud real del problema.
China volvió a aparecer como comprador
El segundo gran argumento alcista viene por la demanda.
“Vale la pena remarcar que las compras de China sobre EE.UU. siguen muy activas, recuperando el terreno perdido en la guerra comercial”, señala Romano.
En su análisis específico de soja, el especialista destaca que China participó con 1,5 millones de toneladas dentro de las exportaciones semanales estadounidenses, a lo que posteriormente se sumaron nuevas ventas flash.
Reuters, por su parte, informó que operadores estimaban que China ya había comprado alrededor de 7 millones de toneladas de soja estadounidense, y el mercado espera que las adquisiciones puedan intensificarse durante las próximas semanas.
El tercer factor está dentro del propio complejo oleaginoso. Los futuros de aceite de soja en Chicago también operaron al alza, mientras el aceite de palma de Malasia alcanzó su mayor precio en más de cuatro meses.
Qué significa la suba para la Argentina
Para la Argentina, el movimiento internacional es favorable, pero la transmisión al mercado local no es automática.
La soja disponible en Rosario operó alrededor de los $ 507.000 por tonelada, acompañando parcialmente la firmeza externa.
Romano advierte, justamente, que en las últimas ruedas la sensibilidad del mercado argentino frente a Chicago fue baja y ocurre en un momento en el que la comercialización doméstica continúa lenta.
“Los compradores están ofreciendo precios con poco diferencial versus noviembre, para tentar las ventas. Sin embargo, al no llegar los precios a valores tentadores, el ritmo continúa bajo”, señala el informe.
Para los productores que todavía conservan mercadería, una recuperación sostenida de Chicago puede mejorar la oportunidad de venta.

Para la macroeconomía argentina, una soja más cara significa potencialmente un mayor valor de las exportaciones agroindustriales y mejores condiciones para la liquidación de divisas, siempre que el movimiento internacional consiga trasladarse al precio recibido localmente y genere incentivos suficientes para acelerar ventas.
En tanto, las estimaciones creen que el agro aportará u$s 4.613 millones por retenciones en 2026. La cifra implica una caída interanual del 1% respecto de 2025 y el volumen exportado compensará la baja de alícuotas aplicada en diciembre pasado. La soja liderará el aporte fiscal con 3.275 millones.
Los ingresos actuales quedan lejos de los picos de 2021 y 2022. En ese bienio la recaudación superó los 8.000 millones por los altos precios internacionales. Sin embargo, el monto previsto para este año supera en un 50% el piso histórico de 2023 marcado por la sequía.
Qué puede pasar ahora con el precio de la soja
El mercado tiene por delante varios datos capaces de definir si el rally continúa o pierde fuerza.
El primero será la evolución del Pro Farmer Crop Tour. Si los relevamientos confirman rendimientos inferiores a los esperados, Chicago podría encontrar nuevos argumentos alcistas. Si, en cambio, las lluvias recientes permiten una mejora durante el llenado de los granos, parte de la prima climática podría desaparecer.
El segundo será China. La continuidad de sus compras sobre Estados Unidos constituye hoy uno de los soportes más claros de la demanda.
Y el tercero será el complejo de aceites, donde la fortaleza de la palma, el aceite de soja y el petróleo volvió a sumar presión alcista.
La soja recuperó así niveles que no mostraba desde hace varias semanas, pero todavía no existe evidencia definitiva de un problema severo de oferta estadounidense.




