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Javier Milei atraviesa un momento de intensa exposición mediática. Tras varias semanas de bajo perfil multiplicó discursos, actos institucionales, viajes y una cadena nacional este jueves que reactivó la cuestión Malvinas.

En paralelo, Caputo anunció un programa de créditos hipotecarios por $ 2 billones del FGS de la ANSES, destinados a financiar la compra de la primera vivienda. A esa medida se sumaron un tope a los aumentos de tarifas de septiembre —por debajo de la inflación proyectada—, una recomposición salarial escalonada para estatales y fuerzas de seguridad, y el impulso a la concesión de miles de kilómetros de rutas nacionales, todo dentro de un combo de anuncios con el que el equipo económico busca apuntalar la actividad sin resignar el equilibrio fiscal.

La batería de medidas del Gobierno no alcanzó, sin embargo, para torcr el humor social que cerró agosto de 2026 en su punto más bajo del año, según el Estudio de Opinión Nacional de Reale Dalla Torre Consultores (RDT).

¿El motivo? Cuando se les preguntó a los encuestados por los problemas que más los afectan, “no alcanza el dinero” volvió a liderar el ranking con el 53,8% de las menciones, seguido por el empleo (41,8%), el aumento de tarifas de los servicios públicos (38,4%), la inseguridad (36,3%) y la corrupción (33,8%). La inflación quedó en el sexto lugar, con 29,9%.

“No hay plata”, el eslogan que patentó Milei durante la contienda electoral de 2023 y que transformó en una bandera de los primeros meses de su gestión, hoy le vuelve como un boomerang.

El dato de fondo, según el informe, es la persistencia: en los seis meses relevados durante 2026, la angustia por el dinero nunca bajó del 52%. Sí hubo movimientos puntuales, como por ejemplo con el tema inseguridad, que marcó su mínimo del año, junto con la corrupción.

La brecha entre la macro y la mesa familiar

La situación económica personal también empeoró. Solo el 5,5% de los consultados calificó su situación como “buena”, mientras que el 43,3% la definió como “difícil” y el 24,9% directamente como “mala”. Al agrupar las respuestas, la autopercepción negativa trepó al 68,2%, el peor registro de toda la serie 2026, superando incluso los meses más duros del primer semestre.

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El informe subraya que el repunte registrado en julio —cuando la autopercepción positiva había llegado al 36,4%— duró apenas un mes: en agosto la serie volvió a caer al fondo de la tabla.

Menos optimismo, más incertidumbre

Tal como releva Reale Della Torre, la mirada hacia adelante tampoco mejora. Ante la pregunta sobre cómo estará la economía del país el año próximo, el optimismo cayó al 30,8%, su piso de 2026, mientras que el pesimismo llegó al 53,8%. Además, quienes no saben qué responder treparon al 15,4%, el nivel más alto desde abril.

A esto se suma una percepción cada vez más instalada de que la crisis no quedó atrás: solo el 16,6% cree que “lo peor ya pasó” —una cifra que cae por segundo mes consecutivo—, mientras que el 36,4% piensa que “está por venir” y el 33,2% considera que “estamos en el peor momento”. En conjunto, siete de cada diez argentinos ubican lo peor de la crisis en el presente o en el futuro.

El sacrificio económico pierde legitimidad

Uno de los datos más sensibles del informe tiene que ver con la evaluación del esfuerzo realizado durante los últimos dos años. Por primera vez en la serie, la mayoría considera que ese sacrificio “no va a servir para nada” (42,5%), superando a quienes todavía creen que “va a valer la pena” (37,6%). La brecha de 4,9 puntos es la más amplia registrada hasta el momento: en junio, la relación era inversa, con una diferencia de 2,2 puntos a favor de quienes confiaban en que el esfuerzo tendría su recompensa.

Solo el 5,8% de los encuestados afirmó no estar haciendo ningún tipo de sacrificio económico, y un 14,1% no supo definir su postura.

El estudio de RDT describe un escenario en el que todos los indicadores de ánimo social empeoraron en simultáneo: creció la preocupación económica, se profundizó la brecha entre la macroeconomía y la economía cotidiana, bajó el optimismo a futuro y se debilitó la confianza en que el esfuerzo realizado tenga una recompensa.