

El proceso de desaceleración de precios en la Argentina parece haber encontrado un nuevo piso, aunque el camino hacia la estabilidad total todavía presenta nubarrones. Según Iván Cachanosky, economista jefe de la Fundación Libertad y Progreso, la inflación de mayo se ubicaría en torno al 2,1%, consolidando una tendencia a la baja que, sin embargo, enfrentará desafíos inmediatos en el inicio del segundo semestre.
Para el analista, el dato de mayo es alentador, pero no definitivo. “El mes nos cerró en 2,1%, un poquitito más abajo de lo que les está dando a otras consultoras”, explicó.
El especialista señaló que el rango de entre 2,1% y 2,3% es una señal de que la economía está entrando en un proceso de desinflación real, pero marcó una hoja de ruta clara para el Palacio de Hacienda: “Hay que quebrar esa línea de dos y empezar alguna inflación con un número de uno”.
¿Cuándo llegaría el escenario desinflacionario?
Según el analista, el IPC con el “1” por delante recién podría observarse a partir de agosto. No obstante, esta previsión queda sujeta a factores externos volátiles, como los conflictos geopolíticos y las oscilaciones en el precio internacional del petróleo.
En el corto plazo, el efecto de las tarifas ya obligó a recalibrar las expectativas para el mes en curso. “A junio lo veíamos en 1,9%, pero con todos esos incrementos que se vienen, lo vemos más cerca del 2% o de vuelta en 2,1%“, detalló.
“Paró de llover”: el respiro de la economía real
Cachanosky utilizó una metáfora climática para describir el estado actual de la actividad económica tras el fuerte ajuste del primer trimestre. “Si estaba lloviendo torrencialmente, bueno, paró de llover; sigue nublado, hay alguna otra llovizna, pero salís de un escenario que daba miedo“, graficó.
Bajo esta lectura, la combinación de una inflación en descenso y una eventual poda en las tasas de interés debería empezar a impactar positivamente en el bolsillo:
- Consumo: “Se espera un repunte gradual ante la mayor previsibilidad de precios”.
- Morosidad: el economista prevé una mejora en el cumplimiento de pagos, dado que “la economía real viene pidiendo un respiro”.
- Alimentos: la canasta básica mostró un desempeño favorable en mayo, corriendo por debajo del índice general, lo que alivia la presión sobre los sectores más vulnerables.
El frente externo y el “fantasma” de 2027
A pesar del optimismo por la desinflación, Cachanosky puso el foco en la vulnerabilidad financiera del país. En su visión, el fortalecimiento de las reservas internacionales es la tarea pendiente más urgente para blindar al país frente a shocks externos y, sobre todo, ante la incertidumbre electoral que empezará a proyectarse hacia 2027.

Respecto a la relación con los organismos multilaterales, el economista de Libertad y Progreso destacó que el mercado y el FMI valoran el ajuste fiscal, a pesar del incumplimiento en la meta de acumulación de divisas.
“Es verdad que en reservas no se cumplió, pero el resto lo vienen cumpliendo y eso es una señal positiva que el Fondo está valorando”, concluyó, dejando en claro que la acumulación de dólares será la variable clave que definirá la sostenibilidad del modelo en los próximos años.




