Javier Milei está en Nueva York en el marco de su gira por la 81ª Asamblea General de la ONU. Antes de subir al atril de Naciones Unidas, el Presidente dio un discurso en la Yeshiva Darchei Torah, en Queens, donde recibió el premio Ohev Yisrael por su liderazgo global en la defensa del pueblo judío.

El mandatario aprovechó el evento para desarrollar el epílogo de su próximo libro, “La moral como política de Estado”, con foco en un tema muy sensible para los argentinos: el costo de pedir un préstamo.

Milei recibió un premio por la defensa del pueblo judío. 
Foto: NA
Milei recibió un premio por la defensa del pueblo judío. Foto: NA

La explicación de Milei parte de una idea religiosa antes de llegar a la economía. En su relato, el paraíso se caracterizaba por la abundancia y por la ausencia de la principal restricción que enfrenta el hombre en la Tierra: el tiempo.

Como allí existía vida eterna, sostuvo, el futuro del consumo estaba asegurado y el precio del tiempo era cero. Después de la caída del hombre aparecieron la muerte, la escasez y la incertidumbre sobre el futuro, y con ellas el valor del tiempo.

Por eso, afirmó, nacieron también las tasas de interés, que definió como “el precio del tiempo”.

Milei explicó su idea central: la tasa de interés no mide el valor del dinero, sino el “precio de esperar”. Es decir, es lo que se cobra de más por prestar plata hoy y recuperarla recién en el futuro, cuando existe el riesgo de no cobrar o de perder valor en el camino.

Según su razonamiento, en una economía ideal y estable ese “precio de esperar” debería acercarse a cero, porque nadie dudaría de que va a cobrar lo prestado. El problema, advirtió, aparece cuando un gobierno quiere forzar esa baja sin haber generado antes esa confianza real.

Hacerlo de manera artificial, falsificando dinero, es un peligro que puede llevarnos al infierno”, afirmó el Presidente. Con esto se refería a una práctica puntual: que el Estado imprima pesos o dé créditos baratos sin que haya ahorro genuino de la gente detrás para respaldarlos.

Milei citó al economista español Jesús Huerta de Soto para reforzar la idea: bajar artificialmente el costo del crédito no resuelve nada de fondo, solo maquilla la situación por un tiempo. Tarde o temprano, avisó, la realidad se termina imponiendo igual.

El planteo de Milei llega mientras el sistema financiero muestra una señal de alerta en el endeudamiento de los hogares. Según el último Informe sobre Bancos del Banco Central, de julio, la mora de las familias llegó al 12,9%, frente al 12,8% de junio. En las empresas, el indicador fue del 3,6%.

A nivel general, el ratio de irregularidad del crédito al sector privado alcanzó el 7,7%, y el saldo real del crédito total cayó 1% en julio. La cifra contrasta con fines de 2025: en diciembre, la mora de los hogares había cerrado en 9,3%, es decir, 3,6 puntos por debajo del dato actual.

Para bajar la teoría a un ejemplo concreto, el propio Presidente citó lo que pasó en la Argentina: dijo que, tras el intento de “golpe de Estado” que él mismo denunció el año pasado, la incertidumbre política hizo subir la tasa de interés en el país, algo que usó como prueba de su teoría.