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Esta tarde, el INDEC dará a conocer el Índice de Precios al Consumidor (IPC), el número que por razones históricas más miran políticos, empresarios y analistas, y que -en muchos sentidos- es sinónimo de éxito o fracaso de una administración gubernamental.
El presidente Javier Milei hizo del tema uno de los principales objetivos de su gobierno. Después del fogonazo de diciembre de 2023, los precios fueron bajando regularmente. Hubo un repunte durante varios meses, pero se había celebrado la desaceleración de junio y todos los analistas preveían que el índice quizá perforara nuevamente el piso del 2% en julio.
Sin embargo, algo pasó. La semana pasada se dio a conocer el índice porteño que marcó una fuerte alza que lo llevó a 2,9% empujado por aumentos estacionales. El número de la Ciudad le sumó incertidumbre y ahora, algunos pronósticos son más escépticos respecto de la baja.
Milei había calculado que la inercia inflacionaria y las políticas de austeridad fiscal llevaría al país a un índice en línea con el cero para agosto de este año.
“El único dato que a nosotros nos da alivio es que sea 0. Hasta que eso no pase, la lucha contra la inflación no está terminada”, afirmó el jefe de estado.
Qué pasa en Brasil y Colombia
Argentina tiene condiciones que la han hecho desmarcar del resto de los países en lo que respecta a la inflación.
Mientras que los vecinos dejaban atrás los precios altos, la Casa Rosada siempre tuvo una relación difícil con esa medición. Para la actual conducción libertaria, el déficit -la impresión de dinero- era una de las razones principales de las siempre presente inflación.
Por ello, en las últimas semanas, Milei presentó su reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, buscando penar la emisión monetaria.
Mientras que el Palacio de Hacienda busca algún número alentador en julio que marque una nueva caída del índice, en la región los números son muy diferentes y los resultados no tienen mucho que ver con la caracterización ideológica que se pueda hacer de sus mandatarios.
El caso paradigmático es el de Brasil, presidido por Luiz Inacio “Lula” Da Silva, el líder del PT que se encuentra enfrentado a Milei y que ha retirado a su embajador de Buenos Aires.
El gigante sudamericano consiguió estabilidad bajo la presidencia de Fernando Henrique Cardozo hace décadas y no la ha dejado atrás. La inflación fue de 0.07% en julio, aunque el consenso preveía una variación algo menor, de 0.01%, pero con una desaceleración un poco más marcada frente al 0.16% de junio.
En la comparativa anual, la inflación se ubicó en 4.44%, levemente por encima del 4.40% previsto y mostrando una desaceleración frente al 4.64% previo.
Para comparar, si se tomara junio como parámetro, Argentina tiene más de 10 veces lo que tuvo Brasil.
El Banco Central de Brasil, mientras tanto, advirtió que necesitará mantener una restricción monetaria mayor y más prolongada de lo habitual. Para este año, la autoridad monetaria prevé una inflación de 5.1%, que se reduciría a 3.8% para 2027 y alcanzaría el 3.2% en el primer trimestre de 2028.
Colombia, por su parte fue, hasta hace días, presidida por Gustavo Petro, otro presidente que se había mostrado en franca oposición a Milei.

Su última medición presidencial también se destacó por sus números bajos: 0.17% durante julio. Allí el consenso preveía una variación de precios del 0.31% para el mes pasado, pero el dato terminó siendo el menor registro desde noviembre del año pasado.
La inflación interanual se desaceleró hacia 6.03%, por debajo del 6.14% previo y del 6.18% previsto.
Chile, Uruguay, Perú y Bolivia
En Chile, ya bajo la administración de José Antonio Kast, según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), junio dio 0,10% y permitió una baja de casi un punto interanual, que se ubica en 3,50%.
Uruguay también muestra números destacados, de 0,07% mensual y 4,27% interanual, mientras que Paraguay tuvo deflación mensual de -0,10% y la anualizada está en 1,60%. Lo de Asunción se explica por reducciones de precios en carnes, verduras, combustibles e importados por apreciación del guaraní.
Perú, un modelo de estabilidad macroeconómica para los funcionarios del gobierno de Milei volvió a exhibir buenos resultados, con 0,30% mensual en junio y 3,70% acumulado.
Bolivia, finalmente, tuvo una deflación fuerte -2,79% y 4,93%, tras la normalización del abastecimiento de productos y alimentos luego de los bloqueos logísticos de mayo y junio.
Cuánto le falta a la Argentina para entrar al club de las inflaciones bajas
Para alcanzar a Perú —que con un 0,30% fue la inflación mensual más alta de la región en julio (el “menos malo” del grupo en el mes)—, Argentina necesitaría recortar su índice en 1,70 puntos porcentuales, lo que equivale a reducir su inflación mensual en un 85%.
Si la meta fuera Colombia (0,17%), el recorte mensual requerido debería ser de 1,83 puntos porcentuales.
La medición interanual no es menos contundente: para equiparar a Colombia —el país con mayor inflación acumulada en los últimos 12 meses entre los vecinos compartidos (6,03%)—, la tasa interanual argentina de 33,5% requiere una reducción de aproximadamente 27,5 puntos porcentuales, es decir, una caída de más del 80% respecto de su nivel actual.




