

En un escenario de creciente tensión geopolítica en Medio Oriente, el impacto sobre el valor de las materias primas energéticas encendió alertas en los mercados globales.
Sin embargo, frente a la volatilidad internacional, para la economía argentina una escalada sostenida en la cotización del crudo representaría un alivio directo para el frente externo. Así lo aseguró el economista Daniel Artana, quien desglosó los números detrás de este efecto favorable para la balanza comercial y las reservas del Banco Central.
Durante una entrevista concedida al ciclo Modo Fontevecchia, el analista jefe de FIEL detalló la matemática que opera detrás de este fenómeno, que tendría un beneficio diario para la Argentina producto de un saldo exportador que hoy juega a favor del país.
“Resulta favorable que el barril de petróleo se vaya a 100 dólares. Más o menos cada 10 dólares de suba en el petróleo son unos 3 millones por día. Lo que pasa es que habrá que ver después cuánto dura ese precio, pero si vos te vas a 100, estás hablando de unos 30 dólares más respecto a los niveles que estaban algo por debajo de 70. Estás hablando de unos 10 millones de dólares por día además de exportaciones", analizó.

Artana explicó que, si bien esta ecuación debe descontar el encarecimiento de ciertos cortes de gasoil que el mercado local aún necesita importar, el impacto neto sobre el balance comercial resulta nítidamente positivo.
No obstante, el exsecretario de Hacienda advirtió sobre los efectos colaterales en el plano netamente financiero si el enfrentamiento armado se prolonga en el tiempo.
Un conflicto extenso detonaría el clásico movimiento de “flight to quality” (vuelo a la calidad), donde los inversores desarman posiciones en mercados emergentes para refugiarse en activos seguros, fortaleciendo al dólar a nivel global. En ese esquema de aversión al riesgo, la Argentina quedaría expuesta, ya que los títulos locales no califican como un refugio de calidad para los capitales internacionales.

En el terreno estrictamente doméstico, el economista trazó un diagnóstico moderado sobre la reactivación macroeconómica. Explicó que la economía atravesó un fuerte shock de incertidumbre entre julio y noviembre del año pasado, lo que derivó en un salto de las tasas de interés locales que frenó en seco la incipiente recuperación del consumo de bienes durables y empujó al alza los índices de morosidad bancaria.
Las consecuencias de ese estrés financiero todavía se leen de forma dispar en los distintos sectores productivos. Mientras el consumo privado global dentro de las cuentas nacionales exhibe un rebote, las ventas minoristas y los tickets de supermercados permanecieron virtualmente estancados en la segunda mitad del año.
Según la óptica de Artana, el país está atravesando el efecto rezagado de aquel endurecimiento monetario, y habrá que esperar para que la actual normalización de las tasas logre recomponer los niveles de consumo masivo en la calle.
“Llevará unos meses ir normalizando los indicadores de mora y llevará algunos meses que uno pueda tener algún repunte en los bienes de consumo durable”, opinó.
El balance del discurso presidencial
El inicio del año legislativo y la presentación de Javier Milei ante la Asamblea Legislativa también pasaron por la lupa del economista. Artana evaluó el tono de los anuncios arrojados por el jefe de Estado durante la apertura de sesiones ordinarias y advirtió sobre la falta de precisiones de fondo respecto de los lineamientos que el Gobierno buscará debatir en los próximos meses.
“En términos de anuncios no hubo muchas precisiones y el Presidente dijo que iban a enviar proyectos de reforma estructural y, se barajaron algunos casos, pero no sabemos el contenido de esos proyectos, por lo cual es difícil evaluarlo, pero daría la sensación de que son reformas más acotadas, estructurales”.
A su vez, sobre la dinámica legislativa que tomará el tratamiento de estas normativas, Artana agregó que el foco oficial pareciera estar puesto en un goteo continuo de normativas, con una notable excepción.
“Quizás lo de los códigos Civil y Comercial, si finalmente van por ahí, tenga otra dimensión, sea más relevante. Pero lo iremos viendo. Aparentemente le ha pedido a cada ministerio que elabore un conjunto de una decena de reformas y la idea, aparentemente, sería enviarlas al Congreso y estar todo el tiempo aprobando mini reformas”, detalló a partir de su lectura del mensaje presidencial.
Finalmente, el economista analizó el dato de crecimiento celebrado por el primer mandatario en el recinto.
“Cuando el presidente dice que la economía creció un 10%, es verdad, desde diciembre del 23 a diciembre del 25 creció 10% acumulado o más. Ahora, si uno mira los promedios de los años 23 y 25, la economía creció menos. Entonces depende qué es lo que uno mide", advirtió.
Todo esto, concluyó el exfuncionario, se da en un contexto de estabilización donde la inflación mensual bajó drásticamente, pero el empleo privado formal y los ingresos reales de la población continúan evidenciando un claro estancamiento.





