El operativo de seguridad para la visita del papa León XIV a la Argentina, prevista entre el 8 y el 11 de noviembre, ya empezó a tomar forma esta semana con una serie de movimientos en paralelo entre el Gobierno nacional, las provincias involucradas y la Conferencia Episcopal Argentina (CEA).
La visita se confirmó la semana pasada y, tal como contó El Cronista, desde el Gobierno Nacional planean reunir en los próximos días una mesa de coordinación con ministros encabezada por la secretaria general, Karina Milei, para ultimar los detalles del operativo que tendrá tres paradas distribuidas en Córdoba, Luján (Provincia de Buenos Aires), y la Ciudad de Buenos Aires.
La ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, viajó el lunes a Córdoba, donde mantuvo un intercambio con el Comando Unificado y los jefes regionales de las Fuerzas Federales centrado en el combate al narcotráfico y al crimen organizado. Aunque descartaron que la visita papal haya formado parte de esa agenda puntual, la funcionaria dio detalles de cómo preparan el recorrido.
Durante su participación en el Ciclo de Coyuntura de la Bolsa de Comercio de Córdoba, Monteoliva confirmó que el Sumo Pontífice permanecerá una jornada entera en la capital cordobesa y que ya se realizaron relevamientos de campo junto a comitivas del Vaticano. “La seguridad está absolutamente garantizada. Argentina ha realizado eventos de esta naturaleza, tenemos la experiencia para hacerlo”, aseguró.
La ministra precisó además cuándo arrancó el trabajo de campo con el Vaticano. “Hace un mes y medio recibimos a la primera avanzada del Vaticano y vinimos a Córdoba”, detalló, en referencia a la comitiva que empezó a relevar los posibles escenarios de la visita.

Ese relevamiento ya identificó cinco puntos concretos dentro de la ciudad: el estadio Mario Alberto Kempes, el Complejo Ferial Córdoba (Fecor), la Fábrica Argentina de Aviones (Fadea), el Arzobispado -pensado como un eventual lugar de descanso para el Papa- y la Catedral. La agenda definitiva de actividades en cada sitio todavía no está cerrada.
El esquema de seguridad contempla la instalación de tres comandos unificados, que integrarán a la Nación, la Ciudad de Buenos Aires y Córdoba, además de una participación menor de la provincia de Buenos Aires. El Comando Unificado Federal está compuesto por las cinco fuerzas federales, y el diseño del operativo se proyecta con una escala similar a la que se desplegó para el blindaje de las Cumbres del G20.
En ese marco, Monteoliva mantiene diálogo directo con su par cordobés, el ministro Juan Pablo Quinteros, con quien -según indicaron desde el entorno del gobernador Martín Llaryora- trabaja en la coordinación del operativo desde hace varios meses.

Sobre por qué la ciudad de Córdoba concentrará buena parte del despliegue, Monteoliva fue específica: “Córdoba tiene las condiciones para garantizar la infraestructura y las condiciones de seguridad para un evento de estas características. Además habrá un dinamismo fuerte para la economía. Habrá argentinos de todas las provincias y seguramente tengamos una gran movilización”.
La funcionaria agregó que ya hay agencias de turismo y empresas de transporte de distintos puntos del país ofreciendo paquetes de viaje hacia Córdoba para la fecha de la visita. En esa misma línea, explicó por qué se organizarán tres comandos unificados de seguridad: “Vamos a armar tres comandos unificados porque Córdoba representará el nodo central de recepción” de la movilización de fieles que se espera desde todo el país.
En paralelo al trabajo del Ejecutivo nacional, la Conferencia Episcopal Argentina difundió su propio esquema de organización. La CEA lleva ya dos meses trabajando en la preparación del viaje, a través de una Comisión Nacional encabezada por su presidente, monseñor Marcelo Colombo, e integrada por monseñor Raúl Pizarro, el arzobispo porteño Jorge García Cuerva, monseñor Jorge Eduardo Scheinig, monseñor Alejandro Musolino, y los sacerdotes Matías Taricco y Máximo Jurcinovic.
Esa comisión tiene a su cargo delinear los criterios generales y la narrativa de la visita, y acompañar su desarrollo pastoral. Debajo de esa comisión, la Iglesia conformó un Equipo Coordinador General, responsable de ejecutar las decisiones y articular el trabajo con cada uno de los lugares que visitará el Papa. Ese equipo está integrado por Pizarro como coordinador general, Taricco como director operativo, y el contador Pablo Sabatté como gerente de proyecto, según informaron en un comunicado de los últimos días.
A su vez, la organización se reparte en seis áreas: Comunicación, a cargo de Jurcinovic; Logística e Infraestructura, del doctor Gonzalo Zabala; Voluntarios, del doctor Federico Desteffaniz; Eventos y Liturgia, del licenciado Pedro Inzaurraga junto al licenciado Rodrigo Martínez; Contenidos, de la licenciada Constanza Levaggi; y Recursos, del ingeniero Marcelo Cancelliere.

En Buenos Aires, Córdoba y Luján, además, se conformarán Equipos Locales de Coordinación, cada uno con un director operativo propio y referentes de voluntariado, comunicación, liturgia y eventos, y logística.
El otro frente que empezó a moverse esta semana es el vínculo con la provincia de Buenos Aires, territorio que también recibirá al Papa por la escala en Luján. Hasta el momento, la administración de Axel Kicillof no fue convocada formalmente por la Casa Rosada para coordinar el operativo, algo que sí ocurrió con Córdoba.
El único contacto que tuvo la Gobernación bonaerense hasta ahora fue con la Iglesia Católica, que se comunicó tanto el día previo como el mismo día en que se anunció oficialmente la visita papal. Kicillof, de todos modos, ya reordenó su agenda -incluida la cancelación de un viaje a China- para poder estar presente en Luján durante la jornada en que el Papa visite la basílica.

Desde la Cancillería, Pablo Quirno había buscado despolitizar cualquier lectura sobre la falta de convocatoria a la provincia, al remarcar en una conferencia de prensa que la visita “no es a una provincia en particular” y que el Gobierno no tiene intención de convertirla en un hecho político.
El cronograma completo del viaje de León XIV por la región incluye, antes de su llegada a la Argentina, una escala en Uruguay -Montevideo, Paysandú y Florida, entre el 6 y el 8 de noviembre-, para luego pasar por Buenos Aires, Córdoba y Luján entre el 8 y el 11, y cerrar su recorrido en Perú, con paradas en Lima, Chiclayo, Cuzco y Pucallpa, hasta el 17 de noviembre.
Se trata de la primera visita de un Papa a la Argentina desde los dos viajes de Juan Pablo II, en 1982 y 1987, y llega después de que el Papa Francisco nunca pudiera concretar su regreso al país. Desde la Conferencia Episcopal remarcaron que, aunque en su momento “no se pudo concretar” esa visita por “diversos motivos”, la intención de Francisco de volver siempre existió, y anticipan que el actual Pontífice hará referencia a esa continuidad durante su estadía.

El capítulo pendiente para la iniciación de la organización es la reunión ministerial. Era algo pendiente a resolver durante la Mesa Política de este martes, pero el tema no se tocó. Se espera que participe la secretaria general, la ministra de Seguridad, el canciller y también podría sumarse a los preparativos el Ministerio de Defensa, a cargo del teniente general Carlos Presti, sobre todo en lo que respecta al control del espacio aéreo durante la estadía del Papa.




