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Algo del modelo económico de Javier Milei empieza a no cerrar, incluso para economistas afines que apoyan el rumbo y hasta hacen eventos con el jefe de Estado en un tono de intimidad y confianza. La decisión del Gobierno de tomar medidas en las últimas horas para que el tipo de cambio no pase de $1500, aún forzando nuevamente una suba de tasas de interés, reavivó la preocupación respecto del impacto que tiene esa decisión de política cambiaria para la actividad, que alterna subas y bajas y consolida como mínimo un “serrucho” con ganadores y perdedores muy marcados.

La inquietud de los gurúes es que si no se corrige este efecto -lo que implicaría dejar deslizar el dólar hasta niveles más cercanos a los que mencionó el vocero presidencial Adrián Ravier de $1800- podría retroalimentarse un círculo vicioso: que se profundice el deterioro de la imagen del Gobierno y el temor a perder las elecciones 2027 se instale en el mercado financiero.

El que salió a decirlo más fuerte es Salvador Di Stéfano, el consultor más popular del sector agropecuario, quien ha presentado libros con Milei y hasta le cedió una de las últimas metáforas con las que el Presidente explicó por qué el consumo se mueve de manera dispar: “Ahora se consume más huevo, incluso en el desayuno, por eso cae el consumo de mermelada”.

Di Stéfano aseguró que para los productores agropecuarios, que vienen de vivar a Milei en la inauguración de la Exposición Rural de Palermo, hoy -aún con cosecha récord- “el Excel no da”. Lo dijo con todas las letras en un espacio de análisis del rubro llamado “Agro Educación”. “Si el Gobierno se llega a empecinar en que el dólar no pase los $1500 y empieza a generar una restricción de moneda en el mercado, esto va a hacer subir la tasa y va a truncar la recuperación; a mí eso no me gusta”, indicó.

Los comentarios se dieron luego de que sobre el cierre de la semana pasada, una vez que el tipo de cambio se acercó a $1500, la decisión del equipo económico fue dejar de comprar dólares después de 135 ruedas e inclusive salir a vender hasta $150 millones en algún momento de la semana pasada, como detectaron analistas financieros en sus reportes a clientes. Además, el Gobierno empezó a intervenir con la emisión de títulos públicos atados al tipo de cambio, llamados “dólar linked”, todo lo cual terminó con un incremento en la tasa de interés, algo que de sostenerse puede sumar dudas a una vuelta del crédito ya limitada por el elevado nivel de mora.

“Yo esperaba que el dólar supere los $1500, porque el hombre de campo tenía el dólar a $1457 el 31 de diciembre y con un dólar a $1500 tiene una mejora muy pobre”, explicó. Con el precio de la soja en los valores actuales más una suba del combustible producto de la guerra, el campo está teniendo “una pérdida de rentabilidad realmente muy importante”, añadió.

¿Entonces por qué la gente del campo no vende? Por que el Excel no da”, reflexionó Di Stéfano, que admite que le hace llegar ese mensaje a los funcionarios con los que habla. “Creo que se tendría que abrir un canal, porque el Gobierno también se perjudica”, añade el autor del libro “Cambia la música” presentado por Milei. “Vos fijate que el Gobierno, por no flexibilizar, está recaudando muy poco de derecho de exportación, entonces los ingresos fiscales no aumentan”, apuntó.

Según Di Stéfano, hoy el Gobierno no tiene un problema de dólares, sino “un problema fiscal”. “El IVA Consumo no está aumentando al ritmo de la inflación y el Impuesto al Cheque tampoco porque los salarios no están aumentando al ritmo de la inflación”, detalló.

El “dólar vocero”

En igual sentido, otra voz de los que miran con buenos ojos el rumbo de la Casa Rosada pero advierten por el impacto del manejo del dólar en la actividad económica es la de Lucas Llach. El ex miembro del directorio del Banco Central bajo el gobierno de Mauricio Macri, que suele elogiar a Federico Sturzenegger y la mayor parte de las medidas oficialistas, entiende que el Gobierno tiene que explicar por qué la economía no arranca y apuntó al tipo de cambio.

En una entrevista en Ahora Play, el también profesor de la Universidad Torcuato Di Tella afirma que si no hubiera distintas intervenciones de la política pública habría un “dólar vocero”, es decir, el tipo de cambio llegaría a los $1800 que pronosticó el portavoz oficial Adrián Ravier en un stream hace dos semanas. Ese precio “no sería un drama para la inflación”, dice Llach. “Y creo que con ese dólar la economía funciona mejor en sectores como la construcción”, subrayó.

En su mirada, si el cálculo es que tenemos ahorrados unos cuatro PBIs en riqueza dolarizada, con un desliz del tipo de cambio el PBI sería “más barato en dólares”. “Vas a tener más ganas de gastar, entonces muchos sectores no transables se mueven más y te sale más barato en dólares ir al restaurante, hacer turismo acá, etcétera”.

Se trata de un enfoque que va a contramano del corazón de la narrativa oficial, que sostiene que estamos ante un modelo de tipo de cambio estructuralmente bajo, una posición que al mismo tiempo se cruza con la decisión de evitar movimientos bruscos por el impacto que puede tener en precios y, por ende, en el humor social. El costo, sin embargo, es el impacto en sectores que se vuelven menos competitivos frente a la importación, al tiempo que se pierden estímulos a invertir en rubros no transables.

“Muchas veces la derecha económica tiende a pensar que si hay confianza van a venir los inversores desde afuera, y eso es una proporción muy chica de la inversión”, resaltó. “La proporción grande tiene que ver con la decisión que se toma entre ¿abro un boliche nuevo o no?, ¿construyo o no?, ¿pongo un restaurantecito o no? Y eso es mucho demanda interna”, destacó, para completar, desafiante: “Yo creo que el Gobierno al menos debe hacerse la pregunta de por qué la economía está creciendo tan lento; el riesgo kuka ya no es una explicación, dame otra”.

Consultados sobre estas impresiones de economistas afines, en el equipo económico aseguraron a El Cronista que no comparten la mirada. Por un lado, resaltaron que en el último año se logró que la correlación entre tipo de cambio e inflación no fuera “tan directa como antes”. “Si tuvieras movimientos abruptos en el tipo de cambio, tengo dudas de si eso se mantendría”, previnieron. Además, destacaron que hoy si bien el tipo de cambio puede lucir más apreciado, “la exportación de manufacturas industriales crece fuerte”, por lo que minimizaron un impacto en la actividad. Ante la insistencia sobre el punto de que el dólar clavado en $1500 puede dañar sectores desde el campo a la construcción, chicanearon: “Veremos. Igual en este país al que pifia se lo sigue escuchando”.