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El mercado cambiario volvió a mostrar señales de presión sobre el dólar. El dólar oficial cerró en $ 1.550,12 para la venta, con una suba de $ 4,95 (+0,32%), mientras que el dólar mayorista terminó en $ 1.524,50, con una leve baja de $ 1,07 (-0,07%). En los tipos de cambio financieros, el MEP avanzó $ 2,80 hasta $ 1.555,31 (+0,18%), en tanto que el blue ganó $ 5 y finalizó en $ 1.565 para la venta (+0,32%). Por su parte, el Banco Nación mantuvo sin cambios su cotización en $ 1.545 para la venta.
La rueda dejó otra señal que siguió de cerca el mercado: el Banco Central compró apenas u$s 11 millones en el Mercado Libre de Cambios (MLC), un nivel que volvió a reflejar las dificultades para acumular reservas en esta etapa del año. A la vez, las reservas internacionales cerraron en u$s 47.976 millones, todavía por debajo de los u$s 48.000 millones.
La nueva caída de las reservas internacionales respondió principalmente al impacto de la variación de las cotizaciones de los activos que integran las reservas, lo que implicó una baja superior a u$s 200 millones, a lo que se sumaron pagos a organismos internacionales por alrededor de u$s 70 millones. Pese a ello, el BCRA logró finalizar la rueda con compras netas de u$s 11 millones en el Mercado Libre de Cambios (MLC).
La combinación de compras oficiales acotadas, menor ingreso estacional de divisas y una demanda creciente de cobertura mantuvo las expectativas de una mayor presión sobre el dólar en los próximos meses.
Menor oferta y más demanda de cobertura
Los analistas coincidieron en que el principal cambio respecto de la primera mitad del año fue la caída del flujo de dólares que ingresó al mercado.
El economista Christian Buteler explicó a El Cronista que, si bien las exportaciones de energía aportaron un flujo cada vez más estable, la mayor parte de las divisas todavía provino del complejo agroexportador, cuya liquidación ya dejó atrás su período de mayor intensidad.
En la misma línea, Federico Glustein sostuvo que la desaceleración de las compras oficiales respondió a una dinámica esperable para esta época del año, aunque reconoció que el mercado seguiría monitoreando la capacidad del BCRA para fortalecer las reservas.
El mercado sumó nuevos factores de preocupación
A ese escenario se agregaron factores financieros y económicos que incrementaron la cautela de los inversores.
El director del CEPEC, Leo Anzalone, señaló a El Cronista que el mercado enfrentó una “doble presión”: por un lado, el rendimiento del Treasury estadounidense a diez años se mantuvo por encima del 5%, restándole atractivo a los activos emergentes; por otro, creció la incertidumbre local de cara al calendario electoral.
Según el economista, la combinación de reservas más ajustadas, necesidad de refinanciamiento del Tesoro, suba del riesgo país y una actividad económica más débil llevó a los inversores a adoptar posiciones más defensivas y aumentó la demanda de cobertura cambiaria.
En la misma dirección, el analista financiero Gastón Lentini consideró que los últimos datos de actividad sorprendieron negativamente al mercado porque contrastaron con las expectativas que se habían formado meses atrás. A su juicio, aunque sectores como energía, minería y agro mantuvieron dinamismo, ese crecimiento todavía no se tradujo en una mejora general de la economía, lo que alimentó la cautela de los inversores.
El foco volvió a estar sobre el dólar
Durante buena parte del año el mercado estuvo concentrado en la desaceleración de la inflación y el frente fiscal. Sin embargo, en las últimas semanas el eje volvió a desplazarse hacia el mercado cambiario.
La suba gradual del dólar mayorista, las menores compras del Banco Central y la pérdida de reservas se combinaron con un escenario internacional más desafiante y con una demanda privada de dólares que comenzó a ganar intensidad.
Si bien el Banco Central terminó la jornada con saldo comprador, el monto volvió a ser reducido. En un contexto de menor oferta de divisas y mayor búsqueda de cobertura, el mercado siguió de cerca la evolución del tipo de cambio y la capacidad oficial para recomponer las reservas durante el último trimestre del año.




