

El ex ministro de Economía Domingo Cavallo identificó dos variables críticas para reducir la inflación de acá a las elecciones de 2027: la acumulación de reservas internacionales y la expansión del crédito bancario en dólares.
En un artículo de opinión publicado en su sitio web, Cavallo sostuvo que para que la tasa de inflación tienda a bajar en 2027 y la demanda interna se reactive, hay dos temas del último acuerdo con el FMI que resultan determinantes.
En materia fiscal, el economista señaló que “no se visualiza en el frente fiscal que en lo que resta de 2026 y 2027 pueda haber una fuerte contribución a la reducción adicional de la tasa de inflación".
El ex funcionario reconoció que el Gobierno “está firmemente empeñado en controlar el gasto público” y que seguirá impulsando a las provincias a acompañar esa línea, aunque advirtió que “es probable que no haya mucho más espacio para reducciones mayores” a las ya alcanzadas.
Reservas: coincidencia de Cavallo con el FMI
Sobre la acumulación de reservas, Cavallo respaldó la posición del Fondo Monetario Internacional y afirmó que esa política “ha sido la mejor decisión de política macroeconómica que el gobierno ha adoptado desde el mes de abril”.
El economista sostuvo que esa acumulación “mucho más que cualquier otra acción macroeconómica, explica que haya comenzado a bajar el índice de riesgo país”, con el consecuente efecto positivo sobre el costo del financiamiento externo.

Cavallo reconoció que el equipo económico tuvo dudas sobre esa relación causal. Sin embargo, consideró que los últimos 30 días de evolución del mercado “muy probablemente convencerán” al equipo económico de que “la forma más segura de que siga cayendo el riesgo país es, precisamente, la rápida acumulación de reservas”.
Crédito en dólares: el Gobierno le contestó al FMI
En el segundo punto de tensión, Cavallo destacó como “muy buena noticia” la postura del equipo económico frente al FMI sobre los préstamos bancarios en dólares.
El staff del Fondo propuso que “las políticas macroprudenciales procuren limitar los riesgos financieros, incluyendo el mantenimiento de límites prudentes al otorgamiento de préstamos en moneda extranjera a prestatarios sin cobertura cambiaria”, según el documento “Argentina 2026 A4 SR”.
Frente a esa advertencia, el equipo económico respondió que, “a medida que el proceso de estabilización se consolide y las reservas internacionales se recuperen, las autoridades consideran que podría analizarse una relajación gradual de las regulaciones prudenciales que restringen el otorgamiento de préstamos en moneda extranjera, tomando como referencia la experiencia de economías altamente dolarizadas como Perú y Uruguay”.
Cavallo respaldó esa posición y señaló que los bancos de Perú y Uruguay ya operan bajo ese esquema bimonetario, prestando en dólares a todo tipo de prestatarios solventes.

El cepo y la dolarización de depósitos
El economista destacó un fenómeno reciente: el atesoramiento en dólares de las personas humanas, ya no afectadas por el cepo, se canalizó en gran proporción hacia depósitos en el sistema bancario local.
No obstante, alertó que si los bancos enfrentan “fuertes limitaciones para prestar los depósitos en dólares que reciben de sus clientes”, queda severamente limitada la canalización de esos ahorros hacia el financiamiento de capital de trabajo e inversiones.
Cavallo reclamó la eliminación completa del cepo cambiario, es decir, “la remoción de todo tipo de restricciones al movimiento de capitales”. Argumentó que esa medida “ayudaría mucho a despejar del horizonte el riesgo de salto cambiario”.
El exministro explicó que, para que el dólar cumpla las mismas funciones que el peso en un régimen bimonetario, es necesario que “desaparezca el cepo cambiario en forma completa”. Solo entonces, sostuvo, desaparecerá la expectativa de saltos cambiarios capaces de poner en riesgo la estabilidad del sistema financiero.
Por último, Cavallo concluyó que la combinación de “un adecuado nivel de reservas” sin cepo eliminaría la posibilidad de insolvencia de deudores en dólares sin cobertura cambiaria, despejando así el principal riesgo sistémico que señala el FMI.





