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Domingo Cavallo, el arquitecto de la estabilidad en los años 90, volvió a escena para analizar el complejo escenario macroeconómico que atraviesa la Argentina bajo la administración de Javier Milei.

En una extensa revisión histórica y política, el exministro dejó definiciones de alto impacto sobre el rumbo del Gobierno: si bien dio un fuerte respaldo conceptual a las ideas del libertario, puso un semáforo amarillo sobre la sostenibilidad institucional del ajuste y las reformas.

Para el exjefe de Hacienda, el país se encuentra ante una oportunidad de lograr un “Nunca Más” económico, un concepto que define como la creación de un andamiaje que impida que la dirigencia vuelva a utilizar la emisión monetaria para financiar el déficit. Sin embargo, Cavallo fue tajante al señalar que el camino elegido por la Casa Rosada para implementar estos cambios —basado fuertemente en el uso de facultades ejecutivas— tiene un límite claro.

“Esa organización económica no se va a lograr con decretos de necesidad y urgencia; se necesita hacer con leyes”, disparó Cavallo. Según su visión, la falta de una base legislativa sólida no solo debilita la reforma en el presente, sino que compromete su permanencia en el tiempo. “Es ineludible que las transformaciones sean discutidas y aprobadas por el Congreso”, añadió.

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Cavallo: la aprobación del rumbo y el “pecado” del método

Cavallo no ocultó su afinidad con la hoja de ruta trazada por el equipo económico actual. Para el exministro, el objetivo de Milei de desmantelar el sistema corporativo y estatista que, según él, se consolidó a partir de 1946, es el correcto. “Yo creo que las ideas que tiene en general Milei van en la buena dirección”, reconoció.

No obstante, marcó una distancia prudencial respecto a la praxis política de la Libertad Avanza. El economista advirtió que “la forma como están tratando de llevarlas a la práctica y la falta de diálogo y búsqueda de consenso están creando dificultades”. En ese sentido, Cavallo mira con atención el calendario electoral de 2027, esperando que una nueva configuración del poder legislativo permita que el programa de Milei adquiera el carácter de política de Estado.

Uno de los puntos donde Cavallo hizo mayor hincapié fue en la necesidad de reordenar el sistema federal, al que calificó de “muy mal organizado”. Para el exministro, la transparencia fiscal es clave para que el ciudadano pueda identificar responsabilidades entre intendentes, gobernadores y el Presidente.

En ese marco, apuntó contra uno de los pilares de la recaudación provincial: “Las provincias recurren a Ingresos Brutos, que es un impuesto medieval que crea una cantidad de distorsiones enorme”. Cavallo sostiene que, sin una reforma profunda que elimine estos gravámenes distorsivos y clarifique las competencias de cada nivel del Estado, la estabilidad será siempre precaria.

El espejo de la Convertibilidad y Ecuador

Para Cavallo, la clave del éxito de cualquier plan de reforma es que la sociedad “advierta el valor” de las nuevas reglas y las defienda como propias. Citó como ejemplo la Convertibilidad de los 90 y el actual sistema de dolarización en Ecuador.

“La gente defendía mucho la convertibilidad; era popular y era una ley”, recordó, calificando su abandono en 2002 como un “sacrilegio económico”. Según su análisis, Milei debe aspirar a construir una “regla monetaria” que goce de ese mismo apoyo popular, algo que, insiste, solo se consigue cuando las reformas se plasman en leyes consensuadas que brinden previsibilidad contractual a largo plazo.

“Hay que conseguir una organización de la economía plasmada en leyes que sean fruto del consenso y que la gente las defienda”, concluyó, dejando un mensaje que resuena tanto en los despachos oficiales como en los pasillos del Congreso.