

El acceso a la Vivienda de Interés Social (VIS) volvió a quedar en el centro del debate económico en Colombia. Un reciente movimiento del Gobierno abrió una discusión silenciosa pero profunda sobre cómo se calculan los precios de estas viviendas y quién asume los riesgos cuando cambian las reglas del juego.
En un contexto marcado por el incremento del salario mínimo para 2026, la atención se trasladó a los contratos que miles de familias ya firmaron o están a punto de firmar. Detrás de cifras y fórmulas, hay decisiones que pueden redefinir el costo final de una vivienda sin que el comprador lo advierta de inmediato.
Aunque la iniciativa apunta a proteger a los hogares de ingresos bajos y medios, el alcance real de la medida todavía genera preguntas. El borrador oficial propone un giro clave, pero sus implicaciones solo se entienden al analizar cómo funciona hoy el mercado VIS y qué podría cambiar en adelante.
Vivienda VIS y precios en pesos: qué plantea el borrador del decreto
El Ministerio de Vivienda publicó un borrador de decreto que busca que el precio de la Vivienda VIS deje de expresarse en salarios mínimos legales mensuales vigentes (SMMLV) y pase a fijarse exclusivamente en pesos colombianos. El objetivo central es evitar que los compradores asuman incrementos inesperados derivados de alzas futuras del salario mínimo.

Según el documento, históricamente una parte significativa de los proyectos VIS se ha comercializado en SMMLV, lo que traslada al consumidor un riesgo que no siempre está relacionado con los costos reales de construcción. Por eso, el texto establece que el precio en pesos será el único valor exigible durante toda la ejecución del contrato, sin mecanismos de indexación automática al salario mínimo.
Impacto del salario mínimo en la Vivienda de Interés Social
El debate tomó fuerza tras el aumento del salario mínimo para 2026 en un 23%, uno de los más altos de los últimos años. Expertos del sector inmobiliario advierten que este incremento puede distorsionar el valor final de una vivienda cuando el precio está atado a salarios mínimos y no a un monto fijo en pesos.
De acuerdo con análisis del mercado, una vivienda VIS adquirida en 2024 por cerca de 174 millones de pesos podría terminar costando alrededor de 260 millones, solo por el efecto del ajuste del salario mínimo. Este escenario afecta especialmente a quienes firmaron promesas de compraventa y deben buscar recursos adicionales para cerrar la operación.
Pese a que la medida busca dar mayor certeza y transparencia a los compradores de Vivienda VIS, algunos expertos alertan que el borrador del decreto podría generar tensiones en negocios ya consolidados, donde las condiciones pactadas estaban ligadas a los salarios mínimos. El debate sigue abierto y el texto aún puede recibir ajustes antes de convertirse en norma definitiva.




