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En medio de la Bogotá, muy cerca de los cerros orientales, se levanta una edificación que rompe con el paisaje habitual y remite de inmediato a la arquitectura europea. Se trata de un castillo construido en la década de 1920 que, pese a su apariencia medieval, nació lejos del Viejo Continente.

Aunque la mayoría de castillos históricos se concentran en Europa, Colombia cuenta con una estructura singular que replica ese estilo. La obra fue terminada en 1923 y desde entonces se convirtió en una rareza arquitectónica dentro de la capital colombiana, tanto por su diseño como por el origen de su creador.

El inmueble está ubicado en una zona tradicional de la ciudad y fue inspirado en modelos belgas. Su diseño, con torres, muros robustos y detalles ornamentales, buscó reproducir el espíritu de las fortalezas que su impulsor conoció en el exterior.

Un sueño europeo construido en Bogotá

El responsable de esta obra fue Juan Osorio Morales, un odontólogo bogotano conocido como el Mono Osorio, quien desarrolló una fuerte conexión con Europa tras cumplir funciones culturales en Bélgica a comienzos del siglo XX. Durante su estancia quedó impactado por los castillos que observó y decidió trasladar esa experiencia a Colombia.

El castillo se ha convertido en uno de los paisajes únicos de Bogotá (Fuente: Castillo del Mono Osorio).
El castillo se ha convertido en uno de los paisajes únicos de Bogotá (Fuente: Castillo del Mono Osorio).Castillo del Mono Osorio

Tras regresar al país, Osorio combinó su ejercicio profesional con el diseño de la construcción. Durante varios años elaboró bocetos hasta concretar una edificación que incluyó habitaciones, salones amplios, patios internos y pasadizos secretos, elementos poco comunes en las viviendas de la época.

El castillo se convirtió en su residencia permanente durante más de tres décadas. Allí vivió hasta su fallecimiento, consolidando el lugar como un símbolo personal y arquitectónico dentro de la ciudad.

De vivienda familiar a espacio cultural

Luego de la muerte de Osorio, la propiedad fue restaurada por su hijo Hernando, quien decidió habitarla y conservarla siguiendo la visión original. Tras su fallecimiento, el castillo pasó a manos de sus herederos, quienes optaron por darle un uso abierto al público.

Actualmente, el inmueble funciona como escenario para eventos, recepciones y celebraciones sociales. Además, alberga un restaurante y un café donde se desarrollan actividades culturales, conversatorios, talleres artísticos y presentaciones musicales, integrando el patrimonio arquitectónico con la vida contemporánea.

La inspiración Europa influyó para dar con una búsqueda arquitectura inusual para la zona (Fuente: Castillo del Mono Osorio).
La inspiración Europa influyó para dar con una búsqueda arquitectura inusual para la zona (Fuente: Castillo del Mono Osorio).Castillo del Mono Osorio

El castillo se mantiene como uno de los espacios más singulares de Bogotá, tanto por su historia como por su oferta cultural.

El mito que rodea al castillo

Con el paso de los años, la edificación también se vio rodeada de relatos que aumentaron su atractivo. De acuerdo con versiones recogidas por El Tiempo, algunos visitantes aseguran haber presenciado la presencia de un fantasma conocido como Hilario, descrito como una figura silenciosa que “viste sacoleva”.

Estos testimonios suelen aparecer durante eventos nocturnos y celebraciones, alimentando la leyenda del lugar. Más allá del mito, el castillo continúa siendo una pieza única del patrimonio urbano bogotano, donde convergen historia, arquitectura y tradición cultural.