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El descubrimiento de estructuras enterradas en el delta del Nilo ha vuelto a poner el foco sobre los secretos que aún guarda el antiguo Egipto. Un equipo de especialistas logró identificar vestigios ocultos bajo capas de sedimentos en un yacimiento clave, lo que redefine el conocimiento sobre la ocupación histórica de la región.

Los arqueólogos y geofísicos lograron identificar estructuras enterradas en el yacimiento de Tell el-Fara’in, la antigua Buto, ubicada en el noroeste del delta del Nilo. El hallazgo fue posible gracias a la combinación de técnicas tecnológicas y excavación arqueológica.

La investigación, publicada en la revista Acta Geophysica, demuestra que es posible mapear asentamientos complejos sin excavaciones masivas iniciales. Los expertos aplicaron imágenes del satélite Sentinel-1, tomografía eléctrica del subsuelo y una intervención arqueológica que validó los resultados obtenidos en laboratorio.

Buto, considerada en la antigüedad como la ciudad de la diosa Wadjet, tuvo ocupación hasta el siglo VII. Sin embargo, presentaba un vacío histórico de aproximadamente 1500 años, lo que había dificultado entender su evolución. Ahora, la integración de tecnología satelital y análisis geofísico permite llenar parte de ese vacío.

Tecnología de punta para descubrir lo invisible

El primer paso fue el uso de radar del satélite Sentinel-1, cuya imagen tomada el 5 de mayo de 2018 permitió detectar una anomalía ovalada de 128 por 62 metros. Según los investigadores, este tipo de tecnología puede penetrar el suelo seco y revelar estructuras ocultas en condiciones específicas del terreno.

Así se ven hoy las ruinas de Buto en Egipto (Fuente: archivo).
Así se ven hoy las ruinas de Buto en Egipto (Fuente: archivo).Wikimedia Commons

El estudio aclara que “el enfoque de este trabajo se centra principalmente en utilizar imágenes de satélite SAR (Sentinel-1 GRD) junto con mediciones de tomografía de resistividad eléctrica y el proceso de excavación”, destacando la importancia de combinar herramientas ya existentes.

Un complejo arquitectónico bajo tierra

La tomografía eléctrica permitió identificar tres capas diferenciadas en el subsuelo. Entre los tres y seis metros de profundidad apareció una estructura rectangular de aproximadamente 20 por 25 metros, con muros de hasta cinco metros de grosor, asociada al periodo Saíta.

Las excavaciones confirmaron estos datos al descubrir muros de adobe con anchos entre 55 y 125 centímetros, además de objetos religiosos como amuletos de Wadjet, Isis con Horus, Anubis y Bes, así como un escarabeo con el nombre del faraón Tutmosis III. Estos elementos sugieren un uso ceremonial del lugar.

Un hallazgo que redefine la historia egipcia

El estudio también destaca que la inversión 3D de los datos geofísicos ofrece mayor precisión frente a modelos tradicionales. De hecho, los investigadores concluyeron que “la comparación entre las imágenes cuasi-3D y los modelos de resistividad invertidos completamente en 3D destaca la precisión superior del algoritmo”.

Además, los expertos señalan que podrían existir más estructuras ocultas bajo capas de sedimentos en otras zonas del yacimiento. Este avance consolida el papel de la arqueología moderna como una herramienta clave para reinterpretar la historia y explorar asentamientos antiguos con mayor precisión.