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A pocos días del inicio del gobierno de Abelardo De la Espriella, Colombia enfrenta un escenario económico con avances y desafíos. La administración de Gustavo Petro deja como uno de sus principales argumentos la reducción del desempleo y la mejora en algunos indicadores de pobreza, aunque distintos sectores económicos han señalado dificultades relacionadas con las finanzas públicas y la confianza de los mercados.

Durante el último tramo del mandato, la economía colombiana logró mantener el crecimiento, aunque a un ritmo considerado moderado por analistas y organismos internacionales. La producción nacional evitó una contracción, pero sectores como la industria manufacturera mostraron señales de debilidad y menor dinamismo.

El principal punto de preocupación estuvo relacionado con las cuentas fiscales. Las decisiones sobre gasto público, el aumento de la deuda y las modificaciones en las reglas fiscales llevaron a dos calificadoras internacionales a reducir la nota crediticia del país, ubicando a Colombia en una categoría de mayor riesgo para los inversionistas.

La economía colombiana creció, pero mantuvo un ritmo moderado durante el gobierno Petro

La economía de Colombia logró mantenerse en expansión durante el gobierno de Gustavo Petro, aunque sin alcanzar niveles considerados suficientes para acelerar la generación de empleo y la inversión. Según cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), el Producto Interno Bruto (PIB) registró un crecimiento interanual del 4,1% en mayo de 2026, aunque las proyecciones para el cierre del año ubicaron el avance esperado en torno al 2,5%.

El desempeño de algunos sectores mostró una recuperación desigual. Mientras el comercio presentó resultados positivos, la industria manufacturera registró una caída en su producción real durante mayo de 2026, con descensos también en ventas y ocupación laboral. Desde la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (ANDI), su presidente Bruce Mac Master señaló que el crecimiento económico continuaba siendo insuficiente para consolidar una recuperación sostenida del sector productivo.

Uno de los puntos positivos estuvo en el comercio minorista, que mostró un aumento en sus ventas reales y en la actividad del comercio electrónico. Estos resultados fueron destacados por el Gobierno como una señal de recuperación del consumo interno, aunque los gremios insistieron en la necesidad de fortalecer la inversión privada y la productividad.

Los equipos designados por Gustavo Petro y Abelardo de la Espriella ya avanzan en la transición del Gobierno nacional.
Los equipos designados por Gustavo Petro y Abelardo de la Espriella ya avanzan en la transición del Gobierno nacional.Representación hecha con IA

Colombia perdió calificación crediticia por el deterioro de las finanzas públicas

El frente fiscal fue uno de los principales desafíos que dejó la administración Petro. Durante los últimos meses de gobierno, Colombia sufrió dos recortes en su calificación de riesgo soberano: primero por parte de Fitch Ratings y luego por Standard & Poor’s (S&P), debido al aumento del déficit fiscal y las perspectivas de crecimiento de la deuda pública.

Fitch redujo la nota del país de BB+ a BB en diciembre de 2025, mientras que S&P la bajó nuevamente de BB a BB- en abril de 2026. La calificadora explicó que la decisión estuvo vinculada a los desequilibrios fiscales, la incertidumbre sobre la política económica y las dificultades para garantizar una trayectoria sostenible de las cuentas públicas.

De acuerdo con las proyecciones de S&P, el déficit fiscal del Gobierno general podría alcanzar el 5,6% del PIB en 2026, mientras que la deuda pública neta se acercaría al 66% del PIB hacia 2029. Economistas y representantes empresariales señalaron que el próximo gobierno deberá presentar un plan para recuperar la confianza de los mercados y contener el aumento del endeudamiento.

El desempleo cayó a mínimos históricos, pero existen cuestionamientos sobre la calidad del empleo

El mercado laboral fue uno de los principales indicadores utilizados por el gobierno de Gustavo Petro para destacar resultados económicos. Según el DANE, la tasa de desempleo llegó al 8% en mayo de 2026, frente al 9% registrado en el mismo mes del año anterior. Además, la cantidad de personas ocupadas aumentó hasta alcanzar los 24,5 millones.

Sin embargo, las cifras laborales generaron debate entre investigadores y sectores económicos. Un estudio de la Universidad de Antioquia encontró diferencias entre los datos de empleo formal reportados por el DANE y los registros administrativos de aportes a seguridad social conocidos como PILA.

Mientras las mediciones del DANE mostraban un crecimiento más elevado del empleo formal entre 2022 y 2026, los registros de cotización presentaban una expansión menor e incluso una caída en algunos períodos. Desde el DANE explicaron que ambas mediciones responden a metodologías diferentes y tienen objetivos distintos, por lo que no representan necesariamente una contradicción estadística.

Además, algunos análisis señalaron que parte del aumento del empleo estuvo relacionado con sectores públicos y actividades de baja productividad, un factor que abrió la discusión sobre la sostenibilidad de esos puestos de trabajo en el largo plazo.

Inflación, pobreza y salario mínimo: los otros desafíos que deja el gobierno Petro

Durante el mandato de Gustavo Petro también hubo cambios en indicadores sociales como pobreza y desigualdad. El DANE informó que la pobreza monetaria bajó al 28% en 2025, frente al 31,8% registrado en 2024, mientras que la pobreza extrema pasó del 11,7% al 9,6% durante el mismo período.

El Gobierno destacó estos resultados como uno de sus principales logros económicos, aunque algunos analistas cuestionaron el impacto estructural de esas mejoras y señalaron la importancia de generar empleo formal y crecimiento sostenido para mantener la reducción de la pobreza.

En paralelo, la inflación volvió a convertirse en una preocupación para los hogares colombianos. El Índice de Precios al Consumidor (IPC) alcanzó una variación anual del 6,14% en junio de 2026, impulsado principalmente por aumentos en alimentos, vivienda y servicios asociados al consumo cotidiano.

Otro punto de discusión fue el incremento del salario mínimo. El aumento aplicado para 2026 fue defendido por el Ejecutivo como una herramienta para mejorar los ingresos de los trabajadores, mientras que sectores empresariales advirtieron sobre el impacto que podría tener en los costos laborales, la contratación formal y las finanzas públicas. Con este escenario, el gobierno de Abelardo De la Espriella asumirá el desafío de impulsar el crecimiento, ordenar las cuentas fiscales y recuperar la confianza de los mercados.